El periodo de transición política que vive Taiwán favorece la emergencia de granujas de todo tipo. Kao (Jack Kao) y sus colegas son algunos de ellos. Cada vez que tienen que enfrentarse con problemas de gran importancia, recurren a Hsi (Hsiang Hsi), su protector, para que les ayude.
El director Hou Hsiao Hsien retrata las desventuras de un grupo de jóvenes de los que apenas sabemos nada, que están en movimiento, incapaces de concretar qué es el tiempo y su valor o de plantearse una mirada al pasado para comprender los cambios que suceden en sus amistades, su ciudad, su país.

Audio: Mandarín.
Subtítulos: castellano.
Distribuidora: Filmax.
Fecha de lanzamiento: 14 de mayo 2008.
Precio: 11,95€.
| Hsiang Hsi | Hsi |
| Kuei-Ying Hsu | Ying |
| Annie Shizuka Inoh | Preztel |
| Jack Kao | Kao |
| Ming Kao | Ming |
| Ming Lei | Padre de Kao |
| Dirección | Hou Hsiao Hsien |
| Guión sobre una historia de Jack Kao y Jieh-Wen King | Tien-wen Chum |
| Producción | Ben Hsieh, Chong Huang, Shozo Ichiyama, Jieh-Wen King, Katsuhiro Mizuno y Kazuyoshi Okuyama |
| Fotografía | Huai-en Chen y Pin Bing Lee |
| Montaje | Ching-Song Liao |
| Música | Giong Lim |

Rafael Arias Carrión
Tras su "trilogía de la historia", Hou Hsiao Hsien inició una andadura que le ha unido más a la historia actual de su país, a través de una búsqueda de la observación en las relaciones humanas desarrolladas en la juventud. Son historias pequeñas, de narración débil que derivan en numerosas digresiones y acumulación anecdotaria, diálogos prácticamente improvisados, planos largos y más cercanos a rostros y cuerpos de lo habitual hasta entonces, ofreciendo encuadres de una enorme fisicidad, pues como relata "Hace falta que la vida verdadera corra delante de la cámara para que el cine reproduzca la sensación de la vida. Y es la duración lo que es determinante para sentir el gusto de la vida verdadera" (Letras de Cine, nº11, 2006).

El director de Hombres buenos, mujeres buenas (Hao nan hao un, 1995), retomó conceptos de sus primeras obras, las conocidas como "películas autobiográficas", para abrir un camino centrado en una continua búsqueda en la captura del tiempo, del instante, pero lo hace retratando a personajes que se mueven continuamente, que son incapaces de concretar qué es el tiempo, cuál es su valor, de plantearse siquiera una mirada al pasado, una mirada alrededor para comprender los cambios que se suceden, en sus amistades, en su ciudad, en su país, un retablo de personajes acompañados siempre, pero inevitablemente solos.
"Hay en esta película mucho de fallido, de intentar cosas nuevas sin conseguirlo, de imprecisiones como si queriendo romper con el trabajo desarrollado en sus últimas películas, necesitara crear algo completamente diferente"
Esa búsqueda del instante supone también una mirada autobiográfica del director pues tal como recuerda de su juventud "En esos momentos sentía el viento a mi alrededor, oía el rumor del tráfico a lo lejos... Eran instantes muy extraños, muy agudos para mí, que tenían eco en el sentimiento de soledad que sentía de manera muy fuerte. Es por esos momentos, creo yo, que me convertí en cineasta. Solamente el cine es capaz de capturar esos momentos inefables".

Es habitual en sus películas la presencia de trenes en movimiento. Adiós Sur, adiós, comienza en un tren entrando en un túnel que divide un espacio, como si nos indicara con ese túnel que ahora comenzaba otro camino cinematográfico. Las desventuras de un grupo de jóvenes de los que apenas sabemos nada, que están en movimiento, hasta su irónico final en donde la pareja de chicos y la chica ven interrumpida su marcha en coche al caer a un socavón, son la premisa de su director para retomar su acercamiento a la juventud que explotaría en la maravillosa Millenium Mambo (Qian xi man po, 2001) y crear, sobre todo, una pléyade de directores, no solo asiáticos, que ven en él un ejemplo de lo que debe de ser un director, alguien cuyo mayor crítico debe de ser él mismo, cuya mayor fuerza para mejorar debe de encontrarse en él y en sus procesos de búsqueda.
Hay en esta película mucho de fallido, de intentar cosas nuevas sin conseguirlo, de imprecisiones como si queriendo romper con el trabajo desarrollado en sus últimas películas, necesitara crear algo completamente diferente. Quizá debió de darse cuenta pues la siguiente película de Hou fue la minimalista Flowers of Shaghai (Hai shang hua, 1998) antes de, con mayor ímpetu, ahínco y precisión, rodar en sucesivas tres películas, fantásticos retablos de la juventud taiwanesa, especialmente centrada en la mujer.
14/05/2008
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