Después de una temporada trabajando como gigoló de medio pelo en el extrarradio, Manuel (Alberto San Juan) regresa a casa dispuesto a retomar la vida que dejó atrás. El reencuentro con su ex novia, su familia y sobre todo sus amigos de toda la vida, coincide con la declaración del mayor incendio forestal ocurrido en España en los últimos 20 años.
Una telaraña de tramas cruzadas de pasión desordenada, inercia, reproches, mentiras y otros ingredientes de "mala calidad", en la que Manuel, inasequible al desaliento, trata de movilizar a sus amigos para ir de voluntarios a apagar el fuego.
La tozuda realidad acabará siendo un toro difícil de lidiar para él, pero a cambio le compensará con una inesperada y agridulce reflexión sobre el sentido de la honestidad.

Audio: Castellano.
Extras:
-Making Of y escenas eliminadas.
-Detrás de las cámaras.
-Galería de personajes, imágenes y trailers.
-Ficha artística, técnica y filmografías selectas.
Distribuidora: Manga Films.
Fecha de lanzamiento: 25 de febrero 2009.
Precio: 14,99€.
| Alberto San Juan | Manuel |
| Maribel Verdú | Osiris |
| Fernando Tejero | Andrés |
| Pilar Castro | Lola |
| Javier Gutiérrez | Fernando |
| Antonio Molero | David |
| Francesc Garrido | José Luis |
| Adriana Ugarte | Eva |
| Carmen Ruíz | Mónica |
| Dirección y guión | Juan Cavestany |
| Producción | Tomás Cimadevilla, David Serrano |
| Fotografía | David Azcano |
| Montaje | Fernando Pardo |
| Música | Miguel Malla |

Nuria Dufour
La línea que separa lo original de la copia, la distracción del aburrimiento, el buen gusto de la ordinariez y la calidad de la fruslería es tan fina que traspasarla le ha resultado bastante sencillo a la nueva propuesta creativa de un grupo polifacético con aires tan sectarios que empiezan a dar grima. Mucho leemos, escribimos y comentamos sobre la caótica situación financiera que el cine español lleva padeciendo desde siempre y, aunque mucho leamos, escribamos y comentemos acerca de imaginarias soluciones que atenúen tal debacle, lo cierto es que la taquilla sigue perdiendo fuelle y no parece que vaya a conquistar ese espacio añorado que nunca tuvo si lo que la cartelera ofrece son propuestas como Gente de mala calidad, una mofa al espectador, sin duda diversión privada para sus responsables. Augurios, en definitiva, de cualquier tipo menos halagüeños.

Juan Cavestany, guionista (debutó en 1999 con la interesante Los lobos de Washington, a la que siguieron Guerreros y Salir pitando y recientemente ha estrenado la sombría El caso Wanninkhof, miniserie emitida en La1), autor teatral y director ocasional (la bufonada El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo lleva su firma), coordina un engendro con formato de comedia gris de la que también escribe el guión. Un texto simplón e indescifrable, sobre las idas y vueltas de un grupo de amigos que han perdido la batalla de una guerra, la suya, por la que nunca parece que lucharan. Porque los ocho personajes que forman el enredo de unas gentes de amañada baja estofa, se nos presentan desdibujados, al servicio de las andanzas de un protagonista tan absolutamente cargante como su fariseo carácter autodestructivo.
Personajes y tramas se pierden entre desvaríos que sólo juegan a aburrir al sufrido espectador, atónito frente al panorama visual que ante él se despliega y con un remate todavía más artificioso que el resto de la película. Una historia sin planteamiento ni desarrollo, en la que cualquiera de las situaciones brota de la nada, con unos diálogos para el lucimiento exclusivo de unos actores que repiten las mismas quejas generacionales de hace años, en un guión en el que todo se da por supuesto, hasta la propia ficción.
"Un texto simplón e indescifrable (...) los ocho personajes que forman el enredo de unas gentes de amañada baja estofa, se nos presentan desdibujados, al servicio de las andanzas de un protagonista tan absolutamente cargante como su fariseo carácter autodestructivo"

Tratar de explicar en unas líneas el argumento de una película que no lo tiene sirve para bien poco. Ni Manuel (Alberto San Juan), ni su ex novia Osiris (Maribel Verdú), ni la ristra de amiguetes desorientados que les acompañan en tan caprichosos reencuentros, cuentan nada que interese ser resaltado, salvo el hecho de que casi todos los actores repiten personaje, para el que algunos parecen tener abonos vitalicios. Y entre ellos, dos nombres comparten la medalla de oro: el pusilánime sempiterno Fernando Tejero, en el papel de Andrés, un peluquero con ataques de ansiedad incontrolados y la invariable Pilar Castro, Lola, una pija marujil interpretada con las pocas ganas que la actriz suele ofrecer en sus trabajos (véase la teleserie que actualmente emite Cuatro Cuestión de sexo).
A favor, la dirección, alejada de clichés televisivos a pesar de parte del reparto, aunque las secuencias se dilaten hasta su licuación (¿era necesaria la del perrito?) y el trabajo siempre efectivo de Javier Gutiérrez, un actor capaz de sacar adelante caretas sin personajes.

En definitiva, una cadena de fotogramas prescindibles para el disfrute de un grupo de actores, cineastas, creativos, autores o lo que sean, empeñados en seguir al pie de la letra la declaración de intenciones, que en los comienzos del clan Animalario Guillermo Toledo (se le echa de menos entre el reparto) hiciera a propósito del espíritu "de desastre, desfase, poco rigor o poca profesionalidad" (palabras extraídas de la publicación Bonitas historias de entretenimiento sobre la humillación cotidiana de existir, aparecida en 2005), que han ido "contagiando o imponiendo" al resto. El problema es que los años pasan para todos y las provocaciones, tarde o temprano, caducan.
10/07/2008
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