Un inmigrante se vuela los sesos después de matar a su mujer y a su hijo. Unos reporteros graban la llegada de la policía, ambulancias, prensa... Y también cómo, de repente, la madre y el hijo se despiertan mordiendo a varias personas antes de ser disparados. Tras una introducción al documental de zombies The Death of the Death dirigido por uno de los protagonistas, Jason Creed (Josh Close), el espectador acompaña a un grupo de estudiantes de cine que se proponen filmar una película de terror en una apartada cabaña de un bosque.
Realmente, el documental de Jason no es más que el making of del film que ruedan, una prueba para descubrir al mundo- algo que el gobierno esconde- lo que verdaderamente está sucediendo con los zombies.

Distribuidora: Manga Films.
Fecha de lanzamiento [alquiler]: 8 de julio 2009.
| Michelle Morgan | Debra Moynihan |
| Josh Close | Jason Creed |
| Shawn Roberts | Tony Ravello |
| Amy Lalonde | Tracy Thurman |
| Philip Riccio | Ridley Wilmott |
| Megan Park | Francine Shane |
| Dirección y guión | George A. Romero |
| Producción | Sam Englebardt, Peter Grunwald, Ara Katz, Art Spigel |
| Fotografía | Adam Swica |
| Música | Norman Orenstein |
| Montaje | Michael Doherty |

Jesús A. Palop
Se cumplen tres años exactos del estreno de la última cinta de George A. Romero, La tierra de los muertos vivientes (Land of the Dead), aunque en realidad la diferencia entre aquella y la actual es de dos temporadas: la premiere en EE.UU. se produjo el septiembre pasado y en España ya se presentó en el Festival de Sitges en octubre de 2007. Así que casi un año después nos llega esta nueva revisitación del maestro del terror dentro de la temática que le hizo mundialmente popular, los zombies.

Con ésta es la quinta aportación del realizador al mundo de los muertos vivientes, para ello hay que remontarse hasta uno de los clásicos imperecederos del cine de terror, La noche de los muertos vivientes (1968), hecha por un grupo de amigos con un reducido presupuesto, que llegó a traspasar fronteras y asentar las bases del género. Zombie (1978) continuaría la saga, después del boom que supuso la original, esta vez se contó con presupuesto italiano: coproducida por Claudio y Darío Argento, música de Goblin y unos bestiales efectos de Tom Savini. La película barrería en taquilla y Romero supo aportar una nueva perspectiva, ahora la acción transcurría dentro de unos grandes almacenes por lo que le permitía ofrecer una voraz crítica sociopolítica.
En los años ochenta se produjo la tercera, El día de los muertos (1986), que supondría un nuevo giro más filosófico, recuperando los increíbles efectos de Savini. Con ésta el director ya se planteaba el ambicioso proyecto de realizar una nueva película sobre muertos vivientes por década. Hecho que no llegaría a cumplimentarse hasta casi 20 años después con La tierra de los muertos vivientes, otra nueva de tuerca al género y una nueva visión del autor. Quizá por eso tan sólo dos años después surge El diario de los muertos vivientes (2007), un filme realizado en plena era de la tecnología cuyos avances son aprovechados por Romero para formar parte indispensable de la trama.
"El realizador continúa contra su lapidaria crítica hacia el gobierno, el ejército y la sociedad, demostrando, además la buena juventud de la que goza este ya sexagenario autor"
Un grupo de estudiantes de cine se encuentra rodando su primera película de terror cuando les sorprende una noticia que conmociona al mundo: los muertos vuelven a la vida. Uno de ellos llamado Jason Crip, encargado de realizar el making of, continúa grabando los hechos acontecidos con el propósito de realizar un documental y así dar a conocer al mundo la verdad de lo sucedido que el gobierno está intentando esconder. Lo que el espectador verá será dicho montaje retitulado The Death of the Death.

Esta nueva incursión en el mundo de los muertos aportará un nuevo giro a la saga: los tiempos cambian y el uso de la tecnología se hará notar hasta el punto de que la película será contada a través de la cámara de uno de sus protagonistas. Poco a poco se irán uniendo nuevos elementos que intervendrán en el desarrollo de la acción: cámaras de móviles, cámaras de seguridad y hasta una segunda cámara es utilizada por otro personaje para narrar los hechos desde varios puntos de vista. Todo este material es supuestamente editado y narrado en off por una de las personas que viven en primer término los sucesos que conmueven a la humanidad.
Por todo ello resulta anecdótico ver cómo Romero parte de un grupo de jóvenes que se encuentran rodando una película de terror cuando le sorprenden los hechos, en lo que es claramente un guiño a los slashers juveniles que se vienen produciendo como churros, y que son consumidos por un público púber en salas de multicines llenas de palomitas y risas. Pero el autor va aún más allá en la forma de presentar y narrar los acontecimientos que terminan haciendo sucumbir a la sociedad mundial, aunque no es del todo original- ya que sin ir más lejos tres fueron las películas grabadas cámara en mano que coincidieron en el Festival de Sitges donde se presentó el filme, además de Monstruoso (Matt Reeves, 2008), la española [REC] (Jaume Balagueró, Paco Plaza, 2007), también con similar temática a la actual y a la que se adelantó en su estreno en la Península- sí resulta efectiva. Pero a pesar de querer darle con ello una atmósfera de documental, Romero no consigue hacernos entrar en el juego, más aún si la comparamos con la original, que sí tenía ese aroma enfermizo que aquí persigue sin conseguir.

Salvando unos cuantos aciertos, la cinta es definitivamente la más floja de la saga, en todo momento se añoran los magistrales efectos de maquillaje de un Tom Savini, dedicado actualmente más a su faceta actoral que a ofrecer más estupendas muestras de casquería como ya hiciera en anteriores partes. En ésta los efectos digitales saltan a la vista, restando credibilidad al documental, aunque ello no quite para que algunas de las muertes den de lleno en la memoria del espectador.
En El diario de los muertos, el realizador continúa contra su lapidaria crítica hacia el gobierno, el ejército y la sociedad, demostrando, además la buena juventud de la que goza este ya sexagenario autor. Por tanto, podemos considerar a la cinta como una nueva vuelta de tuerca creada para un mayor enriquecimiento del subgénero y, aunque no consiga superar el nivel anterior, resultando en ocasiones fallida, sí conserva su aliciente principal: ser un film de terror de autor - del mismísimo creador del subgénero- y no una de esas insustanciales películas que siguen rondando por la cartelera.
01/09/2008
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