Nueva York, 1988. Un nuevo tipo de droga ha invadido la enorme ciudad, seguida por la más feroz y aterradora oleada criminal que se recuerda.
Bobby Green es el encargado de una discoteca situada en Brighton Beach frecuentada por gánsteres como Vadim Nezhinski. Bobby intenta mantenerse apartado y no involucrarse. A pesar de un estilo de vida amoral y hedonista, quiere a su novia Amanda y sueña con abrir una discoteca en Brooklyn.
Pero Bobby tiene un secreto muy bien guardado. Su hermano es el teniente de policía Joseph Grusinsky, que ha seguido los pasos de su padre, el legendario jefe de policía Burt Grusinsky. Bobby no se lleva bien con ellos y la relación empeora cuando su padre le advierte que es la guerra y que deberá decidir de qué lado está.

Audio: Inglés (V.O), español, alemán.
Subtítulos: Español, inglés, alemán.
EXTRAS:
-Así se hizo We Own The Night.
Distribuidora: Universal.
Fecha de lanzamiento: 29 de agosto 2008.
Precio: 19,99€
| Joaquin Phoenix | Robert "Bobby" Green |
| Eva Mendes | Amada Juarez |
| Mark Wahlberg | Capitán Joseph Grusinsky |
| Robert Duvall | Burt Grusinsky |
| Alex Veadov | Vadim Nezhinski |
| Dominic Colon | Freddie |
| Danny Hoch | Jumbo Falsetti |
| Oleg Taktarov | Pavel Lubyarsky |
| Moni Moshonov | Marat Buzhayev |
| Antoni Corone | Michael Solo |
| Dirección y guión | James Gray |
| Producción | Marc Butan, Joaquin Phoenix, Mark Wahlberg, Nick Wechler |
| Producción ejecutiva | Marck Cuban, Anthony Katagas, Todd Wagner |
| Fotografía | Joaquín Baca-Asay |
| Montaje | John Axelrad |
| Música | Wojciech Kilar |

Al hablar de La noche es nuestra, todo el mundo acude al policiaco setentero como imprescindible material referente. Empezando por su propio autor, que ha elaborado una película con fecha de 2007, ambientada a finales de los ochenta, pero con aroma de los setenta. Un complicado cóctel que James Gray prepara con mucho esmero, mezclando sabiamente sus componentes, y que uno puede tomarse con agrado. A pesar de sus evidentes imperfecciones.

La sobredosis de situaciones inverosímiles, los bastos parches en el guión, o las soluciones precipitadas, constituyen la principal debilidad de este, a pesar de todo, estimulante trabajo; cuyo principal atractivo es su personaje principal. La noche es, sin duda, de Bobby Green. Un rutilante triunfador, que disfruta la vida con toda libertad y sin ningún pudor. Colmado de éxito y dinero, además, mantiene una envidiable relación con su sensual novia (magnética y arrolladora Eva Mendes). Sin embargo, mantiene oculta una importante parte de su vida: la familia. Tanto su padre, como su hermano, son dos reputados agentes de la ley; que mantienen una contradictoria relación con la (supuesta) oveja negra de la familia.
Los dos desprecian lo que Bobby representa (el hedonismo elevado a la máxima potencia). Pero ese desprecio no queda muy lejos de la admiración y la envidia. El progenitor (otra lección de Duvall) a duras penas consigue esconder su predilección por el hijo díscolo. Mientras, el hermano (correcto Whalberg) se esfuerza por seguir la senda de la rectitud marcada por su padre. Aunque su gran deseo oculto sea parecerse a Bobby. Y su gran frustración, saber que nunca lo conseguirá.

El elemento familiar es la aportación más llamativa que introduce Gray con respecto a sus reconocidos referentes. El retrato de familias dentro del género, ha sido casi propiedad exclusiva de los clanes mafiosos; describiendo con todo lujo de detalles sus relaciones de poder, lealtad, amor o traición. Mientras, en el otro extremo, siempre se ha optado por dibujar policías solitarios, desencantados, o en constante lucha contra el mundo.
En La noche es nuestra se le da la vuelta a la tortilla, y aunque aparece el retrato del clan de criminales rusos, su presencia es mucho más tangencial. Y, desde luego, desmitificando un mundo que tan atractivo se nos presentaba en los filmes de Coppola o Scorsese. Son la gran familia de la policía neoyorquina, y la pequeña familia Grusinsky; las que centran nuestra atención.
"La sobredosis de situaciones inverosímiles, los bastos parches en el guión, o las soluciones precipitadas, constituyen la principal debilidad de este, a pesar de todo, estimulante trabajo; cuyo principal atractivo es su personaje principal"
Pero, sin duda, es el terreno intermedio entre el bien y el mal, el que mayor interés despierta. Ese territorio en el que Bobby disfruta de su pequeño paraíso. Tan cerca de uno y de otro, pero tan distante de ambos, a la vez. Quizás, la encrucijada electiva que se le presenta sea excesiva, y su resolución, algo desaforada. El protagonista se ve obligado a tomar partido, algo que siempre quiso evitar a toda costa. Escoger entre su estado de felicidad, conviviendo con el mal; o renunciar a su vida por el cumplimiento del deber al que le obliga su condición de hijo, hermano, ciudadano y persona.

A pesar del trazo grueso con el que se plantea (y resuelve) esta disyuntiva, no podemos negar el interés de las cuestiones propuestas, y la controversia creada en el público. Hay quien se quedará con la sensación de cierto conservadurismo y la defensa a ultranza de la unidad familiar. Pero tampoco podemos obviar el amargo sabor que deja la transformación del personaje en cuestión. En este sentido, la película no glorifica ninguna de las formas de vida expuestas.
Gray parece dispuesto a revitalizar un género que parece de capa caída en los últimos años. En gran medida, lo consigue, gracias a una magnífica ambientación, un excelente pulso, y unas interpretaciones de altura. Lástima que su ambicioso proyecto se le vaya de las manos en más ocasiones de las deseables.
Manuel Barrero
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas