El padre y el tío de las dos hermanas Bolena, Ana (Natalie Portman) y María (Scarlett Johansson), empujados por el ambicioso deseo de mejorar el nivel social y el poder de la familia, convencen a sus hijas para que conquisten el afecto del Rey de Inglaterra (Eric Bana).
Las jóvenes dejan atrás su vida en el campo para trasladarse al peligroso y apasionante mundo de la corte.
Pero las buenas intenciones de las hermanas se convierten pronto en una rivalidad sin cuartel para obtener el amor del Rey. En un principio, gana María, a la que el Rey escoge como amante y con la que tiene un bastardo.

Audio: Inglés (V.O), castellano, italiano, alemán.
Subtítulos: Castellano, inglés, italiano, alemán, holandés.
Distribuidora: Universal.
Fecha de lanzamiento: 23 de julio 2008.
Precio: 19,95€.
| Natalie Portman | Ana Bolena |
| Scarlett Johansson | Maria Bolena |
| Eric Bana | Enrique VIII |
| David Morrissey | Duque de Norfolk |
| Kristin Scott Thomas | Lady Isabel Bolena |
| Mark Rylance | Tomas Bolena |
| Jim Sturgess | Jorge Bolena |
| Ana Torrent | Catalina de Aragón |
| Dirección | Justin Chadwick |
| Guión (basado en la novela de Philippa Gregory) | Peter Morgan |
| Producción | Alison Owen |
| Producción ejecutiva | Scott Rudin, David M. Thompson |
| Fotografía | Kieran McGuigan |
| Montaje | Carol Littleton, Paul Knight |
| Música | Paul Cantelon |

Nuria Dufour
Inventar, reescribir, ficcionalizar, recrear sobre nombres secundarios de la historia está de moda en la literatura biográfica y en las biopics, un género cinematográfico en alza con producciones que se cuentan por decenas. A partir de hechos históricos relevantes o no (el reinado de Enrique VIII sin duda lo fue), documentos de la época y unas dosis de imaginación, se busca al personaje más desconocido o el suceso menos explotado y se empieza a tirar de la hebra. Y eso es precisamente lo que la escritora británica Philippa Gregory hizo hace unos años con su novela The Other Boleyn Girl (título original de la adaptación).

Ambientada en la corte de los Tudor entre 1520 y 1536, Gregory centra la trama en María, la otra Bolena, la hermana apenas citada, una mujer dulce de aparente candidez que, casada con un rico comerciante, se convierte en amante y después se enamora del más libidinoso de los reyes de Inglaterra, Enrique VIII, despertando con ello la furia de su hermana Ana, la reina decapitada, cuya bulliciosa vida y breve reinado han promovido todo tipo de adaptaciones literarias, cinematográficas, teatrales y hasta operísticas: Vanessa Redgrave (Un hombre para la eternidad, Fred Zinnemann, 1966), Geneviève Bujold (Ana de los mil días, Charles Jarrott, 1969) o Charlotte Rampling (Enrique VIII y sus seis mujeres, Waris Hussein, 1972) se metieron un día en los ropajes de esta mujer independiente, astuta y manipuladora que sucumbe sin embargo ante el despotismo del amante real y no duda en intrigar contra su querida hermana.
Traiciones, poder sin escrúpulos, ambiciones desmedidas se suceden entre los miembros de los Bolena. Sir Tomas, el patriarca, destroza la vida de sus hijas cuando, empujado por su codicia y la ruindad de su cuñado, el duque de Norfolk, utiliza el encanto carnal de las jóvenes hermanas con el fin de codearse con la flor y nata de la época.
"Película entretenida, de factura clásica, enfoque moderno y ritmo medido, que se sigue sin otro interés que el claro aliciente (aunque también reclamo) de contemplar juntas y enfrentadas a dos de las actrices más interesantes del actual panorama hollywoodiense"

Invitados por el rey de Inglaterra, Enrique VIII, un hombre egoísta y seductor, obsesionado con asegurar la descendencia dinástica, la familia se traslada del campo a la corte, donde María y Ana se convierten en las damas de compañía de Catalina de Aragón, la primera de las seis esposas del monarca, una mujer rechazada del lecho marital al no conseguir engendrar el deseado varón. María sacia entonces los deseos de Enrique VIII y se queda embarazada. Pero la joven Bolena debe guardar reposo durante los meses de gestación, situación que Ana aprovecha para seducir al lascivo Rey y quitar de en medio a María y a su bastardo.
Manipuladas por las ciegas aspiraciones de su padre y por las suyas propias, las hermanas se ven envueltas en una competición con fatales consecuencias, que culminará en el instante en que las excesivas pretensiones de Ana guillotinen su destino.

Las hermanas Bolena, primer largometraje del británico Justin Chadwick es una película entretenida, de factura clásica, enfoque moderno y ritmo medido, que se sigue sin otro interés que el claro aliciente (aunque también reclamo) de contemplar juntas y enfrentadas a dos de las actrices más interesantes del actual panorama hollywoodiense. Scarlett Johansson (María), a la que pronto veremos en Vicky, Cristina, Barcelona, su tercera colaboración con el siempre esperado Woody Allen (unos meses antes lanza disco versionando temas de Tom Waits) y Natalie Portman (Ana), prepara salto a la dirección con la adaptación de la novela autobiográfica Una historia de amor y oscuridad del israelí reciente Príncipe de Asturias Amos Oz, mantienen un equilibrado y sugerente duelo interpretativo desde que irrumpen en pantalla.
Su relación, colmada de celos, rivalidad y amor fraternal es lo único que evoluciona a lo largo del relato. María y Ana son las dos mitades de la misma moneda. Entremedias Eric Bana (Enrique VIII) pasea cuerpo y belleza por la pantalla en una interpretación tan fría e invisible que deja indiferente; Kristin Scott-Thomas (la madre de las Bolena) irradia la seguridad y la elegancia a la que nos tiene acostumbrados en un papel poco lucido y pobremente insinuado, y la española Ana Torrent (Tesis, Yoyes) merece una mención aparte al construir una Catalina de Aragón creíble, serena y contundente.

El guión lo firma Peter Morgan, que ya había escrito una miniserie para televisión sobre el escandaloso reinado de Enrique VIII y dos de los guiones más premiados de 2006: The Queen (Stephen Frears) y El último rey de Escocia (Kevin McDonald). En Las hermanas Bolena, el texto de Morgan cimenta un drama histórico que funciona sólo a medias, a pesar de disponer de unos personajes femeninos con una personalidad tan extraordinaria como diferente. Los años que María y Ana pasan entre los Tudor casi no se relatan y la acción se detiene a mitad de la trama, perdiendo la intención trágica perseguida, aunque la película al final la salven las dos estrellas del reparto y su muy esmerada ambientación.
28/02/2008
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