Sandra (Elpida Carrillo), está en prisión y quiere desesperadamente ver a su hija que ha ido a visitarla.
Diana (Robin Wright Penn) se enfrenta de repente con una relación del pasado, cuando ya está embarazada de su nuevo marido. Holly (Lisa Gay Hamilton) no puede seguir viviendo hasta que su padrastro reconozca el daño que le ha causado.
Sonia (Holly Hunter) saca a la luz un íntimo secreto a sus amigos más cercanos.
La adolescente Samantha (Amanda Seyfreid) está atrapada en medio de la destructiva relación entre sus padres. Lorna (Amy Brenneman) intenta reconfortar a su ex-marido tras el suicidio de su mujer, sólo para descubrirse implicada en la trágica muerte. Ruth (Sissy Spacek) considera apartarse de su vida matrimonial durante un encuentro en un motel. Camille (Kathy Baker) se enfrenta a las limitaciones de su enfermedad. Y Maggie (Glenn Close) permite que su propia vida se vea eclipsada por la de su joven hija María (Dakota Fanning).

Audio: Inglés (V.O), castellano.
Subtítulos: Castellano, inglés.
Extras:
Las mujeres de Nueve vidas / Sonia: Preparando una escena / Trabajando en un plano secuencia / Maggie: Un día en el cementerio / Tráiler / Otros títulos.
Distribuidora: Versus Entertainment.
Fecha de lanzamiento: 7 marzo 2007 (Venta).
Precio: 14,95 €.| Robin Wright Penn | Diana |
| Glenn Close | Maggie |
| Holly Hunter | Sonia |
| Dakota Fanning | Maria |
| Sissy Spacek | Ruth |
| Joe Mantegna | Richard |
| Amy Brenneman | Lorna |
| Kathy Baker | Camille |
| Molly Parker | Lisa |
| Dirección y guión | Rodrigo García |
| Productor ejecutivo | Alejandro González Iñárritu |
| Fotografía | Xavier Pérez Grobet |
| Música | Edward Shearmur |
| Montaje | Andrea Folprecht |

Dr. Lawrence Jacobi
Actualmente muchos espectadores sentimos que gran parte de los estrenos cinematográficos, encaminados a recaudar el precio de la entrada y a promocionar un videojuego, rozan la tomadura de pelo. El espectador decepcionado deja de acudir a las salas para refugiarse en el mundo del DVD, donde sólo hace falta tener una red social de gente a la que sí le guste el cine, e intercambiar títulos que, con suerte, podrán ver mal y tarde los espectadores en cuyas ciudades (y cada vez son menos) exista un circuito de cine en versión original. Una de las películas que pueden devolver a la pantalla a los defraudados por la sobrepublicitada basura es Nueve vidas, escrita y dirigida por Rodrigo García.

En el 2002 disfrutamos con Cosas que diría con sólo mirarla del mismo director. Nueve vidas continua la misma línea, es decir, son películas compuestas de varios capítulos a modo de relatos breves y protagonizadas por mujeres dispares en distintos momentos de sus vidas, con algún que otro cruce de personajes. Esta última sin embargo, es más arriesgada y más compacta que la anterior.
Nueve historias de menos de 15 minutos sobre nueve momentos en la vida de nueve mujeres. La excelente creación de personajes permite que con sólo contemplar el pequeñísimo fragmento de la vida de las protagonistas podamos hacernos una idea de cómo ha sido el pasado e incluso juguemos a extrapolar la línea en el futuro. Rodrigo García lo consigue con el mínimo posible, utilizando lo esencial: Prescinde de la voz en off, del flash back, del hallazgo de un diario y de cualquier elemento que no sean los actores y el espacio por el que deambulan. Un acierto desde un punto de vista técnico (prueba de ello es que pasa desapercibido al espectador no cinéfilo) es que cada episodio/historia está rodado en un plano secuencia, lo que logra un alto grado de acercamiento por parte del espectador.
"Destacar una historia, una interpretación, es algo difícil, todas golpean el estómago y permanecen días rondando por la cabeza"

Si en alguna película sentimos que espiamos por una mirilla, aquí somos invisibles y seguimos a Robin Wright en el supermercado (qué pena que esta actriz no se prodigue más), subimos en el ascensor con Holly Hunter y Stephen Dillane o acompañamos a Glenn Close a visitar una tumba. Curioso es además que el espectador-voyeur intercambie su sensación de querer más o dejar las cosas como están cuando García corta cada historia para introducirle rápidamente en otra.
Destacar una historia, una interpretación, es algo difícil, todas golpean el estómago y permanecen días rondando por la cabeza. Rodrigo García nos muestra su capacidad para interesar, para conmover y para emocionar a través de sus historias. La soledad, la incomunicación, la pérdida de los seres a los que amas, el miedo, las dudas... A cualquiera de nosotros nos podrían robar esos 15 minutos de realidad, de intrusismo emocional.

Paradójicamente, una mujer que se encuentra con su ex novio, una chica que necesita cerrar un capítulo de su vida viendo a su padre, una mujer a punto de entrar en un quirófano o el punto de partida de cualquiera de los episodios, crean más emoción en el espectador que la salvación del mundo occidental o la destrucción sincronizada de Nueva York, París y Londres.
En definitiva, una lección de cine para quienes están motivando la huida del espectador de las salas: Los que hacen películas con la intención de batir récords de recaudación publicitándolas hasta la náusea en el telediario y estrenándolas en cientos de salas (lo cual es loable de no ser porque el filme suele ser un bodrio) y para los que en nuestro país se justifican con la falta de medios económicos y producen-distribuyen-exhiben un buen número de películas de casi nulo interés (inconcebibles si no se realizasen con dinero público).
Número 11 de Kane3 (septiembre/octubre 2006)
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