Una niñita sentada con su hermana en un orfanato del centro de Francia que espera, en vano, cada domingo, a que su padre venga a recogerla... Una artista de cabaret con una débil voz que canta a un público de soldados borrachos... Una humilde costurera, que cose dobladillos en la parte de atrás de una sastrería de provincias...
Una joven y flaca cortesana, a quien su protector, Etienne Balsan, ofrece un refugio seguro... Una mujer enamorada que sabe que nunca será la mujer de nadie, que rechaza contraer matrimonio incluso con Boy Capel, el hombre que la correspondía...
Una rebelde que considera las convenciones de su época opresivas, y por ello, se viste con las ropas de sus amantes... Esta es la historia de Gabrielle "Coco" Chanel, una huérfana testaruda convertida en la legendaria modista que encarnó a la mujer moderna, un símbolo intemporal de éxito, libertad y estilo.

Audio: Francés (V.O), castellano, italiano y alemán.
Subítulos: Castellano, italiano, alemán. Para sordos: alemán e italiano.
Extras:
-Comentario de la directora y escritora Anne Fontaine.
-Coco de la rebeldía a la leyenda de Chanel: El encuentro.
-Cómo se hizo Coco de la rebeldía a la leyenda de Chanel.
Distribuidora: Warner Home Video.
Fecha de lanzamiento: 3 de noviembre 2009.
Precio: 17,95€.
| Audrey Tautou | Coco Chanel |
| Alessandro Nivola | Arthur Capel |
| Marie Gillain | Adrienne Chanel |
| Emmanuelle Devos | Emilienne d´Alençon |
| Benoît Poelvoorde | Étienne Balsan |
| Dirección | Anne Fontaine |
| Guión basado en el libro de Edmonde Charles-Roux | Anne Fontaine y Camille Fontaine |
| Producción | Caroline Benjo, Philippe Carcassonne y Carole Scotta |
| Fotografía | Christophe Beaucarne |
| Música | Alexandre Desplat |

Nuria Dufour.
Las vidas de personajes más o menos relevantes no siempre son susceptibles de adaptaciones cinematográficas (y/o televisivas). En la mayoría de los casos, lo que sus identidades proyectaron de puertas para afuera terminó por anular a la persona. Quizá sea ese el motivo por el que el cine, de cuando en cuando, decide tomarse ciertas licencias al fabular sobre episodios en las biografías de personalidades destacadas, algo de lo que la cartelera viene dando abundante muestra en los últimos tiempos (Las hermanas Bolena, El último gran mago, La joven Jane Austen,...) A veces, incluso, es mejor no indagar en el mito. Se normaliza.

Esto es lo que lastra y malogra la primera de las dos biopics de procedencia francesa que sobre la figura intemporal de Coco Chanel van a simultanearse en las pantallas. La segunda, Coco Chanel & Igor Stravinsky (Jan Kounen), ha cerrado fuera de concurso la Sección Oficial del Festival de Cannes con resonancia minúscula. Además, TVE tiene previsto emitir este mismo fin de semana, una coproducción en formato de socorrida miniserie con Shirley McLaine embutida en los ropajes de una Coco Chanel anciana. Resulta curioso que lejos de efemérides señaladas (en enero pasado se cumplieron treinta y ocho años de su muerte y en agosto de 2008, se celebró el 125 aniversario de su nacimiento) coincidan hasta tres producciones.
El germen de Coco Chanel, nacida Gabrielle Bonheur, es lo que plantea la película de la luxemburguesa Anne Fontaine a lo largo de un retrato insípido, vago e incompatible con el halo de misterio que acompañaba a la que años más tarde se convertiría en uno de los iconos de la moda del siglo XX. Produce molestia que la traducción al castellano del título se aleje tanto del original (Coco avant Chanel) con el fin, supongo, de captar la curiosidad del respetable, resaltando unos contenidos dramáticos que la historia no tiene.
"Una película plana, densa, sin ritmo. Audrey Tautou, desvinculada por fin de Amelie Poulain, el personaje que catapultara su físico y carrera, parece más preocupada por saberse la reencarnación de la inmortal costurera que por interpretarla"

Porque el guión ni permite vislumbrar la leyenda que se forjó sobre la ilustre diseñadora ni la rebeldía es seña de identidad del personaje. Si acaso, en algún momento, reacciones poco matizadas insinúan su rechazo a los convencionalismos imperantes, dando a entender que la dama gozaba de una personalidad inusual. Aunque resaltar la presunta singularidad de la protagonista con diálogos supuestamente mordaces ("Es una pena que necesites un hombre para hacer el amor") o mostrándola desenvuelta en la cama cigarro en mano, interesándose por los escritos de Nietzsche y llevando el pelo a lo garçon es obvio y redundante. Katherine Hepburn ya dotó de tales atributos a cualquiera de sus heroínas.
Los orígenes de Coco Chanel se asemejan a los de otras celebrities tamizadas por el celuloide (Edith Piaf en La vie en Rose es el ejemplo más reciente). Olvidada por su padre en un orfanato al poco de morir la madre, Coco niña aprende a sobrevivir sin apego. Es de agradecer que la historia no se recree en las calamidades de una infancia infeliz y solitaria. Un oportuno letrero adelanta la acción quince años para mostrarnos a una Coco larguirucha, desaliñada y sarcástica que se gana la vida canturreando en un cabaret y cosiendo dobladillos en un pequeño taller. Por interés, la joven inicia una relación intermitente con un adinerado playboy que tan pronto desea como rechaza sus encantos. En un ambiente de lujo, fiestas y caballos, Coco conoce al que será su gran amor, Arthur Capel, jugador de polo inglés. A partir de ese encuentro, la película da vueltas alrededor de un trío superficial y desdibujado que en lugar de avanzar insiste en los tópicos de siempre, dejando a un lado la evolución profesional de la protagonista.

Una mujer obsesionada con liberar de encajes, adornos y apretados corsés las prendas femeninas, aprisionada en una película plana, densa, sin ritmo. Y Audrey Tautou, desvinculada por fin de Amelie Poulain, el personaje que catapultara su físico y carrera, parece más preocupada por saberse la reencarnación de la inmortal costurera que por interpretarla.
05/06/2009
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