La periodista catalana Àngels Barceló ha trabajado durante 22 años como conductora de informativos. Después de ocho años en el equipo de Informativos Telecinco en Madrid, donde también dirigía su propia edición, deja la actualidad diaria y vuelve a Barcelona con dos proyectos muy personales: la presentación y dirección del magacín de fin de semana de la Cadena Ser, A vivir que son dos días; además de conducir y dirigir un late night para la televisión catalana.
Por Patricia Puentes. Fotografía: Jordi Vendrell

—Trece años conduciendo los informativos de TV3 y luego ocho dirigiendo y presentando una edición de informativos en Telecinco, al principio no era la actualidad lo que le interesaba tanto...
—Cuando decidí estudiar Periodismo lo hice porque tenía que escoger una carrera y me gustaban los deportes y el Barça. Pensé que podría ser periodista deportiva. Entonces no me planteé nada de lo que al final he acabado haciendo.
—En esta profesión esto suele pasar bastante a menudo, ¿no?
—Sí, yo creo que lo mejor es no marcarse metas, sobre todo desde muy joven. Hay que vivir mucho el presente. Mi meta es trabajar día a día, hacer mi trabajo bien, disfrutar haciéndolo y ver qué pasa. Hace cinco meses nunca me hubiera imaginado que estaría donde estoy ahora.
—¿Y su marcha a Telecinco?
—Lo que me llevó a tomar aquella decisión fue el reto profesional que me representaba. Yo soy una persona de etapas vitales. En TV3 había llegado a mi techo, llegó la oferta de Telecinco y decidí aceptarla. Cuando recibo una oferta profesional que me permite dar un paso más, o un paso distinto, me lío la manta a la cabeza y me voy. Es como ahora, después de ocho años dirigiendo y presentando el informativo de Telecinco me plantean hacer radio.
—¿No tiene la sensación de que, con la vuelta a casa, el riesgo es menor?
—En absoluto. Sólo vuelvo a casa físicamente. Creo que el cambio es todavía más arriesgado. Yo sé hacer tele, llevo muchos años haciendo tele, pero no sé hacer radio. Aquí en la SER se han reído mucho de mí porque les decía: "Bueno yo llego el primer día y digo: Buenos días son las ocho, las siete en Canarias. ¿Y luego qué pasa?, ¿se lanza una sintonía?, ¿quién la lanza?, ¿el técnico?, ¿le tengo que decir yo que la lance?" Tengo que aprender el lenguaje radiofónico, coger el tono... Tengo la sensación de que éste es, otra vez, mi primer trabajo.
—¿Al volver a trabajar en Barcelona, notará mucho la diferencia después de ocho años en Madrid?
—Sólo en parte porque continúo trabajando en un medio estatal, como es la Cadena SER, y continuaré manteniendo esa manera de hacer periodismo que hay en Madrid. Si únicamente viniera a trabajar a TV3 sí que notaría el cambio porque en Barcelona el periodismo es mucho menos agresivo. En Madrid hay mucha confrontación pública entre medios. Pero hay que pensar que son maneras diferentes de entender el periodismo. Yo he disfrutado muchísimo en Madrid, allí estás al lado del poder. Recomiendo a todo el mundo que hace periodismo que, si puede, se traslade a Madrid una temporada para ver cómo se trabaja allí. Estar en el meollo está muy bien y se aprende mucho.

