Abel (Jean Paul Roussillon) y Junon (Catherine Deneuve) Vuillard tienen dos hijos, Joseph y Elizabeth. Afectado por una extraña enfermedad genética, Joseph necesita un trasplante de médula ósea. Elizabeth no es compatible y entonces sus padres deciden tener un tercer hijo, Henri, con la esperanza de poder salvar a Joseph. Pero tampoco es compatible, y Joseph muere a los siete años. Después nacerá Ivan, su cuarto y último hijo.
Pasan los años, y Elizabeth se convierte en autora teatral en París; Henri va de negocios de éxito a quiebras fraudulentas, e Ivan, con una adolescencia muy problemática, se ha convertido en el padre casi razonable de dos niños un poco raros.
Un día, Elizabeth, exasperada por los excesos de su hermano Henri, decide excluirlo de cualquier relación con la familia. Nadie sabe exactamente qué ha pasado ni por qué. Henri ha desaparecido y la familia parece disuelta.

Audio: Francés (V.O) y castellano.
Subtítulos: Castellano.
Extras:
-Tráiler.
-Ficha técnica.
-Ficha artística.
-Filmografías destacadas.
Distribuidora: Cameo.
Fecha de lanzamiento: 22 de julio 2009.
Precio: 12,95€. No recomendada para menores de 13 años.
| Hippolyte Girardot | Claude |
| Melvil Poupaud | Iván |
| Anne Consigny | Elizabeth |
| Jean Paul Roussillon | Abel |
| Mathieu Amalric | Henri |
| Catherine Deneuve | Junon |
| Emmanuelle Devos | Faunia |
| Montaje | Laurence Briaud |
| Fotografía | Eric Gautier AFC |
| Dirección | Arnaud Desplechin |
| Guión y diálogos | Arnaud Desplechin y Emmanuel Bourdieu |
| Música | Grégoire Hetzel |
| Producción | Pascal Caucheteux |

Manuel Barrero
En este disfuncional cuento de navideño no cabe otra opción que rendirse ante el complejo personaje que compone Mathieu Almaric. Otro apasionante trabajo que sumar a la variada galería que posee este magnético actor francés. En esta ocasión (y no es la primera), cortesía de Arnaud Desplechin, que vuelca gran parte de la carga emocional del film en Henri. Alguien que nació para salvar la vida a un hermano que no pudo escapar a la fatalidad. Como tampoco puede escapar él, marcado por su fracaso como héroe infantil involuntario.

Una marca que determinará toda una vida llena de desequilibrios emocionales y de fracasos relacionales. Y cuyo momento álgido es la exclusión que sufre por parte de una hermana que lo desprecia de forma inmisericorde; mientras el resto de la familia se mueve entre la lástima y la condescendencia.
Pero como bien anuncia el título, estamos en un cuento. Todo lo amargo que quieran, eso sí, pero un cuento. Y así Henri tendrá ocasión de redimirse, aunque sea de forma poco ortodoxa. Y aun con toda la carga traumática que lleva a cuestas el personaje, las intenciones redentoras del autor quedan claras cuando conocemos a Faunia, mujer de un equilibrio emocional que asusta. Un auténtico regalo para Henri.
Desplechin construye una intrincada red de relaciones familiares, en las que siempre subyace la tragedia pretérita. Como recientemente también han hecho La boda de Rachel (Jonathan Demme, 2008) o Aruitemo, aruitemo (Hirokazu Koreeda, 2008), Un cuento de Navidad explora el impacto que supone la prematura muerte de un hijo/hermano sobre el resto de miembros.
"Tiempo hay para lagunas y dispersión en una película de duración excesiva. Pero también para una enriquecedora experiencia, una sui géneris catarsis que ayuda a cerrar heridas añejas"

Pero al contrario que aquellas dos, la película francesa no se preocupa por ocultarnos el suceso, para ir desvelando poco a poco los secretos de familia. El film comienza, directamente, proporcionando la información clave; y continúa delimitando con claridad el tipo de relaciones que se establecen entre los distintos sujetos. El autor francés juega sin trampa ni cartón, poniendo las cartas boca arriba desde el principio.
Entonces irrumpe el acontecimiento que lo cambiará todo. Volvemos a la enfermedad, y ahora es la matriarca la que sufre el mal causante de la muerte de su hijo. Desplechin juega con los códigos del subgénero navideño, y crea un marco de tintes bergmanianos, en los que las relaciones entre unos y otros no dejan de fluctuar.

Cierto es que no todos los personajes adquieren la misma complejidad. Decíamos que el Henri de Almaric hace crecer el film de forma espectacular. Otro gran acierto radica en la relación con su sobrino. Hijo de la hermana que lo repudia, sus trayectorias vitales corren paralelas. Ambos, con un excesivamente frágil equilibrio emocional, consiguen una conexión especial. Y, sobre todo, ambos son los únicos capacitados para salvar a la madre/abuela.
La película también tiene tramas secundarias de poca enjundia; como todo lo concerniente a Ivan, sus hijos, su mujer, y la relación de ésta con un antiguo amor. Tiempo hay para lagunas y dispersión en una película de duración excesiva. Pero también para una enriquecedora experiencia, una sui géneris catarsis que ayuda a cerrar heridas añejas.
27/03/2009
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