Uno Dos (Gerard Butler), un estafador callejero y su mejor amigo Murmullos (Idris Elba) ayudados por su cómplice Bob El Guapo (Tom Hardy), tratan de invertir en el sector inmobiliario para hacerse ricos rápidamente.
Uno Dos y Murmullos no consiguen trazar el plan apropiado y en su primer intento de especulación pierden todo. De repente se encuentran endeudados con Lenny Cole (Tom Wilkinson), un mafioso que forma parte del viejo régimen del crimen londinense que está perdiendo terreno a favor de la mafia extranjera con más dinero.
Stella (Thandie Newton) es la chica de Uno Dos, una contable inteligente y sexy que sirve de vínculo entre los dos mundos.

Audio: Inglés (V.O), español y alemán.
Subtítulos: Español, danés, holandés, finlandés, alemán, noruego, portugués, sueco e inglés para sordos.
Extras:
-Comentario de Guy Richie y Mark Strong.
-La ciudad de Guy: el director refleja su fascinación por la envolvente ciudad de Londres.
-Escenas adicionales.
Distribuidora: Warner Home Video.
Fecha de lanzamiento: 2 de junio 2009.
Precio: 17,95€.
| Gerard Butler | Uno Dos |
| Tom Wilkinson | Lenny Cole |
| Thandie Newton | Stella |
| Mark Strong | Archy |
| Idris Elba | Murmullos |
| Tom Hardy | Bob el Guapo |
| Toby Kebbell | Johnny |
| Jeremy Piven | Romano |
| Dirección, guión y producción | Guy Ritchie |
| Producción | Joel Silver , Susan Downey y Steve Clark-Hall |
| Producción Ejecutiva | Steve Richards y Navid McIlhargey |
| Fotografía | David Higgs |
| Diseño de Producción | Richard Bridlang |
| Montaje | James Herbert |
| Música | Steve Isles |

Manuel Barrero
La sensación que deja Rocknrolla (y nada más verla), es la de una película que se queda anticuada de inmediato. Ya se nos presenta desfasada con respecto al tema de fondo en el que se desarrolla la historia. Guy Ritchie nos habla sobre el vil enriquecimiento que unos pocos consiguen a costa de la especulación; justo cuando la crisis financiera mundial nos ha estallado de lleno, y la burbuja inmobiliaria se ha derrumbado.

Pero no es esta coyuntura contextual lo que más envejece el film. Es la descarada forma de copiar éxitos pretéritos lo que hace de este producto algo tan antiguo. Curiosa trayectoria la de un director que deslumbró (a algunos) con sus dos primeras obras: Lock and Stock (1998) y Snatch (2000). Ambas; películas corales, protagonizadas por delincuentes del más diverso pelaje, recorridas por un frenético ritmo, buen uso de una dinámica voz en off, y considerables dosis de humor.
Pero llegó Madonna. Y entonces, aquel desastre llamado Barridos por la marea (2002), una indefendible película que sumergió a su director en una profunda sima de la que aún intenta salir. Su única incursión en el cine desde entonces fue Revolver (2005), película pendiente de estreno (cuatro año después) en España, y que recibió una acogida más bien tibia. Así que nada como volver a territorio conocido para recuperar la autoestima.

Ritchie recupera todos los elementos que le hicieron ganarse el favor de una buena parte del público. Quizás, todo sea más sofisticado. Los peces gordos son aun más gordos, los ladrones de poca monta tienen más clase, y hasta se permite el lujo de introducir un maquiavélico personaje femenino. Pero son sólo pequeños detalles dentro de un conjunto calcado a los que hizo hace ya una década. Montaje trepidante, delincuencia londinense, efectismo por doquier, la característica voz en off, y hasta los rótulos para presentar personajes.
Y, como no, su debilidad por los últimos eslabones del crimen. Delincuentes de medio pelo que, en su cine, siempre resultan triunfantes ante los despiadados mandamases mafiosos. La inquina mostrada hacia el Harry Londsdale de Lock and Stock, o el Brick Top de Snatch, se ve prolongada en el Lenny Cole que borda el siempre eficiente Tom Wilkinson en Rocknrolla.
"Ritchie le imprime al film el ritmo que quiere en cada momento. Pero ocho años después de Snatch, esta película no aporta absolutamente nada a su universo. ¿Más glamour? Puede ser. Menos frescura y originalidad, también"

En el otro extremo, el personaje que debe despertar las simpatías del público es el Uno Dos que interpreta un inexpresivo Gerard Butler. Lo que sí resulta una (muy curiosa) novedad es la introducción del componente homosexual dentro de la banda criminal. No sabemos si influido la larga relación sentimental que mantuvo con uno de los mayores iconos gay mundiales; lo cierto es que Ritchie, aquí sí, sorprende. Incluso, intentando no caer en la trampa del tópico, aunque por ahí se escape algún chiste fácil.
Por el contrario, fracasa con estrépito en uno de los personajes clave (de hecho, el que da título al film). Una sucesión de estereotipos entre los que tenemos al roquero drogadicto, un padre maltratador (inefables flash-back incluidos), rebeldía mal enfocada, y todo ello coronado con un desenlace demasiado azucarado.

Sí, el director controla con sobrada soltura la enorme cantidad de personajes, situaciones y tramas que desfilan por su película. Con un excelente Mark Strong como perfecto conductor, Ritchie le imprime al film el ritmo que quiere en cada momento. Pero ocho años después de Snatch, esta película no aporta absolutamente nada a su universo. ¿Más glamour? Puede ser. Menos frescura y originalidad, también.
04/01/2009
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