—Hablemos de sus nuevos proyectos. Por un lado está el magacín radiofónico A vivir que son dos días. Se emite en las mañanas de los fines de semana y Fernando Delgado llevaba años dirigiendo y presentándolo, un reto difícil.
—Sí claro. Hemos remodelado el programa porque yo creo que, en la radio sobre todo, los programas hay que construirlos en función de la personalidad del que los hace. Hemos cambiado el programa para adecuarlo a mi manera de ser y de hacer las cosas. De 8 a 10 hacemos actualidad informativa. Pero luego, de 10 a 12, hacemos un programa de magacín, con unas secciones divertidas, donde hablamos de cine, de libros, de cocina... Me apetecía muchísimo hacer esta segunda parte. Todos estos temas también son información pero no hace falta la objetividad, ni el rigor de la actualidad informativa. Aquí me puedo tomar licencias, puedo decir esto me gusta o esto no me gusta.
"El día que cayeron las Torres Gemelas llegué a casa, me senté y pensé que ya me podría retirar, qué más podía pasar que yo tuviera que explicar. Y han pasado muchísimas más cosas"
—Podremos ver entonces a una Àngels más cercana, hasta ahora conocíamos su imagen pero poca cosa más...
—Sí, porque ahora sí que hago un tipo de periodismo que lo permite. Yo cuando la gente me decía "sonríes poco en los informativos", no podía entenderlo. Es evidente que si estoy diciendo que hay 200.000 personas desaparecidas en Nueva Orleáns, no tengo que sonreír, por una cuestión de respeto. Ahora sí que puedo hacer otras cosas que permitirán que la gente vaya descubriendo poco a poco quién es Àngels Barceló. Acabarán viendo que a Àngels Barceló le gusta cierta literatura o tiene predilección por ciertos cantantes, que al margen de la información tiene vida.
—Tenía ganas de soltarse la melena.
—Claro, tanta información, información, información... Tengo ganas de hacer otras cosas. Lo que pasa es que son otras cosas que no se pueden hacer en la tele porque no hay un espacio para hacerlo y la radio, en cambio, sí que lo permite. Yo estos días he estado reflexionando sobre esto, a raíz también del fichaje de Carles Francino. Los profesionales de la tele estamos refugiándonos en la radio. Hasta ahora parecía que el camino normal era ir de la radio a la tele. Pero empieza a pasar al revés. Parece que la gente que nos dedicamos a hacer este tipo de periodismo, podemos hacerlo en la radio. Carles, yo u Olga Viza, por ejemplo, somos gente de tele pura y dura y hemos acabado en la radio. En la televisión pública a veces también hay espacio para estas cosas, es lo que voy a intentar ahora en TV3. Pero yo cuando estaba en Telecinco me preguntaba: "Si no hago el informativo de las ocho y media, ¿qué hago?" No tenía un perfil como para hacer ningún otro tipo de programa y tampoco lo querría hacer porque yo me creo mucho mi profesión. El problema es que el "periodismo serio" no resulta rentable y en las cadenas privadas es difícil encontrar espacios, más allá de los informativos. Pese a esto, he de decir que, hasta ahora, casi no he tenido tiempo de empezar a trabajar en la SER, Telecinco ha sido el sitio donde he trabajado con más libertad.
—Lo del programa de TV3 suena prometedor...
—Es un late night semanal que empieza a emitirse a principios de octubre y está hecho alrededor de la información. Cogeremos uno, dos o tres temas de actualidad importantes y los diseccionaremos, algo que no hay posibilidad de hacer en el día a día. Se llama 180º precisamente porque nos permitirá ver todos los puntos de vista de un suceso. Además quiero demostrar que se puede hacer un programa informativo con todos los ingredientes del entretenimiento: entrevistas, cara a cara, debate, participación del público en plató, conexiones en directo, reportajes, colaboradores. Quiero acabar un poco con esa idea, que yo también he defendido durante mucho tiempo, de que información es sólo una persona detrás de una mesa.

—Parece apuntar hacia una evolución del género informativo y acepta el binomio de información/entretenimiento.
—Quiero demostrar que se puede hacer información de otra manera. A mí, si hace años me hubieran dicho que hacía un show informativo, me hubiera escandalizado. Ahora he aceptado que la información puede ser espectáculo precisamente porque la televisión es espectáculo. Pero siempre hay un máximo de rigor que hay que mantener y eso es innegociable. Además hemos de tener en cuenta que 180º ocupará una franja horaria diferente a la del informativo porque creo que un informativo televisivo se tiene que tocar relativamente poco.
—¿Entre la SER y TV3 no echará de menos, precisamente, contar lo que ha pasado?
—Cuando decidí que dejaba de hacer información diaria llevaba 22 años haciéndolo. Antes de tomar aquella decisión me lo había planteado durante mucho tiempo y tenía miedo de que, llegado el momento, notara un bajón. Pero no. Hay vida fuera de la información diaria.
—Àngels, dénos su fórmula mágica para mantenerse durante tantos años en antena.
—Mi fórmula mágica siempre ha sido disfrutar. He sido feliz cuando he podido hacer programas especiales como la retransmisión de la boda del príncipe Felipe, o cuando hicimos el programa desde Montmeló con Fernando Alonso. Disfruté estando una semana en Roma cuando murió el Papa, trabajando en unas condiciones infrahumanas, las 24 horas del día dentro de una furgoneta esperando que fuera la hora del directo. El día que cayeron las Torres Gemelas llegué a casa, me senté y pensé que ya me podría retirar, qué más podía pasar que yo tuviera que explicar. Y han pasado muchísimas más cosas. Esta profesión lo bueno que tiene es que siempre hay algo que te sorprende, y por eso no te cansas.
Entrevista publicada en el número 1 de KANE 3 (octubre 2005)
Enlaces relacionadosNo te pierdas la programación de las principales emisoras de España
Ver la parrilla de radio¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?