Planteada como un viaje en globo, con el Sol de guía, Tierra ha sido rodada a lo largo de cinco años, en 200 localizaciones en todo el planeta, con lo último en cuanto a tecnología de la imagen se refiere.
Tierra permite ver espectáculos naturales del mundo que pocas personas tienen la oportunidad de ver en directo: osos polares en el Ártico, elefantes que comparten el agua con leones, la migración de 6.000 kilómetros de una ballena jorabada y su cría, lobos a la caza del caribú...
Y paisajes nunca vistos, como las primeras imágenes aéreas de alta calidad del Himalaya, o el uso de cámaras de súper-alta velocidad fuera de un estudio, con las que se grabaron el ataque de un tiburón o a un guepardo cazando.

Audio: Inglés (V.O.), castellano.
Subtítulos: Castellano.
EXTRAS:
-Tráiler.
-Ficha técnica.
-Los directores.
Disco 2: Making Of y entrevistas.
Distribuidora: Cameo.
Fecha de lanzamiento: 18 de marzo 2008.
| Dirección y guión | Alastair Fothergill, Mark Linfield |
| Producción | Alix Tidmarsh, Sophokles Tasioulis |
| Producción ejecutiva | André Sikojev, Nikolaus Weil, Stefan Beiten, Mike Phillips, Wayne Garvie |
| Fotografía | Andrew Anderson, Doug Anderson, Doug Allan, Paul Atkins, Barrie Britton, Richard Burton, Simon Carroll, Rod Clarke, Martyn Colbeck, Justin Evans, Wade Fairley, Ted Giffords, Mike Holding... |
| Montaje | Martin Elsbury |
| Música | George Fenton |

Por Xavi Fortino
En 2006, la BBC lanzó la serie documental Planeta Tierra, que en sus once capítulos trazaba un recorrido por todo el globo mostrando la riqueza de nuestro ecosistema. Tierra (Earth) viene a ser la versión fílmica y resumida de dicha serie, recopilando muchas de las imágenes que ofreció la serie anterior. El tópico dice que los documentales de animales son la mejor opción para echarse la siesta después de comer: las imágenes de animales salvajes haciendo su vida provoca una modorra que invita a seguir el ejemplo de los leones en la sabana, tirados de cualquier manera hasta que el estómago obliga a levantarse.

Tierra se propone vencer este tópico con las armas que la tecnología pone al alcance de sus artífices, consiguiendo que las rutinarias imágenes de animales a las que estamos acostumbrados se conviertan en un espectáculo visual que obligue al espectador a tener los ojos clavados en la pantalla. Algo parecido a lo que hicieron Claude Nuridsany y Marie Pérennou en la imprescindible Microcosmos (Le peuple de l’herbe, 1996), esta vez con grandes animales en vez de insectos.
Aplicando las técnicas de filmación más novedosas de la actualidad, los directores Alastair Fothergill y Mark Linfield muestran con todo lujo de detalles la riqueza y variedad de nuestro planeta, en un viaje que empieza y termina con los osos polares de Noruega, símbolo del frágil estado en que se encuentra nuestro planeta.
"Tierra consigue que las rutinarias imágenes de animales a las que estamos acostumbrados se conviertan en un espectáculo visual que obligue al espectador a tener los ojos clavados en la pantalla"
La cámara superlenta nos permitirá apreciar con todo lujo de detalles a un guepardo cazando, unos simpáticos patitos efectuando su primer vuelo o al impresionante tiburón blanco saltar sobre las aguas para hacerse con una presa. Las técnicas de filmación nocturna nos convierten en testigos de excepción del enfrentamiento entre leones y elefantes, así como de los rituales de apareamiento de las vistosas aves del paraíso. Las vistas aéreas del Himalaya merecen el calificativo de impresionantes, y el impacto que provoca la odisea del oso polar al final de la cinta es de los que tocan la fibra.

Tierra es, si empleamos un símil musical, un recopilatorio de grandes éxitos, donde el nexo común de las canciones es demasiado general. Éste es, precisamente, el mayor inconveniente de Tierra: su endeble armazón argumental. Como el recopilatorio que es, las imágenes de la película podrían intercambiarse entre ellas sin que se resintiese lo más mínimo el resultado. La narración no parece seguir un esquema demasiado férreo, prefiriendo delegar toda la fuerza en la calidad de las imágenes. Esto hace que, aunque todas las piezas sean lo mejor de lo mejor, se eche en falta la cohesión interna que se le puede pedir a un producto hecho ex profeso.
Esto es lo peor (y como ven, no es para tanto) que se puede decir de una película que merece ser vista no sólo por sus increíbles imágenes, sino por el mensaje que estas contienen: la verdadera belleza está aquí mismo, la vida no necesita efectos especiales y, si queremos que el equilibrio se mantenga, habrá que ponerse las pilas... Figuradamente, por favor.
26/10/2007
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