La cuarta aventura de Indiana Jones empieza en el desierto del suroeste Estados Unidos en 1957, en plena Guerra Fría. Indy y su amigo Mac (Ray Winstone) acaban de escapar de las garras de unos agentes soviéticos en un remoto aeropuerto.
Al regresar a casa, el mejor amigo de Jones, el decano de la Universidad (Jim Broadbent), le comenta que ha sido presionado por el gobierno para despedirle. Indiana, a punto de irse, conoce a Mutt (Shia LaBeouf), un joven que le propone un trato. Si el arqueólogo le ayuda a resolver un problema personal, podría hacer uno de los descubrimientos más espectaculares de la historia; se trata de la Calavera de Cristal de Akator, un objeto legendario.

Audio: Inglés (V.O), castellano, catalán.
Subtítulos: Castellano, inglés, catalán.
EXTRAS:
-El regreso de una leyenda.
-Preproducción.
Distribuidora: Paramount.
Fecha de lanzamiento: 29 de octubre 2008.
Precio: 21,95€.
| Harrison Ford | Indiana Jones |
| Shia LaBeouf | Mutt Williams |
| Cate Blanchett | Agente Irina Spalko |
| Karen Allen | Marion Ravenwood |
| John Hurt | Profesor Oxley |
| Ray Winstone | Mac |
| Jim Broadbent | Dean Stanforth |
| Dirección | Steven Spielberg |
| Guión (basado en los personajes creados por George Lucas y Philip Kaufman) | David Koepp |
| Argumento | George Lucas, Jeff Nathanson |
| Producción | Frank Marshall |
| Producción ejecutiva | Kathleen Kennedy, George Lucas |
| Coproducción | Denis L. Stewart |
| Fotografía | Janusz Kaminski |
| Montaje | Michael Kahn |
| Música | John Williams |

De toda esa nouvelle vague a la americana que sacudió Hollywood en los años setenta y barrió al sistema de estudios, Steven Spielberg y George Lucas son los dos nombres que han obtenido mayores éxitos de taquilla, sea dirigiendo o produciendo. A diferencia de sus compañeros de generación, ellos decidieron aprovechar los logros del antiguo sistema y, en vez de darle la espalda, canalizar su influencia adaptándola a la sensibilidad de los tiempos y los nuevos medios.

Así, su Indiana Jones se inspiró en James Bond y las películas de aventuras del Viejo Hollywood, además de los seriales televisivos que Lucas y Spielberg consumieron en su infancia. Desde su nacimiento en 1981 hasta nuestros días, la saga se ha introducido de tal manera en la cultura popular que estos remedos de viejos clásicos ya se han convertido en clásicos por sí mismos. De ahí que una nueva entrega, realizada 19 años después de la última, genere una expectación fuera de lo normal. Toda película tiene una misión, y la de Indiana Jones y el Reino de la calavera de cristal no es moco de pavo: satisfacer las expectativas del público consagrado, además de ofrecer un espectáculo que enganche a una nueva generación de espectadores.
Bien, pues regocíjense (yo lo hago), porque El reino de la calavera de cristal ha salido bien: aunque no posea su poderío, es digna de sus predecesoras. Lograr que funcionase no era fácil: los años han pasado para todos, por lo que la acción transcurre en 1957. El doctor Jones se encuentra en plena Guerra Fría con el fantasma nuclear, la amenaza comunista, los platillos volantes y el rock ‘n’ roll. Esta vez, la acción gira en torno a una de las misteriosas calaveras de cristal vinculadas a la civilización maya, y a las que algunos atribuyen un origen "no humano".

Aunque el nombre de David Koepp firmando el guión haga temblar a más de uno, lo cierto es que, salvo algunas escenas un poco tontas (que en su mayoría envuelven animales digitales graciosos), la mitología de Indy se integra con la nueva época y los nuevos personajes sin chirridos. Salpicada de guiños a sus anteriores aventuras, la historia funciona a la perfección y discurre ágilmente por espectaculares escenarios durante dos horas que se hacen un suspiro.
La realización de Spielberg, sobresaliente como siempre, es menos clásica y más cercana al estilo que muestra actualmente, y del que buena parte de la responsabilidad recae en su director de fotografía, Janusz Kaminski. El polaco trata de adaptarse a los parámetros previamente trazados en la saga, pero no puede evitar kaminskizar cualquier plano que toca con sus característicos contraluces y brillos.
"Salpicada de guiños a sus anteriores aventuras, la historia funciona a la perfección y discurre ágilmente por espectaculares escenarios durante dos horas que se hacen un suspiro"

Si bien los achaques no dejan de recordarle que ya no es el que era, Indiana Jones (Harrison Ford, en el clavo) se pone en peligro, corre, salta, pega y recibe como 20 años atrás. De las nuevas incorporaciones cabe destacar al simpático Mutt (Shia LaBeouf), que apunta maneras para tomar algún día el relevo del intrépido arqueólogo, mientras que Cate Blanchett encarna a la malísima agente soviética Spalko con la solvencia a la que nos tiene acostumbrados. Más rutinario resulta el poco fiable Mac (Ray Winstone), un personaje meramente funcional que parece estar allí porque en algún momento hace falta, así como el desaprovechado Oxley (John Hurt), que parece tan perdido como su personaje (y no miro a nadie, David Koepp). Por fortuna, el reencuentro de Indy con Marion (Karen Allen) resulta electrizante. No podía ser menos.
Indiana Jones y el Reino de la calavera de cristal se ve con una mezcla, algo absurda, de excitación y tranquilidad a la vez. Alguno puede pensar que esta película no era necesaria y que no hacía falta mancillar la trilogía con una nueva, y tardía, aventura. Puede ser. Pero en estos tiempos de excesos digitales y películas cuya mejor baza para hacer taquilla es su campaña publicitaria, siempre será necesario que los maestros den un toque de atención y nos recuerden, a nosotros y a los críos, que el cine comercial no tiene por qué ser un timo.
Xavi Fortino
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