Adaptación de la novela de Emma Mc Laughlin y Nicola Kraus, cuyo personaje principal está interpretado por Scarlett Johansson. Annie Braddock es una joven de Nueva Jersey que intenta encontrar su lugar en el mundo. Acaba de licenciarse, y aunque su madre se empeña en que se busque un buen puesto en el mundo de los negocios, Annie preferiría cambiar la PDA por el cuaderno de campo de una antropóloga.
Tras un encuentro fortuito, Annie acaba en la zona más pija de Manhattan, el Upper East Side, donde decide escapar de la vida real y acepta el puesto de niñera con una familia adinerada. Rápidamente se da cuenta de que la vida nunca es de color de rosa...

Audio: Inglés, castellano, catalán. Subtítulos: Castellano, catalán.
EXTRAS (Edición especial 2 discos):
-Ficha técnica, artística, de doblaje y filmografías.
-Final alternativo.
-Entrevista con las autoras de la novela.
-Tomas falsas y Making Of.
-Tráiler de cine y escenas eliminadas.
Distribuidora: DeAPlaneta.
Fecha de lanzamiento: 7 de mayo 2008. Precio: 21,00€.
| Scarlett Johansson | Annie Braddock |
| Donna Murphy | Judy Braddock |
| John Henry Cox | Dean |
| Alicia Keys | Lynette |
| Lewis Payton Jr. | Mensajero en bicicleta |
| Sonnie Brown | Director de Recursos Humanos |
| Nicholas Art | Grayer |
| Dirección y guión (basado en la novela de Emma McLaughlin y Nicola Kraus) | Shari Springer Berman, Robert Pulcini |
| Producción | Richard N. Gladstein |
| Producción ejecutiva | Dany Wolf |
| Fotografía | Terry Stacey |
| Montaje | Robert Pulcini |
| Música | Mark Suozzo |

La pareja forma por Pulcini y Berman se vuelve a poner tras las cámara después de cuatro años. Entonces, se ganaron la simpatía de la crítica y cierto sector del público, gracias a la interesante propuesta que encerraba su adaptación de American Splendor. El espíritu de la obra creado por Harvey Pekar, se encontraba presente en cada fotograma de aquel irregular, pero muy estimulante filme. El retrato de un perdedor nato, que convierte sus miserias en arte. Alguien que transforma lo mediocre en virtud.

Los directores vuelven a una adaptación. Pero, esta vez, el material previo no es un cómic underground, sino todo un betseller. Ahora, se trata de destapar las miserias que se esconden detrás de la aparente felicidad que proporciona la abundancia económica de los seres que pueblan el Nueva York más pijo. Estamos ante la cara opuesta de su anterior trabajo. Aquí, nos encontramos con auténticos triunfadores, tal y como se entiende este concepto en nuestra actual sociedad. Pero detrás de esa vestimenta de lujo, nos topamos con el más absoluto vacío existencial, y con una persistente infelicidad.
El problema es que las formas de los realizadores también se han acomodado de manera alarmante. Sus orígenes en el documental; o el torrente de formas, texturas y estilos que hacían de su anterior película una enriquecedora exploración de géneros y límites, parecen haber quedado en el olvido. Diario de una niñera se convierte, sin ningún reparo, en un producto más de la maquinaria Hollywood. Hasta la moda de poner al frente del proyecto a un director (en este caso un tándem) que sea capaz de darle un toque de calidad y prestigio, es algo que ya huele a precocinado. Así, la película se conforma con aspirar a ser un producto asequible para todos los públicos, un simple entretenimiento de calidad.
En cierta medida, lo consigue. De hecho, el inicio promete. Diversión y mala uva, a partes iguales. La forma de mostrar la fauna neoyorquina, con esos escaparates antropológicos, o la iniciación de la protagonista en el mundo de las niñeras de alto standing; hacen albergar la esperanza de encontrarnos ante un producto inteligente y mordaz. La implacable crítica, combinada con la lástima compasiva, que se hace sobre el irreal mundo de las altas esferas; y el alto nivel interpretativo de la mayoría del reparto, hacen que las expectativas aun aumenten otro tanto.

Pero todo esto se queda en frustrante espejismo. A medida que avanza el filme, el guión se vuelve cada vez más convencional, menos imaginativo, y de una blandenguería patética. Hablando sobre American Splendor, los autores defendían que no forzaron un final feliz al estilo hollywoodiense, se limitaron a retratar el bien que había provocado la escritura en su protagonista. Estamos de acuerdo.
Es evidente que en esta ocasión, se fuerza y se busca con descaro. La protagonista, es una impecable Scarlett Johansson que se nos presenta como una Mary Poppins sin poderes. Una recién licenciada que sufre en sus carnes la dureza de un trabajo para el que no estaba preparada. Pero gracias a su crecimiento personal, su madurez alcanzada, y su gran humanidad, consigue todo lo que se propone, sin necesidad de ninguna magia. Logra encontrar su camino en la vida, y se empareja con el tío bueno universitario (personaje que ejemplariza a la perfección lo prescindible y superfluo). Por si no bastara con eso, también consigue transformar a una incompetente madre en todo lo contrario. Y sólo con un vídeo. Por cierto, espléndida Laura Linney, que da un auténtico recital, cambiando de la comedia al drama, sin mayor esfuerzo. Una pena que su personaje se vea envuelto en esta espiral melosa en la que se adentra cada vez más Diario de una niñera.
"A medida que avanza el filme, el guión se vuelve cada vez más convencional, menos imaginativo, y de una blandenguería patética"

Un muy decepcionante último tramo que oculta las pinceladas de buen cine que se vislumbran al inicio. Efectivamente, es un producto de entretenimiento puro y duro, cuyo único objetivo es llenar bolsillos. El revestimiento de calidad, desaparece por el desagüe a la mínima oportunidad. Y toda la creatividad de Pulcini y Berman se ve cortada y coartada. Hemos de suponer que no se trata de un ejercicio de automutilación artística, y que la culpa la tendrá algún jefazo. Al menos, eso nos gustaría creer.
Por Manuel Barrero
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