
"¿Qué plano debo usar? ¿En qué punto le doy entrada? ¿En qué punto lo corto? Como media, una película puede tener mil cortes, es decir, tres mil decisiones. Pero si eres capaz de responder a esas preguntas de la forma más interesante, compleja, musical y dramática, conseguirás que la película esté todo lo viva que puede llegar a estar". Palabra de Walter Murch (n. 1943), montador jefe de sonido en la trilogía El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972, 1974 y 1990), montador de imagen, diseño de sonido y mezclas en Apocalypse Now (1979), también de Coppola, habitual de las últimas superproducciones de Anthony Minghella (El paciente inglés, El talento de Mr. Ripley, Cold Mountain) y uno de los teóricos más sugestivos del cine contemporáneo.
Por Marcos Méndez

El arte del montaje: Una conversación entre Walter Murch y Michael Ondaatje (Plot Ediciones, 2007) no es menos imprescindible que la famosa entrevista de Truffaut a Hitchcock. Los dos eruditos (Ondaatje, por si alguno se despista, hablamos del autor de El fantasma de Anil) charlan en diversos lugares de San Francisco, Los Ángeles, Nueva York y Toronto sobre las posibilidades de establecer una teoría de notación para la puesta en escena cinematográfica y algunas cuestiones menos grandiosas: las ideas de Malaparte, la literatura de Joyce, el cine de Bergman.
La teoría y la práctica de la literatura frente al trabajo colectivo del cine, donde el azar juega un papel excepcional. Las técnicas de un montador experto, imprimiendo los fotogramas más representativos de cada secuencia para hacerse una idea del aspecto general de las mismas antes del montaje final. Los diferentes canales del sonido, la huella dramática de la banda sonora y la evocación narrativa del lejano tañer de una campana.
"Sorprendente, Murch se acuerda de un plano general de Plan diabólico (John Frankenheimer, 1966) que explora todo lo que necesitaba saber sobre la fuerza que tiene el sonido atmosférico"

¿Qué significado esconde cortar un primer plano de Michael Corleone en el fotograma 16 o en el 17? ¿Bajo qué criterio se armonizan las imágenes si rompemos un encuadre de forma abrupta o nos saltamos el eje deliberadamente? ¿Podemos buscar en el clásico I Ching la referencia para descubrir una notación de la puesta en escena? Los ejemplos vuelan sobre las páginas de estos dos incansables tratadistas del arte.
Ondaatje pregunta a Murch sobre M, el vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931) y King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) para rastrear la evolución del sonido y las influencias del entrevistado: sorprendente, Murch se acuerda de un plano general de Plan diabólico (John Frankenheimer, 1966) que explora "todo lo que necesitaba saber sobre la fuerza que tiene el sonido atmosférico". Poco que ver con las habituales listas de las mejores películas.
El tono del volumen es didáctico y la energía que desprende cada conversación hace al lector volver una y otra vez a cada sugerencia, cada nota. De repente una línea del guión de Sed de mal (Orson Welles, 1958) cambia su semántica ante el memorándum de 58 páginas que el genial cineasta legó a Murch y compañía para la restauración definitiva de la película. Un solo plano de Menzies y el significado de una escena se traslada radicalmente en el devenir del relato; los personajes adquieren vigor y múltiples aristas, mientras Murch nos lo explica pacientemente desde su loft en el SoHo neoyorquino.
MURCH, Walter y ONDAATJE, Michael. El arte del montaje. Una conversación entre Walter Murch y Michael Ondaatje. 1ª edición. Madrid. Plot Ediciones, 2007. 384 pág. ISBN: : 978-84-86702-74-8. (25,00€).05/01/2008
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