El famoso detective privado Tip O´Neil (Preston Foster) es llamado a la residencia de su viejo amigo, Paul Harding (Alan Morway), por su secretaria. Paul le admite que su perro ha sido matado por extorsionistas y muestra unas notas amenazantes. La llegada del detective convierte a todos los allegados en sospechosos y las pesquisas se tornarán más arduas de lo previsto.
Dirige Charles Vidor (Gilda, Adiós a las armas) y la protagonizan entre muchos, Alan Mowbray, Preston Foster y un jovencísimo Ward Bond como uno de los matones.
¿Quién la raptó? forma parte de la colección RKO que edita Manga Films.

Audio: Inglés (V.O.), castellano.
Subtítulos: castellano.
Extras:
-Ficha técnica.
-Ficha artística.
-Filmografías selectas.
Distribuidora: Manga Films.
Fecha de lanzamiento: 24 de octubre del 2007 (Venta).
Precio: 9,99€. Colección RKO.| Preston Foster | Tippecanoe Tip ONeil |
| Alan Mowbray | Paul Harding |
| Margaret Callahan | Amy Hutchins |
| Ralph Morgan | Jim Glenray |
| Guinn BigBoy Williams | Red Cable |
| Max Slapsie Maxie Rosenbloom | Snake |
| Dirección | Charles Vidor |
| Guión basado en la novela “The Green Shadow” de James Edward Grant | Erwin Hesley |
| Producción | Pandro S. Berman |
| Fotografía | Joseph H. August y J. Roy Hunt |
| Montaje | Jack Hively |

Rafael Arias Carrión
¿Quién la raptó? es un buen ejemplo de lo que se denominaron talkies, es decir, películas de la década de los 30 en donde primaba por encima de todo el diálogo, en donde la imagen, que tanta importancia había cobrado en los estertores del cine silente, apenas era un lívido complemento de los diálogos. Las razones fueron de dos tipos. Por una parte, la propia novedad -y éxito- del diálogo produjo una enorme demanda de películas en donde el público lo que quería era oír a sus estrellas. Por otra parte, los mecanismos inherentes a la producción de películas sonoras redujeron el abanico lingüístico del cine a una planificación plana en donde dejaron de existir la profundidad de campo y los complejos movimientos de cámara, pues la cámara sonora era un enorme y ruidoso aparato y los micrófonos que recogían el sonido de los diálogos eran bastante deficientes cuando los actores tenían de moverse. Así que, cuanto más quieta estuviera la cámara mejor.

Aunque ¿Quién la raptó? ya es de mediados los 30, cuando ya había habido precedentes ilustres en el uso del sonido y de los diálogos, incluidos dentro de una planificación en donde la banda sonora y la imagen tuvieran armonía -caso de, por ejemplo, Scarface, el terror del hampa (Scarface, Howard Hawks, 1932)- hay que hacer notar como todavía, casi hasta La diligencia (Stagecoach, John Ford, 1939) y la brutal irrupción de Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941), era frecuente la planificación en donde los planos medios fueran predominantes, pues permitían una mejor reproducción de los diálogos. Por poner dos ilustres ejemplos de la década de los 40, El halcón maltés (The Maltese Falcon, John Huston, 1941) y Casablanca (Michael Curtiz, 1942).
Por eso, ¿Quién la raptó? es una película muy de su época, en donde los abrumadores diálogos impiden siquiera que haya banda musical, en donde la imagen apenas tiene prestancia. Es más, la película de Charles Vidor bien podría ser un serial radiofónico, uno de tantos seriales de crímenes en donde el detective contratado para el desenlazamiento del crimen realiza su trabajo a través de puntuales acciones, un detective en la mediana entre un detective de salón -Hércules Poirot, por ejemplo- y un detective de calle, trabajador a tiempo completo, procedente de la novelística estadounidense iniciada por Dashiell Hammet con Cosecha roja. Aquí, aunque con cierto aspecto brutote y un uso de la acción más que de la reflexión, éste aparece siempre limpio y aseado, muy alejado de un Sam Spade o un Philip Marlowe.
"La película de Charles Vidor bien podría ser un serial radiofónico, uno de tantos seriales de crímenes en donde el detective contratado para el desenlace del crimen realiza su trabajo a través de puntuales acciones"

Toda la película de Charles Vidor se desarrolla en interiores, los escasos exteriores suelen ser interiores de coches que marcan las transiciones entre dos espacios, y dentro de un mismo espacio son las puertas las que marcan las separaciones estancas entre los límites de la acción reducida a lo que sucede y vemos, incluida la típica escena de una mano que empuña un revólver cuya bala matará al chófer William justo cuando éste va a confesar datos suficientes para el esclarecimiento de la extorsión sufrida por Paul Harding a manos de unos maleantes que, supuestamente, han secuestrado a la hija de éste.
24/10/2007
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