Primer largometraje de la directora libanesa Nadine Labaki centrado en la amistad de cinco mujeres que coinciden habitualmente en un salón de belleza de Beirut.
Un microcosmos lleno de colorido y sensualidad en el que varias generaciones se encuentran, hablan y se hacen confidencias. Layal ama a Rabih, pero Rabih está casado. Nisrin es musulmana y su próximo matrimonio plantea un problema: ella no es virgen. Rima está atormentada por la atracción que siente por las mujeres. Yamal se niega a envejecer. Rose ha sacrificado su vida para ocuparse de su hermana mayor.
En el salón de belleza, los hombres, el sexo y la maternidad se sitúan en el centro de sus conversaciones entre cortes de pelo y depilación con una pasta caramelizada de azúcar, agua y limón.

Audio: Francés/árabe (V.O), castellano y catalán.
Subtítulos: Castellano y catalán.
EXTRAS:
-Making Of.
-Tráiler.
-Ficha artística y técnica / Filmografías destacadas.
Distribuidora: Cameo.
Fecha de lanzamiento: 16 de julio 2008.
Precio: 18,95€.
| Nadine Labaki | Layal |
| Yasmine Al Masri | Nisrin |
| Joanna Moukarzel | Rima |
| Gisèle Aouad | Yamal |
| Adel Karam | Yusef |
| Siham Haddad | Rose |
| Aziza Semaan | Lili |
| Fatme Safa | Siham |
| Dimitri Stancofski | Charles |
| Fadia Stella | Christine |
| Ismail Antar | Basam |
| Dirección | Nadine Labaki |
| Guión | Nadine Labaki, Jihad Hojeily, Rodney Al Haddad |
| Producción | Anne-Dominique Toussaint |
| Fotografía | Yves Sehnaoui |
| Montaje | Laure Gardette |
| Música | Khaled Mouzanar |

Me gusta cómo combinan los nombres de países cuando se unen para producir películas. Hay coproducciones que crean un bellísimo adjetivo. Tal es el caso que nos ocupa. Caramel: coproducción franco-libanesa. No me negarán que la combinación no es prometedora.
En el año 2004 la directora libanesa de spots publicitarios y clips musicales Nadine Labaki participó en el programa Residencia del Festival de Cannes para la escritura de nuevos proyectos. Ahí nació Caramel, cinta que ha ido triunfando por allí por donde ha pasado. Sin ir más lejos, fue Premio del Público y de la Juventud en el último Festival de San Sebastián y posee, aunque esto sea anecdótico, uno de los carteles más bellos de películas estrenadas en salas comerciales en España en los últimos meses.
La película cuenta los avatares de cinco mujeres en Beirut, mujeres que tienen como lugar común un salón de belleza que regenta una de ellas, interpretada por la misma Nadine Labaki. Esa peluquería y salón de estética se convierte en templo de secretos, confidencias y declaraciones de cada una de ellas. El nombre de la película está tomado de la mezcla de azúcar, agua y limón que hervida se convierte en caramelo. El revuelto resultante se utiliza para la depilación en todo Oriente Próximo. Cuando la depilación se vuelve caramelo hay hueco para la poesía y el filme lo transmite. Así, el dolor de la depilación - símbolo de la opresión femenina - se convierte en el vehículo perfecto para expresar desilusiones personales, mentiras ocultas y miedos profundos. Es el retrato de un grupo de mujeres que trabajan y luchan, que poseen una imagen moderna e independiente pero que, en el fondo, también están sujetas a las tradiciones y los condicionantes sociales de los países árabes.
"Aunque el retrato pueda resultar demasiado arquetípico, convence por el cariño con el que se muestran sus personajes. Es evidente que Nadine Labaki los ama y los mima y eso, para bien, se nota"

Caramel consigue todo esto mezclando el tono cotidiano con elementos muy poéticos. Desde el uso de los tonos ocres que se emplea en la fotografía hasta el tono amable de la narración, llevan a transmitir el universo personal de estas mujeres que se desviven y luchan por tener una existencia mejor en el actual Líbano. Lo dulce acompaña a lo amargo, la risa al llanto, la depilación es dolor pero también instrumento de venganza.
¿Cómo consigue la directora y guionista transmitir toda esta frescura y naturalidad? A través de la complicidad femenina. Todas las actrices que aparecen en la película son intérpretes no profesionales. Uno asume este hecho cuando después del visionado revisa información sobre el filme pero nunca llega a creerlo de veras al cien por cien. Es casi imposible que tanto nivel interpretativo así como tanta belleza salga de un grupo de personas que nunca se han dedicado al mundo de la actuación. Es como si Ken Loach se hubiera convertido en directora libanesa.
Por otro lado, para ser justos, la sencillez de las tramas que confluyen en Caramel se mudan en en historietas quizás demasiado simples. Sin embargo, aunque el retrato pueda resultar demasiado arquetípico, convence por el cariño con el que se muestran sus personajes. Es evidente que Nadine Labaki los ama y los mima y eso, para bien, se nota.

No me gustaría cerrar esta crítica sin extenderme convenientemente en el trabajo de la cineasta Nadine Labaki. Actriz, guionista y directora de la película, resultaría difícil decidir en cuál de las tres labores sobresale con más fluidez. Su presencia en el filme tiene halos de maggiorate. Huele a Sophia Loren en su época dorada italiana. El guión está escrito con solvencia. Refleja con sensatez la vida de estas mujeres. Con dramatismo pero sin convertir la cinta en un melodrama, con comedia pero sin abusar del tono jocoso. Todo en su justa medida. Este estilo cotidiano se combina a la perfección con el tono lírico mencionado anteriormente. Atención a la secuencia del diálogo imaginado del policía y la peluquera, momento de puro cine.
Caramel es una película necesaria porque frente a la barbarie bélica - la cinta se terminó de rodar sólo una semana antes del inicio de la guerra de 2006 - existe un hueco para la vida. Se disfruta asistiendo a un filme situado en Oriente Próximo donde la preocupación principal de la protagonista es superar su desengaño amoroso. La guerra existe pero sólo de pasada. Es esperanzador porque frente a los sufrimientos de cada uno de los personajes prima por encima de todo esto, la mirada hacia delante, hacia un futuro más prometedor. De esta forma, sin pretenderse directamente, el filme también se convierte en un firme alegato contra el enfrentamiento militar.
Si existiera un género que se denominara así, clasificaría esta película como "de esas donde sales con una sonrisa en la boca y te sientes mejor persona".
Por Alberto Figueroa
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas