Jimmy es un joven que acepta la oferta del mafioso del barrio para hacerle un trabajo aparentemente fácil: llevar un sobre con 10.000 dólares a la otra punta de la ciudad. Sin embargo, el destino se tuerce de manera tráfica para Jimmy cuando pierde el dinero.
Un guión retorcido y lleno de sorpresas en una mezcla de humor negro, historia de gángsteres y thriller que viene precedido por los éxitos y premios conseguidos en Australia y las excelentes críticas tras su estreno en las salas cinematográficas de nuestro país.
SAV-DeAPlaneta ha editado un pack Tributo a Heath Ledger, con una edición especial de Two Hands, Monster´s Ball y El secreto de los hermanos Grimm.

Audio: Inglés, castellano.
Subtítulos: Castellano.
EXTRAS:
-Tráiler / Sinopsis / Ficha técnica / Reparto / Localizaciones / Premios / Efectos especiales / Críticas / Otros títulos / Proceso de producción.Distribuidora: SAV-DeAPlaneta. Pack Tributo a Heath Ledger, con una edición especial de Two Hands, Monster´s Ball y El secreto de los hermanos Grimm.
Fecha de lanzamiento: 13 de febrero 2008.
Precio del pack: 19,95€.
| Heath Ledger | Jimmy |
| Bryan Brown | Pando |
| David Field | Acko |
| Tom Long | Wally |
| Tony Forrow | Eddie |
| Rose Byrne | Alex |
| Dirección y guión | Gregor Jordan |
| Producción | Marian Macgowan |
| Música | Cezary Skubiszewski |
| Fotografía | Malcolm McCulloch |
| Montaje | Lee Smith |
| Dirección artística | Richard Hobbs |

Marcos Méndez
El sol artificial de un Sydney particularmente lluvioso (según nos relatan los informes de producción) es el protagonista de Two Hands (Gregor Jordan, 1999), y es que a partir de él devienen el resto de elementos que hacen de esta comedia negra una ópera prima fresca y divertida, muy lejos del "todo vale" que parece haberse instalado en el cine indie anglosajón (australiano en este caso) a partir del éxito de certámenes como Sundance.

De ese astro materializado para la ocasión por el director de fotografía Malcolm McCulloch surgen toda una plétora de personajes extravagantes que no lo serían tanto sin ese primer estímulo. Mediatizados por un vestuario que remite tanto al comienzo de El precio del poder (Brian de Palma, 1983) como a la serie de televisión Tropical Heat (1991-93), los mafiosos de poca monta que persiguen al desdichado Jimmy (Heath Ledger, repitiendo el look de adolescente desgarbado tras 10 razones para odiarte -Gil Junger, 1999-) durante casi todo el metraje no escribirían sus nombres en los anales de lo negrísimo sin ese empuje de producción sabiamente utilizado a favor de una socarrona originalidad.
Pando (Bryan Brown) dedica su tiempo ¿libre? a la papiroflexia, el ajedrez y el scrabble. Es el jefe de una banda criminal que actúa más o menos impunemente en el barrio de Kings Cross (conocido hoy por su concentración de prostitutas) reclutando jóvenes ávidos de dinero fácil y dando escarmiento a los despistados que pretenden jugar más sucio que ellos.
"En Two Hands se suceden las persecuciones, con un registro de tv-movie acompañado de un sentido de la hilaridad desternillante. Sobre algunas de sus escenas resuena constantemente el eco sardónico de los realizadores de Fargo (1996)"

Pando no se parece demasiado al arquetipo de mafioso que Hollywood ha representado desde siempre, y si lo hace es desde la ligereza: puede actuar como un padre bondadoso o como un loco descerebrado, pero sus acciones tienen una despreocupación que el espectador capta como ironía. Es el gancho humorístico en el que se enreda la película.
Ni tan siquiera Jimmy, que al poco de comenzar su andadura en el mundo del crimen (sabiendo, por supuesto, muy poco de los entresijos de su misión) pierde 10.000 dólares y se ve atrapado en una gigantesca red de intereses contradictorios y falsos supuestos, es capaz de utilizar el cerebro para algo más que una cita a campo abierto con la chica de la que se va enamorando mientras el hampa local le tiene en busca y captura.
Se suceden así las persecuciones, con un registro de tv-movie acompañado de un sentido de la hilaridad desternillante: uno de los mafiosos remoja las balas de su pistola en la lavadora (detergente incluido, sic) después de atropellar a un niño a plena luz del sol (cómo no, sentirá la venganza en forma de plomo cuando otro chiquillo le dispare a sangre fría); el atraco a un banco termina con uno de los asaltantes en el suelo, inconsciente, tras haber resbalado mientras intentaba saltar a través del mostrador cargado con dos bolsas llenas de billetes, en la escena más coeniana de una película sobre la que resuena constantemente el eco sardónico de los realizadores de Fargo (1996).

Su director, Gregor Jordan (que firmaría dos años después otra sátira festiva con los marines en el punto de mira: Buffalo Soldiers) se mueve con pulso firme entre una narración circular en la que terminan mezclándose todos los personajes, un poco como en la célebre Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994) pero sin desviar la linealidad del relato en ningún momento.
Por otro lado, la voz y el rostro de un muerto viviente (sic) hermano del protagonista emparenta a Two Hands con el fantástico de inspiración teatral, añadiendo un ingrediente más al tapiz multigenérico de esta película de culto definida acertadamente por su realizador como "un Uno de los nuestros en bermudas".
13/02/2008
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