El famoso y anciano músico Mamo ha obtenido permiso para actuar en un concierto en el Kurdistán iraquí. Su gran amigo Kako se encarga de conducir el autobús escolar con el que recogerán a los diez hijos músicos de Mamo, repartidos entre diversos pueblos del Kurdistán iraní.
Mamo está decidido a recorrer los kilómetros que le separan del concierto a pesar de todos los obstáculos. Hace 35 años que el viejo músico kurdo espera volver a tocar en Irak. No hace caso a la premonición de su hijo de que algo terrible le ocurrirá antes de la siguiente luna llena.
Convencido de que la esencia del concierto está en la voz celestial de una mujer, Mamo decide ir a buscar a Hesho, que se ha refugiado en la montaña con otras 1.334 mujeres cantantes en el exilio. Pero convencer a Hesho no es tarea fácil; el exilio ha mermado su confianza en sí misma y su voz.

Audio: Persa y curdo (V.O.).Subtítulos: Castellano.
Extras:
-Tráiler.
-Ficha técnica.
-Ficha artística.
-Filmografías selectas.
Distribuidora: Cameo.
Fecha de lanzamiento: 5 de diciembre 2007.
Precio: 18,00€. <7 años.
| Ismail Ghaffari | Mamo |
| Allah Morad Rashtiani | Kako |
| Hedye Tehrani | Eso |
| Golshifteh Farahani | Niwemang |
| Hassan Poorshirazi | Policía fronterizo |
| Sadiq Behzadpoor | Shouan |
| Dirección y guión | Bahman Ghobadi |
| Producción | Bahman Ghobadi |
| Coproducción | Behrooz Hashemian |
| Fotografía | Nigel Bluck |
| Fotografía | Crighton Bone |
| Montaje | Hayedeh Safiyari |
| Música | Hossein Alizadeh |

La evolución en la carrera cinematográfica de Bahman Ghobadi conviene juzgarse desde una perspectiva de análisis narrativa antes que estilística, ya que si no se corre el riesgo de encasillarle dentro del grupo de cineastas que rinden pleitesía al becerro de oro festivalero (llámese el bicho Palma, León, Concha o Espiga) y de adentrar sus películas en los movedizos territorios del cine de denuncia (y que termina ensalzando a través de su puesta en escena lo que pretendidamente denuncia).

Personalmente, considero tan respetable el camino seguido hasta la fecha por el director kurdo- iraní, y refrendado año tras año en San Sebastián, como la deriva minimalista de, pongamos por caso, Gus Van Sant (y su maridaje expresivo con el Festival de Cannes). Cada propuesta tiene su mercado. Cada mercado, su público. Y el público español está preparado más para un discurso (eminentemente narrativo y hasta sentimental, si se quiere) como el de Media Luna, antes que para el propuesto por la visionaria y estilosa Last Days (aunque desconfiar del punch del fantasma de Kobain puede haber sido un mal ejemplo).
"Las panorámicas, y la contemplación de la naturaleza del escarpado pueblo, que parece salido de un relato de Las Mil y Una Noches soñado por Buñuel, constituyen uno de esos instantes secretos y maravillosos tan habituales en el cine del director de El tiempo de los caballos borrachos"
Media Luna es una road- movie que sigue el planteamiento estructural de las anteriores películas de Ghobadi, consistente en "arrancar desde lo amable colectivo para ir avanzando hacia lo individual y trágico" como certeramente señala Carlos Reviriego en el número de verano de CDC España. El género escogido para narrar la historia del músico Mamo es el más consecuente con la naturaleza apátrida del pueblo kurdo, al que pertenece el realizador. En esta ocasión, Ghobadi ha localizado sus escenarios en el Kurdistán iraní y se ha fijado en la insostenible censura que existe en el país de los ayatolás al prohibir a sus mujeres cantar delante de los hombres.
La primera parte de la película se desarrolla (a la manera de Ocean´s eleven, valga la heterodoxia dolosa) a lo largo de los desperdigados pueblos de la frontera iraní, con el anciano Mamo recogiendo a sus diez hijos (todos músicos), y en compañía de su amigo Kako (interpretado por Allah Morad Rashtiani, presencia habitual en el cine de Bahman Ghobadi), quien conducirá el autobús escolar que les llevará hasta Irak, donde Mamo tiene contratado un concierto, quizás el último que pueda ofrecer dada su aventajada edad. Una vez reagrupada la familia, Mamo va en busca de la voz, que es Hesho, una cantante iraní que se ha exiliado en un poblado labrado en la montaña, junto con otras 1.334 mujeres cantoras más. Las panorámicas, y la contemplación de la naturaleza del escarpado pueblo, que parece salido de un relato de las Mil y Una Noches soñado por Buñuel, constituyen uno de esos instantes secretos y maravillosos tan habituales en el cine del director de El tiempo de los caballos borrachos.

Pero Media Luna compensa además esta imaginería visual (menos generosa que en otras ocasiones) con una moderación en el devenir argumental que considero de justicia destacar, porque Ghobadi, al restringir la información sobre el origen, o el porvenir, de alguno de los personajes, lo que hace es enriquecerlos de carga poética, y llenar de misterio a la película por ende.Por eso este extraño viaje, pese a sus imperfecciones, excesos, y alguna que otra concesión tragicómica de cara a la galería, se convierte en un vehículo coherente en la carrera de su realizador.
Media luna es la película de carretera de un cine esencialmente itinerante y apátrida, en el que la música siempre está presente (siquiera en el escrúpulo que pone el director kurdo en recrear la atmósfera sónica de sus filmes), y que aquí cobra especial relevancia a través del eje central de la película, del espíritu de sus personajes, e incluso ya desde la misma concepción del proyecto (al ser Media Luna una de las siete películas - no occidentales- impulsadas por el director del Festival de Nuevas Esperanzas, Peter Sellars, para conmemorar el 250 Aniversario del Nacimiento de Mozart).
Sergio Fdez. Pinilla
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas