Cuando las luces de la ciudad se apagan, desde las afueras de Buenos Aries, llega un tren en el que viajan hombres, mujeres y niños excluidos del sistema, que se ganan la vida juntando lo que otros desechan.
Los trabajadores del cartón, como ellos se denominan deben luchar día a día contra la indiferencia y la soledad. El documental se introduce en el conflicto interno que se produce en ellos, quienes a pesar de las situaciones sociales que atraviesan, buscan la dignidad que los identifica como hombres.
Obreros, carpinteros, peluqueros, o indigentes de toda la vida, cruzan sus historias de vida en este tren. Los adolescentes practican sus primeros besos, y los niños juegan al fútbol en los vagones vacíos, como si el tren solo fuera un medio de vida.

Audio: Castellano. Subtítulos: Inglés.
EXTRAS:
-Sinopsis.
-Ficha técnica.
-Biofilmografías de los directores.
-Galería de fotos.
Distribuidora: Suevia.
Fecha de lanzamiento: 5 de diciembre 2008.
Precio: 11,95€.
| Dirección, guión y montaje | Nahuel García, Ramiro García y Sheila Pérez Giménez |
| Producción | Luis Ángel Bellaba y Carlos Pablo Rizzuti |
| Fotografía | Gabriel Villazón |

Desde la brutal restricción a la extracción de dinero en efectivo de cuentas corrientes decidida por el gobierno de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001, acontecimiento conocido como el "corralito", que permitió que muchos bancos pudieran poner a salvo sus capitales frente a la indefensión de la población que veía cómo su dinero desaparecía hasta perder por completo los ahorros de una vida, el cine documental argentino ha tenido una presencia y constancia que nos ha permitido conocer de cerca muchas de las acciones resultantes de aquella catástrofe.

En su parte más reivindicativa, el conocido como cine "piquetero", definido por Jorge Ruffinelli como un cine "que se propone como arma (de contra-información, de militancia) antes que como construcción artística o memoria" ha buscado ser una forma de mantener e impulsar la lucha social para no olvidar los estragos cometidos por el "corralito". Con similares principios, pero con un entramado de producción y distribución completamente diferentes, un grupo de directores ha asumido la necesidad de "lanzarse" a la calle para mostrar y reflexionar sobre la realidad argentina posterior a las navidades de 2001.
"En ese tren blanco viaja gente de clase media que hace unos años eran los que desechaban, y que ahora recogen lo que otros desechan, pero manteniendo siempre la dignidad como personas y, sobre todo, como trabajadores"
El nombre más ilustre y el que ha acometido a la vez el proyecto de más largo alcance es Fernando E. Solanas, quien con un cuarteto de películas busca historiar desde estos acontecimientos -Memorias del saqueo (2004)-, las respuestas ofrecidas por la población que se ha quedado sin nada -La dignidad de los nadies (2005)-, hasta una cartografía de recursos de un país tan rico como Argentina -Argentina latente (2007)-, quedando como colofón la cuarta parte, que llevaría por título La tierra sublevada.

En este conjunto de acciones-reflexiones se podría incluir El tren blanco, un retrato desgarrado y doloroso del trayecto del tren del título, un tren que realiza un solo viaje de ida y de vuelta, partiendo a las 18 horas y regresando a las 23:30 horas llevando a mucha gente, a muchos "nadies" a los suburbios para recoger cartones y venderlos y así poder sobrevivir trabajando. En ese tren blanco viaja gente de clase media que hace unos años eran los que desechaban, y que ahora recogen lo que otros desechan, pero manteniendo siempre la dignidad como personas y, sobre todo, como trabajadores. Durante el "corralito" eran unas 80 carretas las que viajaban en el tren, cifra que aumentó brutalmente hasta llegar un año después a las 500 carretas.

La cámara del trío de directores muestra el caminar de ese tren y se para, contempla y deja hablar a los protagonistas, como Antonio, de 43 años, con una esposa, dos hijos y con más de 30 años de trabajador como pulidor en una fábrica, quien afirma: "Nunca lo había hecho, abrir una bolsa de basura fue un shock; revolver, elegir... pero aun así yo creo que es mas digno que robar". Es aquí donde uno enlaza dispersamente imágenes y viaja a la esplendorosa Francia y recuerda a aquellos espigadores que viven de las sobras de quienes tienen más de los que pueden asimilar o necesitan, que tan inteligentemente había retratado Agnès Varda en Los espigadores y la espigadora (Les Glaneurs et la glaneuse, 2000). Ante acontecimientos y situaciones diferentes, respuestas parejas.
Rafael Arias Carrión
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