Soñador, osado, inventor, visionario, egocéntrico, megalómano. Coppola (T&B, 2007) de Ángel Comas repasa la vida y obra del director de El Padrino (1972) prestando atención a su faceta más personal, familiar, cercana. Más allá de sus escarceos en Filipinas y el desastre de Corazonada (1982), Comas trata de sintetizar una trayectoria llena de altibajos dando al lector una visión coherente de un artista no exento de contradicciones, eterno luchador a contracorriente, siempre intentando encontrar la ansiada libertad creativa.
Por Marcos Méndez

Miembro de honor del New Hollywood, renovador de la estética del gangster film, el musical clásico y el cine bélico en apenas una década, Francis Ford Coppola ha hecho de su trabajo un combate perpetuo contra las interferencias de la industria en su arte a la vez que ha consolidado su propio imperio. El apellido Coppola, últimamente asociado a las exitosas películas firmadas por su hija Sofia con el respaldo de la perseverante Zoetrope, es también el sello de un vino, algunos restaurantes, cafeterías y complejos hoteleros.
Comas, implicado en dar cuenta de los negocios extracinematográficos de Coppola como otra forma de abarcar su impresionante personalidad, redondea el libro con un capítulo dedicado a esas empresas que han costeado Youth Without Youth (2007) al margen de los conglomerados de la comunicación que hoy son (no lo olvidemos) los verdaderos dueños de un Hollywood más capitalista que nunca.
El Coppola menos conocido pero también el más familiar: italiano y católico, su universo consanguíneo siempre ha estado presente en sus películas no sólo como un mero elemento coadyuvante. ¿Qué es El Padrino sino una representación de los valores de los italoamericanos en un contexto mafioso? ¿Hay que desligar a Coppola de Kurtz y de Willard sólo porque éstos son militares y están en Vietnam, en vez de artistas en el no menos feroz mundo de los magnates hollywoodenses? ¿Cuánto hay de autobiografía en el biopic Tucker, el hombre y su sueño (1988)? ¿Y en la menospreciada Jack (1996)?

Éstas y otras preguntas se las plantea Comas en cada capítulo, a sabiendas de que existen otras monografías sobre Coppola así como innumerables ensayos que analizan la mayor parte de sus filmes. Tampoco se echa de menos una introducción más larga sobre el Nuevo Cine Americano de finales de los sesenta, habida cuenta de que también tenemos mucha bibliografía al respecto. Vale más la novedad que la repetición, por muy erudita que ésta pueda resultar.
"¿Qué es El Padrino sino una representación de los valores de los italoamericanos en un contexto mafioso? ¿Hay que desligar a Coppola de Kurtz y de Willard sólo porque éstos son militares y están en Vietnam, en vez de artistas en el no menos feroz mundo de los magnates hollywoodenses? ¿Cuánto hay de autobiografía en el biopic Tucker, el hombre y su sueño (1988)? ¿Y en la menospreciada Jack (1996)?"
La lectura es amena y las notas, siempre farragosas, están medidas a cuentagotas y sólo explicitadas cuando verdaderamente se precisa alguna aclaración. Las fuentes están diversificadas, desde las monografías básicas hasta las hemerotecas de los periódicos más importantes, así como páginas web menos autorizadas y las propias regentadas por el clan Coppola.

Comas tenía claro que no estaba escribiendo un libro imprescindible o definitivo, pero no le importa; su obra es la mejor divulgación sobre Coppola que podemos encontrar en el mercado. Muy recomendable para los neófitos que quieran acercarse por primera vez y muy clara y confortable para los que tienen un conocimiento más extenso. En cualquier caso, instruye y entretiene.
25/04/2008
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