Alex es una adolescente de 15 años que esconde un secreto. Poco tiempo después de su nacimiento sus padres decidieron instalarse en una cabaña aislada en las afueras de Piriápolis. En el pueblo, Alex es observada como si fuera un fenómeno. La fascinación que produce ya le ha causado algún problema con otros jóvenes.
La historia comienza con la llegada de una pareja de amigos que vienen desde Buenos Aires con su hijo adolescente Álvaro.
El padre de Álvaro es un cirujano plástico que aceptó la invitación por su interés médico en la hija de sus amigos.
La inevitable atracción entre sus hijos hace que todos se enfrenten a lo que más temían...

Audio: Español (V.O). Subtítulos: Inglés y francés.
EXTRAS:
-Making of y tráiler.
-Galería de fotos.
-Ficha artística y técnica.
-Filmografías destacadas.
Distribuidora: Cameo.
Fecha de lanzamiento: 14 de mayo 2008.
Precio: 18,95€.
| Ricardo Darín | Kraken |
| Inés Efron | Alex |
| Martín Piroyanski | Álvaro |
| Germán Palacios | Ramiro |
| Valeria Bertuchelli | Suli |
| Carolina Pelereti | Erika |
| Luciano Nobile | Vando |
| Guillermo Angelelli | Juan |
| César Troncoso | Washington |
| Jean Pierre Regueras | Esteban |
| Ailín Salas | Roberta |
| Lucas Escariz | Saul |
| Dirección y guión (basado en el cuento "Cinismo" de Segio Brizzio) | Lucía Puenzo |
| Producción | Luis Puenzo, Jose María Morales |
| Producción ejecutiva | Fernando Sirianni, Miguel Morales |
| Fotografía | Natasha Braier |
| Montaje | Alex Zito, Hugo Primero |
| Música | Andrés Goldstein |

Nuria Dufour
Lucía Puenzo, escritora y guionista argentina (La puta y la ballena, Luis Puenzo, 2004), firma el guión de su primer largometraje como realizadora a partir de lo que le inspiró un cuento, Cinismo -recogido en el libro de relatos Chicos, de otro autor vinculado al cine Sergio Bizzio (Animalada, 2001)-, sobre las amargas consecuencias familiares y sociales que el despertar sexual de Alex, adolescente hermafrodita, desencadena. La fingida convivencia de unos padres protectores y la dolorosa llegada a la pubertad y a los corticoides, medicamento que la joven rechaza con la furia de la desgarradora confusión que le acosa, coinciden con la visita a la casa de un matrimonio amigo y su hijo, elementos cruciales para que la familia se reconozca en su universo de incomunicación.

Alex, hija única, vive prácticamente aislada en un pueblo de pescadores de la costa uruguaya. Su vida se dibuja aparentemente normal hasta que un día la necesidad de compartir y el deseo de sentir le impulsan a confesar, y suponemos que a mostrar (la película tiene la afortunada delicadeza de no caer en sensacionalismos gratuitos), su ambigüedad genital, desatándose ese encuentro con la realidad tanto tiempo camuflado. Alex se convierte en una atracción de feria y se encierra en su mundo de largos silencios. El mismo que ha inventado su familia: un padre -sobrecogedor Ricardo Darín, imposible estar mejor-, volcado en su trabajo de biólogo marino y una madre -admirable también el trabajo de Valeria Bertuccelli (Hotel Tívoli, Luna de Avellaneda)- presente pero ausente, que padece propio el sufrimiento de su hija y duda sobre si obraron bien o no cuando al nacer decidieron no operar a la niña.
"El sufrimiento que padece la protagonista, en un entorno de extrema crueldad, y las conclusiones a las que va llegando están conseguidas con maestría y talento por un texto cargado de sutiles matices y pocas palabras, que calan, sin finales convencionales ni lacrimógenos"
Porque, según investigaciones que realizó la directora, la sociedad ha tendido a normalizar con operaciones castradoras una situación que con el tiempo se ha vuelto en contra, provocando secuelas psicológicas irreparables cuando la adolescencia y sus estímulos naturales hacen acto de presencia. La vida de Alex no es fácil, como tampoco lo son los escasos días que recorre la película. La trama gira y se convierte en una espontánea historia de amor entre los dos personajes adolescentes: ella, Alex, se está enfrentando a su identidad y él, Álvaro, el hijo de los amigos, está a punto de descubrir la suya. El sufrimiento que padece la protagonista, en un entorno de extrema crueldad, y las conclusiones a las que va llegando están conseguidas con maestría y talento por un texto cargado de sutiles matices y pocas palabras, que calan, sin finales convencionales ni lacrimógenos.

La película, que no trata en ningún momento ni de ejemplarizar ni de abordar el caso de Alex desde un punto de vista clínico, apuesta, y consigue, narrar una historia compleja de manera sencilla, gracias, sobre todo, a un gran guión desarrollado con una precisión dramática oportuna, donde las secuencias, muchas de ellas meramente descriptivas, se balancean al compás de unas interpretaciones cargadas de la autenticidad que reclama el propio testimonio de la protagonista. Resultan increíbles los trabajos de los jóvenes Inés Efron y Martín Piroyansky, cuyas cortas trayectorias profesionales no han restado verdad a dos interpretaciones de soberbia pureza.
Cannes la reconoció en la Semana de la Crítica con su Gran Premio y con el de la Juventud, es la apuesta de la Academia de Cine Argentino en la carrera hacia los Oscar, figura entre las candidatas a Mejor Película Extranjera de Habla Hispana de la 22 edición de los Goya y lleva recogidas ya unas cuantas distinciones de otros tantos festivales. Una ópera prima con los ingredientes precisos para sobrevivir en el tiempo, hecha desde dentro (al menos eso es lo que desprenden cada uno de sus fotogramas), pero con el distanciamiento suficiente para no caer en patetismos. Una historia incómoda que hace partícipe al que la está viendo, desde el instante mismo en que la cámara se deja llevar con una limpieza visual que duele.
09/01/2008
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