Ambientada en el Londres de los años sesenta, Un plan brillante narra cómo dos empleados de la London Diamond Corporation, la principal empresa de diamantes del mundo, se alían para dar un golpe a su empresa.
Laura Quinn (Demmi Moore)es una alta ejecutiva entregada a su trabajo en la London Diamond Corporation pero descontenta ya que su carrera está obstaculizada por el machismo que domina en su empresa.
El Señor Hobbs (Michael Caine), un veterano y amargado empleado de mantenimiento afirma tener un plan perfecto para cometer el robo perfecto.

Audio: Inglés, castellano, catalán.
Subtítulos: Castellano, catalán.
EXTRAS:
-Ficha técnica, artística y de doblaje.
-Tráiler.
-Filmografías.
Distribuidora: DeAPlaneta.
Fecha de lanzamiento: 9 de abril 2008.
Precio: 18,00€.
| Michael Caine | Sr. Hobbs |
| Demi Moore | Laura Quinn |
| Joss Ackland | Milton Ashtoncroft |
| Lambert Wilson | Finch |
| Dirección | Michael Radford |
| Guión | Edward Anderson |
| Producción | Mark Williams, Michael A. Pierce |
| Producción ejecutiva | Stephen Margolis |
| Fotografía | Richard Greatrex |

El mundo de los atracos perfectos siempre ha sido una inagotable fuente de la que el cine se abastece con profusión. Un tema que ejerce una magnética fascinación para el séptimo arte; que una y otra vez, de una y mil maneras, retrata a ladrones de guante blanco buscando el golpe de su vida. La lista sería interminable; aunque si pensamos en los últimos años, son los responsables de la saga iniciada con Ocean´s Eleven, los que han conseguido poner de actualidad este subgénero. Un plan brillante se encuentra en las antípodas de la aparatosidad y la parafernalia que envuelve a Soderbergh y su cuadrilla de rutilantes estrellas. La película de Radford discurre por el camino de la sencillez y la sobriedad, dejando de lado vacuos espectáculos. Incluso se permite el lujo de trazar pequeñas pinceladas políticas, o hablar sobre la discriminación laboral de la mujer en los años sesenta (algo, que salvando las distancias, aún ocurre hoy en día).

Esta denuncia se materializa en el rol que desempeña Demi Moore, una demencial elección de casting. Y no sólo porque la diferencia de edad entre personaje y actriz sea más que evidente. Es el rejuvenecimiento artificial al que se suelen someter este tipo de estrellas, entradas de lleno en plena madurez, lo que resulta más grotesco. Algo que aún se deja sentir mucho más en una película como ésta, ambientada varias décadas atrás, causando un desagradable efecto de extemporaneidad. Aquí, me gustaría abrir un paréntesis para denunciar la absurda espiral en la que se mueve el mundo del cine, que exige a sus intérpretes más atractivas que se mantengan eternamente jóvenes y bellas. Algo que incide especialmente en ellas, pero que se está haciendo extensivo también para ellos. El envejecimiento digno es algo, definitivamente, en desuso. Pero no nos desviemos más, que el tema en cuestión daría mucho que hablar. Decíamos que Moore representa a la mujer ninguneada por sus compañeros de trabajo, a pesar de ser la más lista y la más trabajadora. En cierta medida, ya decíamos que esa situación aun se puede extrapolar a la actualidad, y más concretamente, al mundo de Hollywood; donde las mujeres siguen estando menos consideradas que sus homólogos masculinos.
"Un trabajo en el que tan presente como se encuentra la corrección, tenemos la insustancialidad y la insignificancia"
Pero si hay algo que haga de este producto algo medianamente aprovechable es, sin lugar a dudas, la presencia de Michael Caine. Uno de esos actores que, con la edad, se van haciendo cada vez más grandes. Su sola presencia llena la pantalla en cada segundo en el que aparece. Ahora que se estrena la versión dirigida por el alicaído Kenneth Branagh de La Huella, verlo en el papel que hizo Lawrence Olivier hace 35 años será casi el único aliciente de esta revisión.

Significativo es el hombre elegido para dirigir esta película: el invisible Michael Radford; cuyo mayor éxito fue poner en imágenes El cartero (y Pablo Neruda), un empeño personal de Massimo Troisi. Un personaje (el del cartero) que tiene más de una similitud con el limpiador que encarna Caine en Un plan brillante. Hombre obstinado y tenaz; a la vez que entrañable y generoso. De nuevo, el director hace su trabajo sin ningún tipo ruido o de alardes, volviendo a poner su buen oficio al servicio de la delicada historia.
Sin embargo, nos encontramos con muy poquito más destacable. Un guión que no pasa de correcto, con golpes de efectos no demasiado atractivos. Aunque ya decíamos que se optaba por el camino de la sencillez y la crítica social, aunque de forma tan liviana que no trasciende lo anecdótico. Un trabajo en el que tan presente como se encuentra la corrección, tenemos la insustancialidad y la insignificancia. Al final, nos queda el encanto de Michael Caine y su personaje.
Por Manuel Barrero
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