Chris Wilton (Jonathan Rhys Meyers) es un joven ambicioso que desea ser alguien más en la sociedad londinense. Y lo consigue gracias a un encuentro fortuito con el adinerado Tom Hewett (Matthew Goode) en el club donde trabaja como profesor de tenis. Tom le presentará a su hermana Chloe (Emily Mortimer) con la que no tardará en comprometerse.
Pero un día entra en la vida de Chris una hermosa norteamericana aspirante a actriz, Nora (Scarlett Johansson), de la que se enamora perdidamente.
Lo que en un principio es un romance clandestino entre Chris y Nora se convierte en un atolladero de dramáticas consecuencias.
¿Hasta qué punto es determinante la suerte en nuestras vidas?

Audio: Inglés (VO), castellano, catalán.
Subtítulos: Castellano, catalán.
Extras:
Teaser/ Tráiler/ Ficha Técnica/ Ficha artística/ Fotografías de rodaje/ Filmografías selectas/ Spots tv./ Entrevistas con el reparto.
Audiodescripción y audionavegación para invidentes.
Distribuidora: On Pictures.
Fecha de lanzamiento: 18 de octubre 2006.
Precio: 9,95€.
| Scarlett Johansson | Nola Rice |
| Jonathan Rhys Meyers | Chris Wilton |
| Matthew Goode | Tom Hewett |
| Emily Mortimer | Chloe Hewett Wilton |
| Brian Cox | Alec Hewett |
| Penelope Wilton | Eleanor Hewett |
| James Nesbitt | Detective Banner |
| Alexander Armstrong | Sr. Townsend |
| Ewen Bremner | Inspector Dowd |
| Colin Salmon | Ian |
| Dirección y guión | Woody Allen |
| Productora | Letty Aronson |
| Productor | Gareth Wiley |
| Productora | Lucy Darwin |
| Fotografía | Remi Adefarasin |
| Montaje | Alisa Lepselter |

Juan Zapater
En Match Point casi nada es lo que parece. Quizá por ello, en ese juego de imposturas se han dejado oir algunas murmuraciones que afirman que como Match Point no se ajusta a los últimos films de Woody Allen, tal vez no sea del todo suyo. Y sin embargo, este largometraje de Allen es de todos sus últimos trabajos el que más se parece al Allen que quiso ser y luego, al parecer, renunció a ello. Digo esto porque en un momento crucial de su existencia, previo a los zarandeos afectivos que resquebrajaron su frágil defensa, el cineasta neoyorquino que más sensible -y crítico- se ha mostrado con el psicoanálisis, buen espectador de Bergman y Fellini, pareció arrojar la toalla al afirmar que levantar una obra maestra exigía tanto esfuerzo, talento y suerte que era ya tarea para él inalcanzable.

Decía entonces que los grandes modelos de referencia estaban definitivamente lejos de él. De forma que lo suyo sería contar pequeñas historias, películas honestas sin otra ambición que la que le envuelve cuando con su banda de músicos toca viejas melodías de jazz con actitud de intérprete aventajado. Desde entonces Allen nos viene regalando impecables relatos que en sus recovecos albergan más talento e interés que el que posee la inmensa mayoría de la carne de oscar que factura Hollywood. Pero en su caso se trata de películas de baja ambición y reducido presupuesto que han sobrevivido en Nueva York como un extraño fenómeno dentro del cine comercial de Hollywood.
"Una de sus mejores obras desde Delitos y faltas, por más que se convoque a la suerte, ésta se ve reducida a puro pretexto"
La cuestión es que a estas alturas del partido, Allen no tiene prisa por acabar ningún juego. Ya ha saboreado toda la gloria y por eso mismo ésta ya no puede existir para él. El hecho de ser uno de los pocos creadores que todavía impregna de autoría de principio a fin todos y cada uno de sus filmes le ha llevado a una curiosa alternancia de géneros, modelos y tonos. En su deseo de renovarse, casi siempre anclado en la comedia, su cine se ha zambullido en el melodrama y la tragedia griega, en el musical y el documental falso, en el thriller y el nonsense, incluso ha navegado por la ciencia-ficción y la aventura romántica, ha practicado la contención y se ha sumergido en el exceso. A veces se ha echado la cámara al hombro, otras apenas la ha movido... pero siempre el sello Allen allí estaba impregnándolo todo.
¿Pero qué es lo que define ese sello, o de qué habla Allen cuando realmente verbaliza un texto propio?

