En la Universidd de Oxford, 1925, el joven Charles Ryder (Matthew Goode) entabla amistad con el amoral y extravagante Sebastian Flyte (Ben Whishaw), hijo de Lord y Lady Marchmain (Michael Gambon y Emma Thompson). Charles se ve rápidamente seducido por el mundo de opulencia y lujo de su amigo y acepta encantado su invitación a Brideshead, la magnífica mansión de la familia.
Allí conoce a la enigmática Julia (Hayley Atwell), la hermana de Sebastian, y queda cautivado por su belleza desde el primer instante.
En un tiempo convulso, Charles será testigo del declive de la familia mientras lleva a cabo su particular cruzada por el amor de Julia.
Su ambición queda al descubierto y la aparente armonía de Brideshead se desmorona.

Audio: Inglés, castellano, catalán y euskera.
Subtítulos: Castellano y catalán.
Extras:
Disco 1: Tráiler, Ficha técnica y artística y Filmografías selectas.
Disco 2: Entrevistas, Detrás de la cámara y Galerías fotográficas.
Distribuidora: Manga Films.
Fecha de lanzamiento: 27 de mayo 2009.
Precio: 14,99€.
| Matthew Goode | Charles Ryder |
| Hayley Atwell | Julia Flyte |
| Ben Whishaw | Sebastian Flyte |
| Emma Thompson | Lady Marchmain |
| Michael Gambon | Lord Marchmain |
| Anna Madeley | Celia Ryder |
| Patrick Malahide | Edward Ryder |
| Dirección | Julian Jarrold |
| Guión (basado en la novela de Evelyn Waugh) | Jeremy Brock y Andrew Davies |
| Producción | Robert Bernstein, Alison Owen, Douglas Rae y Jeremy Thomas |
| Fotografía | Jess Hall |
| Música | Adrian Johnston |
| Montaje | Chris Gill |

Nuria Dufour
Cuando un texto literario se adapta para la televisión, la probabilidad de ver un buen producto suele ser alta. Sin embargo, cuando es el cine el que versiona un clásico de la literatura, o una novela, las reacciones ante el resultado acostumbran a encontrarse y la expectativa de complacer se difumina. La lista de títulos que acreditan lo expuesto es larga, como también lo es el listado de producciones que demuestran justamente lo contrario. La nueva adaptación de Retorno a Brideshead (Brideshead Revisited), la novela homónima de Evelyn Waugh (1903-1966), 28 años después del estreno de la serie televisiva, vendría a engrosar la segunda relación, además de rescatar una lectura hibernada, lo que es de agradecer.

La versión para televisión (11 capítulos) que en 1981 produjera Granada TV con el propósito de arrebatar a la BBC su dominio cualitativo, rebasó cualquiera de los pronósticos favorables (TVE la emitiría en 1984). Muchos fueron los que calificaron aquella adaptación de obra maestra, entre otros, el añorado Haro Tecglen, y el atributo no era para menos. Nombres de la escena británica tan célebres como los de Lawrence Olivier o John Gielgud se unieron a un reparto que encabezaba un casi recién llegado Jeremy Irons, del que se habían estrenado en España La mujer del teniente francés (Karel Reisz, 1981) y Trabajo clandestino (Jerzy Skolimowski, 1983). Aquella matizada interpretación es difícil de silenciar en esta crítica, aunque Matthew Goode (el novio de Scarlett Johansson en Match Point) construya un Charles Ryder sucinto, a la altura de su predecesor.
Como también es inevitable no aludir al magnetismo artístico, narrativo y musical de los que gozaba la serie, si bien Julian Jarrold (La joven Jane Austen, 2007) impregna, a la versión cinematográfica que dirige, de una agudeza estilística personal muy acertada.
La reflexiva Emma Thompson, matriarca del clan Flyte, destaca, en su actuación, sobre el resto. Junto a ella, el mencionado Goode, Hayley Atwell (El sueño de Cassandra) y Ben Whishaw (El perfume), se colocan en los vértices de un triángulo escaleno que el amor, interesado, vehemente y temerario, termina desarmando a lo largo de un metraje ciertamente prudente (133 minutos).
"El texto original, primero, la miniserie después y, finalmente, el largometraje están llenos de hedonismo y fulgor, pero también de un rebuscamiento expositivo plagado de belleza en el aspecto y en la propia esencia"

La historia de Retorno a Brideshead es un largo flashback guardado en la memoria de Charles Ryder, artista vocacional entonces, capitán del ejército británico cuando recuerda, sobre una familia aristocrática en la Inglaterra de entreguerras, por la que el joven estudiante se deja cautivar desde el instante mismo en que conoce, no en las mejores condiciones, a Sebastian, el miembro indómito de la ilustre familia.
El guión conduce el relato al compás de unos tiempos que en algunos momentos, pocos, pierden rima porque dilatan la acción para volver sobre lo mismo. Son los muros de papel del castillo de Brideshead los que modulan la fragilidad de una familia marcada por el catolicismo dominante de lady Marchmain (y su obsesión por el pecado). La película es compleja en su entramado, pero prescinde, por suerte, de la ambigüedad que en el pasado no permitió a los personajes soltarse de corsés sofocantes, planteando abiertamente lo que motiva a cada uno de los protagonistas.

Una novela escrita en 1944 mientras el autor convalecía de una caída en paracaídas durante la Segunda Guerra Mundial. "Era una época deprimente [...] y en consecuencia el libro está teñido de un matiz de sibaritismo, de nostalgia [...] por los esplendores de un pasado reciente, y por un lenguaje retórico y adornado, que ahora, con el estómago lleno, encuentro de mal gusto". Esta reflexión aparece en el prefacio escrito por el propio Waugh con motivo de la reedición de la novela en 1959. Efectivamente, el texto original, primero, la miniserie después y, finalmente, el largometraje están llenos de hedonismo y fulgor, pero también de un rebuscamiento expositivo plagado de belleza en el aspecto y en la propia esencia.
3/10/2008
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