El Che se encuentra en lo más alto de su popularidad y poder tras la Revolución Cubana, cuando pronuncia un vehemente discurso en las Naciones Unidas, reafirmando su compromiso con la lucha del Tercer Mundo contra el imperialismo de los EE.UU. De repente desaparece de la faz de la Tierra sin dejar rastro. ¿Por qué se ha ido de Cuba? ¿Adónde ha ido? ¿Acaso sigue con vida?
El Che reaparece de incógnito en Bolivia, irreconocible y realizando operaciones encubiertas. Organiza un pequeño grupo de camaradas cubanos y reclutas bolivianos para comenzar la Gran Revolución Latinoamericana.
La campaña boliviana del Che es una aventura de tenacidad, sacrificio, idealismo y guerra de guerrillas que en último término fracasa, conduciendo al Che a su muerte.

Audio: Castellano.
Subtítulos: Inglés.
Extras:
-Tráiler.
-Filmografías.
-Ficha técnica y artística.
-Galería de fotos.
Distribuidora: Twentieh Century Fox.
Fecha de lanzamiento: 26 de agosto 2009. Precio: 19,95€.
| Benicio Del Toro | Ernesto Che Guevara |
| Rodrigo Santoro | Raúl Castro |
| Demian Bichir | Fidel Castro |
| Catalina Sandino Moreno | Aleida March |
| Carlos Bardem | Moisés Guerra |
| Joaquim de Almeida | Barrientos |
| Eduard Fernández | Ciro Algaranaz |
| Jorge Perugorria | Joaquín |
| Julia Ormond | Lisa Howard |
| Oscar Jaenada | Darío |
| Elvira Mínguez | Celia Sánchez |
| Rubén Ochandiano | Rolando |
| Jordi Mollá | Capitán Vargas |
| Dirección | Steven Soderbergh |
| Producción | Laura Bickford y Benicio del Toro |
| Producción Ejecutiva | Álvaro Augustin, Álvaro Longoria, Belén Atienza, Frederic W. Brost y Gregory Jacobs |
| Guión (Inspirado en "El diario boliviano" de Ernesto Che Guevara) | Peter Buchman |
| Música | Alberto Iglesias |
| Diseño de producción | Antxón Gómez |
| Diseño de Vestuario | Bina Daigeler |

Nuria Dufour
Es innegable la rentabilidad que el rostro revolucionario más serigrafiado, Ernesto "Che" Guevara, genera y genera. A los extraordinarios resultados obtenidos en España (casi 7 millones de euros) por Che, el argentino, se simultanean en estas semanas, su lanzamiento en dvd y el estreno de Che, guerrilla, segunda entrega del macro díptico que Steven Soderbergh, director, y Benicio del Toro, actor, han trazado sobre su iconoclasta figura, a partir de los escritos autobiográficos recogidos en Diario de Bolivia que han co-guionizado Peter Buchman y Benjamin A. van der Veen.

Obviando motivos puramente comerciales, las razones en definitiva que mueven este negocio, ¿era necesario fragmentar la película en dos mitades y separar tantos meses sus respectivos estrenos? Interesante será ver cómo se porta la taquilla ante una estrategia de exhibición cada vez más habitual (Tarantino lo hizo con Kill Bill y lo va a repetir con Inglourious Bastards; la séptima adaptación de Harry Potter tendrá igualmente doble première).
En Estados Unidos, donde la biopic lleva recaudado algo más de un millón de dólares (cifra nada desdeñable, teniendo en cuenta que es subtitulada), se ofrece de tirón (262´) desde el 12 de diciembre pasado en un puñado de salas, aunque del Toro (reciente Premio Goya a Mejor Actor por Che, el argentino, ¿recibirá candidatura en 2009 por Che, guerrilla?, su interpretación es igual de magnética) se quejaba de la escasa publicidad que la película está recibiendo, a pesar de la espontánea promoción a cargo de su colega Sean Penn (nominado por Mi nombre es Harvey Milk), para quien la producción USA-española es la gran olvidada de los Oscar. Me adhiero a su juicio, pero en el apartado de interpretación masculina protagonista, en el resto de categorías no es mejor ni peor que otras producciones igual de ignoradas. El trabajo de Benicio del Toro vuelve a ser seguro y rotundo, de una fluidez asombrosa capaz de crear, con los mismos registros, dos retratos complementarios.

La narración lineal de Guerrilla es la diferencia más notable entre una y otra y quizá, también, el origen de que ésta resulte más densa, porque el guión, algo reiterativo, centra la acción en un "Che" debilitado (el asma era su caballo de batalla), que debe hacer frente al fracaso de irradiar la revolución cubana por Latinoamérica (su intento en África tampoco había triunfado) y la localiza prácticamente en un único escenario, la selva boliviana, dejando a un lado La Habana posrevolucionaria. Y, a modo de diario, se suceden los 341 días, que Guevara, acompañado de un grupo de fieles partidarios (la cámara apenas se detiene en ellos), pasó en el país andino, bajo identidades diversas, luchando para liberarlo, como hiciera en Cuba diez años antes, de otra dictadura, la del general Barrientos, aunque en este caso la iniciativa se frustrara.
"El trabajo de Benicio del Toro vuelve a ser seguro y rotundo, de una fluidez asombrosa capaz de crear, con los mismos registros, dos retratos complementarios"
Si la primera parte terminaba en blanco y negro con un discurso, el que, contra el imperialismo, pronunció Ernesto Guevara ante Naciones Unidas, la segunda empieza en blanco y negro con otro, el de Fidel Castro leyendo, en una alocución difundida por la televisión meses después de haberse producido, la carta de renuncia del "Che" a todos sus cargos ("Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos", escribió en uno de sus párrafos). Era el 3 de octubre de 1965. Mientras, el paradero del "Che" se perdía en algún lugar de la República Democrática del Congo y no sería hasta noviembre del año siguiente cuando, haciéndose llamar "Ramón Benítez", aterrizase en La Paz.

Soderbergh avanza pausado y construye un relato intimista (como el personaje), de diálogos breves y acciones concisas, prescindiendo del estilo de documental que había manejado en su anterior trabajo y manteniendo todo lo demás. La historia relata casi en silencio la lucha desordenada de un romántico, a través de secuencias naturalistas que carga de violencia implícita. Resulta reseñable cómo Soderbergh filma la crónica de una guerra sin recurrir a los impactos visuales (y sonoros) de otras producciones, pero también es verdad que todo lo que allí acontece emociona más bien poco y entretiene menos que su predecesora.
Tras el visionado de Guerrilla, contrapeso de El argentino, lo que sí queda patente es la ausencia absoluta (e intencionada) de análisis sociopolíticos en torno a la controvertida figura de un personaje que 41 años después de su ejecución (9 de octubre de 1967) a manos del ejército boliviano (en supuesta connivencia con la CIA) continúa suscitando interés(es). Como complemento a este estreno, sería de agradecer que algún exhibidor recuperase la producción cubano soviética Soy Cuba (Mikhail Kalatozov, 1963), descubierta por Scorsese y Coppola a finales de los 90, y estrenada en España en 2006, tras su paso por la 50ª Semana Internacional de cine de Valladolid.
16/02/2009
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