El director James Mangold realiza el remake del clásico de 1957, dirigido por Delmer Daves, con Russell Crowe y Christian Bale como protagonistas.
Dan Evans es un hombre honesto que vive con su mujer y sus dos hijos en un humilde rancho de Arizona, donde atraviesan una difícil situación: la sequía ha diezmado el rebaño y sus tierras no se pueden cultivar. Además, el propietario de otro rancho quiere expulsarle de su propiedad.
La única oportunidad de salvar su rancho y familia es la de ofrecerse como voluntario para custodiar a Ben Wade, un famoso bandido, en un viaje de tres días hasta la ciudad de Contencion, para que el prisionero suba a un tren provisto de vagón-celda en direción a Yuma, Arizona, donde le espera el Tribunal Federal.

Audio: Inglés (V.O), castellano, catalán y euskera.
Subtítulos: Castellano, inglés y catalán.
Extras:
-Tráiler.
-Escenas eliminadas.
Distribuidora: Filmax.
Fecha de lanzamiento: 22 de mayo 2009.
Precio: 15,95€.
| Russell Crowe | Ben Wade |
| Christian Bale | Dan Evans |
| Peter Fonda | Byron McElroy |
| Gretchen Mol | Alice Evans |
| Ben Foster | Charlie Prince |
| Dallas Roberts | Grayson Butterfield |
| Alan Tudyk | Doc Potter |
| Vinessa Shaw | Emmy Roberts |
| Logan Lerman | Will Evans |
| Kevin Durand | Tucker |
| Luce Rains | Marshal Weathers |
| Dirección | James Mangold |
| Guión (basado en un relato de Elmore Leonard) | Halsted Welles, Michael Brandt, Derek Haas |
| Producción | Cathy Konrad |
| Producción ejecutiva | Stuart Besser, Ryan Kavanaugh, Lynwood Spinks |
| Fotografía | Phedon Papamichael |
| Montaje | Michael McCusker |
| Música | Marco Beltrami |

Rafael Arias Carrión
Es frecuente ver cómo desde Hollywood fagocitan su pasado anunciando remakes de títulos clásicos, y algunas veces no tan clásicos. Es tan habitual que ya no es novedad. La novedad, si acaso, se encontraría en aquellos remakes tan fieles al original, que son una copia literal de ellos, como los casos de Psicosis (Psycho, 1998) realizado por Gus van Sant sobre el clásico de Hitchcock y Michael Haneke en Funny Games (2007), diez años después del original dirigido por él mismo. Luego estarían los remakes propiamente dichos, nuevas versiones de películas basadas en la anterior película primigenia, bien porque son guiones originales, bien porque se acercan conscientemente más a la película que a la obra que adapta. El resto debería ser analizado como una nueva versión.

El tren de las 3:10, al desconocer la obra en que se basaba el original de Delmer Daves, firmado por Elmore Leonard, no sé si se acerca al relato o buscan aclarar lo que en la versión de 1957 no se contaba. Sí puedo afirmar que la versión de Delmer Daves, heredera de cierto western de interiores, en donde hay más psicología y diálogo que acción, herederos de El pistolero (The Gunfighter, Henry King, 1950) o Solo ante el peligro (High Noon, Fred Zinnemann, 1952), y la de Mangold tienen demasiados puntos de separación como para poder hablar de remake. En fin, como ya atinaron Jordi Balló y Xavier Pérez en su libro "La semilla inmortal", apenas hay más de 21 argumentos que se repiten continuamente.
"Film denso, con ciertos altibajos, pero con una intensidad dramática nada desdeñable, en donde las interpretaciones son loables, beneficiando la sinergia que ha de producirse entre Christian Bale y Russell Crowe, a la que hay que sumar una planificación rigurosa"
James Mangold se recrea en el viaje, cosa que no sucedía con Daves. En este caso, apenas una elipsis mostraba el paso de la noche al día, en la nueva versión son dos noches y dos días de viaje en donde media docena de personas vigilan que Ben Wade no escape, incluido un detective de la famosa agencia Pinkerton. En la película de Daves, el mayor de los hijos apenas era un adolescente; en ésta, ya ha entrado en la juventud. Es capaz de empuñar un arma, apuntar y mirar con odio. Por eso su presencia es mayor y más determinante, hecho que, para mí, hace naufragar parte de los nobles e intensos propósitos de la El tren de las 3:10, porque la presencia de un alma inocente en medio del "mal" absoluto, producen esa siempre correosa sensación de "si ante tanto horror, el joven se embrutecerá" y como pasa en Hasta que llegó su hora (C´era una volta il West, Sergio Leone, 1968) esperará su momento para cobrarse venganza.

Igualmente el final, aquí de un exacerbado nihilismo, es el que cambia todo, de tan diferente que es en su resolución, también por la presencia de un perfecto villano, apenas esbozado en la versión de Daves, un personaje encarnado con solidez y maestría por Ben Foster, en el que es la otra gran diferencia y el gran acierto de la película, pues suyos son muchas veces los mejores momentos.
En otro ámbito, hay que señalar el acierto de Mangold al reseñar en ese viaje cómo la presencia del ferrocarril en construcción como proyecto de futuro, acaba difuminando el pasado que representa la diligencia. De ahí que aquí no haya poblados vacíos como en la versión de 1957, sino que éstos aparecen en ebullición, con personas todas ansiosas de prosperar en este nuevo mundo que conecta el ferrocarril.

Señaladas algunas de las diferencias, hay que apuntar que la película de Mangold en un film denso, con ciertos altibajos, pero con una intensidad dramática nada desdeñable, en donde las interpretaciones son loables, beneficiando la sinergia que ha de producirse entre Christian Bale y Russell Crowe, a la que hay que sumar una planificación rigurosa, incluso con un cuidado en los detalles, como el hecho de ver con frecuencia como cargan balas en sus revólveres.
29/08/2008
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