Benjamin Barker regresa a Londres tras 15 años en prisión. Adoptando la identidad de Sweeney Todd, vuelve a su antigua barbería encima del local de la Sra. Lovett. Su objetivo es vengarse del juez Turpin que, con la ayuda de Beadle Bamford, le arrebataron a su mujer e hija y le encarcelaron por un delito que no cometió.
Cuando el barbero italiano Pirelli le descubre y amenaza con revelar quién es, Todd le mata cortándole la garganta. Mientras, su hija Johanna vive alejada del mundo bajo la tutela del juez Turpin, hasta que a través de su ventana conoce a Anthony...
Tim Burton dirige la adaptación del musical de Stephen Sondheim, con sus habituales Jonnhy Depp y Helena Bonham Carter.

Edición Metálica 2 Discos (Incluye Libro Exclusivo)
Audio: Inglés (V.O), castellano, alemán. Subtítulos: Castellano, inglés, alemán, portugués, alemán para sordos.
EXTRAS (disco 2): Burton + Depp + Carter = Todd / Sweeney Todd está vivo: La verdadera historia del barbero diabólico / Sweeney Todd: El Musical de Sondheim / El Londres de Sweeney / Diseños para un barbero diabólico / Grand Guignol: Una tradición teatral / Un negocio sangriento / Estribillo de la navaja de afeitar /Galería de fotografías.
Distribuidora: Warner Home Video.
Fecha de lanzamiento: 17 de junio 2008. Precio: 29,00€.
| Johnny Depp | Sweeney Todd |
| Helena Bonham Carter | Mrs. Lovett |
| Alan Rickman | Judge Turpin |
| Timothy Spall | Beadle |
| Sacha Baron Cohen | Pirelli |
| Jamie Campbell Bower | Anthony |
| Laura Michelle Kelly | Lucy |
| Jayne Wisener | Johanna |
| Edward Sanders | Toby |
| Gracie May, Ava May, Gabriella Freeman | Baby Johanna |
| Dirección | Tim Burton |
| Guión (basado en el musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler) | John Logan |
| Adaptación del musical original | Christopher Bond |
| Producción | John Logan, Laurie MacDonald, Walter F. Parkes, Richard D. Zanuck |
| Producción ejecutiva | Partrick McCromick |
| Fotografía | Dariusz Wolski |
| Montaje | Chris Lebenzon |
| Música (del musical "Sweeney Todd") | Stephen Sondheim |

Nuria Dufour
El género musical vive años gloriosos en los 40 y 50 con Vincente Minnelli, Stanley Donnen, Gene Kelly... pero encalla, no evoluciona, y comienza una decadencia imparable en la década de los 70. Producciones tan exitosas como West Side Story, Sonrisas y lágrimas o La leyenda de la ciudad sin nombre se convierten en las últimas entregas de un producto que deja de interesar y la atractiva combinación de canciones cadenciosas impecablemente coreografiadas e integradas en tramas normalmente dulzonas, cede terreno en los 80 (The Blues Brothers, Dinero caído del cielo, Yentl) y noventa (Todos dicen I love you, Bailar en la oscuridad) a temáticas más variadas donde las historias ganan en complejidad dramática, con resultados muy diferentes.

Con el nuevo siglo, se ensayan otras fórmulas que han dado productos tan estrafalarios como La flauta mágica (Kenneth Branagh, 2006), tan comerciales como Chicago (Rob Marshall, 2002), tan experimentales como la reciente Across the Universe (Julie Taymor, 2007) o tan patrios como El otro lado de la cama y secuela (Emilio Martínez Lázaro, 2002 y 2005). El estreno ahora de Sweeney Todd (50 millones de dólares en 6 semanas) y próximamente el de dos grandes producciones norteamericanas basadas también en éxitos de la escena (Mamma mia!, Phyllida Lloyd y Nine, Rob Marshall), revelará si el musical se (re)engancha a la taquilla.
Tras La novia cadáver (2005) y 11 títulos más que revelan su característica manera de relatar, Tim Burton salta al musical con el cuento gótico Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet, la producción para Broadway que el músico neoyorkino Stephen Sondheim adaptara (1979) a partir de una obra de teatro británica, aunque el germen inicial data de 1846 cuando un periódico semanal londinense publica por entregas la leyenda no constatada del barbero asesino que sembró de terror el Londres de 1780.
"Tim Burton vuelve a mostrar su personalísima forma de componer imágenes perversas (de las gargantas que Depp corta, la sangre sale sencillamente a borbotones), a las que impregna de un profuso expresionismo que maneja con envidiable agilidad, sin caer en sofisticaciones presuntuosas"

Al cine también le atrajo la figura del maligno personaje, sobre el que se han hecho, entre otras, dos películas mudas inglesas (1926 y 1928) y una para televisión (The Tale of Sweeney Todd, 1998), dirigida por John Schlesinger (Cowboy de medianoche, 1969) y protagonizada por Ben Kingsley (al que pronto veremos en Elegy, la adaptación que Isabel Coixet ha realizado de la sensacional novela de Philiph Roth El animal moribundo).
La historia de Benjamín Barker, alias Sweeney Tood (Johnny Depp), es la historia de una venganza. Desterrado durante 15 años por un delito que no cometió, Benjamín Barker regresa a Londres con otra identidad y con la obsesión de vengar su condena. En la que otrora fuera la idílica residencia que compartía con su adorada esposa e hija, ahora vive la infecta Señora Lovett (Helena Bonham-Carter) y su espeluznante cantina, donde vende con orgullo las peores empanadillas de carne que se recuerden.

Una bruma cegadora (y un travelling made in Burton) acompañan al señor Todd desde el puerto hasta la calle Fleet. Allí, la Señora Lovett se convierte en su devota aliada cuando el barbero degüella a inocentes víctimas sin compasión, mientras espera con paciencia heladora el momento de afeitar al juez Turpin (Alan Rickman), el que injustamente le robó a su familia.
Personajes enigmáticos, introvertidos, de tez extremadamente blanca y cabello casi tan revuelto como el suyo, pueblan de nuevo el universo creativo del director que mejor se reinventa con cada producción, capaz de reflejar con ternura los ambientes y situaciones más tétricas. Tim Burton vuelve a mostrar su personalísima forma de componer imágenes perversas (de las gargantas que Depp corta, la sangre sale sencillamente a borbotones), a las que impregna de un profuso expresionismo que maneja con envidiable agilidad, sin caer en sofisticaciones presuntuosas.

Terror y sangre a raudales no impiden que la película derroche la delicadeza lírica de unas canciones insertadas sin trucos, donde casi todo el metraje es cantado y adecuadamente interpretado por actores que no tienen carreras musicales a sus espaldas (por espontaneidad o quizá también por el reclamo comercial que sus nombres representan, algo que se repite habitualmente en otros musicales).
La música no se detiene (fantástico por vehemente el duelo vocal de Depp y Alan Rickman mientras interpretan el sugerente Pretty Women) y va creciendo al mismo ritmo que la historia. Los planos tenebristas se suceden con naturalidad y las coreografías de las secuencias, perfectamente planificadas, apenas se notan.

Interesante resulta el contraste del momento onírico en la playa lleno de luz y color, en el que la Señora Lovett imagina y canta su soñada vida junto al hombre del que siempre ha estado enamorada, mientras él medita su particular venganza, con la meticulosa lobreguez del resto de las imágenes.
Un musical diferente, una historia que, aun demorando un tanto el arranque y precipitando algo la resolución, ofrece una singularidad y un poder visual absolutamente portentosos.
10/02/2008
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