En Match Point -se afirma al comienzo del filme y se reitera lo mismo en su desenlace-, parece ser que de lo que se trata es de la suerte, de esa veleidosa diosa cuyo capricho determina que la existencia de un ser humano desemboque en tragedia o en éxito. Para ello, Allen recurre a una metáfora directa, la de esa pelota que lame la red, duda en el rebote y al final, cae a uno u otro lado de la red y determina el final del partido. ¿Estamos ante un Allen que hace suya la fe en la música del azar a la que con tanta insistencia le viene levantando un fascinado monumento el también neoyorquino Paul Auster?
Quienes han vivido en Nueva York o en una gran metrópolis saben que, en medio de millones de personas anónimas, la casualidad traza inquietantes coincidencias, encuentros fortuitos que ponen en alerta la atención y la creencia en esas extrañas mareas que parecen dirigir el sentido de nuestra itinerancia. Dicho de otro modo, el desamparo que provoca la multitud enciende viejos temores atávicos y con ellos, la necesidad de resucitar los botes salvavidas y esos chalecos reconfortaexistencias en forma de dioses, suertes y poderes esotéricos.

Woody Allen, agnóstico confeso, en Match Point ahonda en todo esto con una precisión pasmosa. En la que es una de sus mejores obras desde Delitos y faltas, por más que se convoque a la suerte, ésta se ve reducida a puro pretexto. Allen se las arregla para demostrar que en las razones más profundas de la existencia -con la excepción de la muerte- la suerte, entendida como el abrazo favorable de la fortuna que hace ganar o perder un partido, poco vale. En esa crónica lúcida sobre un arribista desclasado sumergido en la alta sociedad británica y sometido a una duda existencial entre el deseo y el poder, entre la pasión amorosa y la pulsión de muerte, víctima y verdugo de su propia deriva, Allen levanta un fresco impagable.
"Allen, con Crimen y castigo bajo el brazo y aunque diga lo contrario, lo tiene muy claro. Su visión del mundo sabe del dolor del naufragio social y de la estulticia del ser humano. Y también sabe que en ese caldo de cultivo, la suerte sólo rubrica lo que ya está decidido"
Rodada en Inglaterra, Allen cambia la ópera por el jazz y los profesionales liberales de Manhattan por los socios adinerados de Covent Garden. Todo es muy diferente en esa atmósfera que en el mismo momento de su arranque nos remite a El Talento de Mr. Ripley de Patricia Highsmith. ¿Todo? No, porque en la errática carrera de ese jugador de tenis, como lo era el protagonista de Extraños en un tren también de Patricia Highsmith, Allen se apoya en un autor y una cuestión que le son muy queridos: Dostoievski y la culpa. No en vano esa angustia del culpable, visto desde la risa y/o el llanto, ha conformado todos sus personajes fílmicos.

Con tanto brío como brillantez, Allen mezcla lo anecdótico con lo trascendente con lo que hace de Match Point un buen punto en su carrera, pero no el decisivo porque Allen sabe, aunque no siempre lo diga, que el partido se gana o se pierde mucho antes de ese último movimiento. Para confirmar esta sensación bastaría con recordar ese trastrabilleo en el bordillo de la barandilla, metonimia de red del campo de tenis, por el que un anillo robado cae en el lado malo de la red. ¿Ha perdido el partido?, se pregunta el espectador. ¡La suerte le ha fallado!, parece responder el celuloide.
Ese interrogante que atrapa nuestra atención apuntando hacia un determinado desenlace será despejado poco después con un hábil retruécano y con él surgirá la opinión de Allen sobre la fortuna. Porque la pregunta postrera que queda al final del filme vuelve a ser: ¿de verdad ha ganado el partido?
Allen, con Crimen y castigo bajo el brazo y aunque diga lo contrario, lo tiene muy claro. Su visión del mundo sabe del dolor del naufragio social y de la estulticia del ser humano. Y también sabe que en ese caldo de cultivo, la suerte sólo rubrica lo que ya está decidido.
Crítica publicada en el número 2 de Kane3 (noviembre 2005)
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas