César Vidal: "La radio convertida en propaganda política me aburre espantosamente" - radio | Kane 3

César Vidal: "La radio convertida en propaganda política me aburre espantosamente"

César Vidal, historiador y escritor, se encuentra en su segunda temporada como director y presentador de La Linterna, en la Cadena COPE, espacio nocturno de actualidad política y cultural. Con él hablamos de cómo ha sido esta etapa en la que, por primera vez, ha estado al frente de un programa tan destacado.

Por Carlos de Matesanz. Fotografía: Marisa W. Ringer

—Como el hilo conductor de este número de KANE 3 es la pintura, podemos empezar preguntándole a César Vidal Manzanares (Madrid, 1958) si, entre su centenar y medio largo de libros, hay alguno protagonizado por algún pintor.

—Lo hay: El yugo de los tártaros, publicado en su día por SM, que es una novela a la que tengo un especial cariño. Uno de los personajes es un adolescente que, por un defecto físico, ha sido instruido en el arte de la pintura de iconos y en su lenguaje específico, en la simbología de los colores y las figuras.

—Es fácil hablarle de sus libros, porque está claro que son una de sus grandes pasiones. Pero aquí hemos de hablar de radio, que no sabemos si también lo es o es algo que ha llegado a su vida por avatares del destino.

—Aunque yo hice bastante radio en su día en los Estados Unidos, el lugar en que me encuentro hoy en el panorama radiofónico he llegado más bien por cuestiones del destino. Pero si en un medio tenía que venir a parar, tenía que ser necesariamente la radio porque es el que más me gusta, con diferencia. Más que la prensa escrita y, desde luego, más que la televisión, que cada vez me parece más espantosa. La radio tiene algo muy especial que permite acercarse de una manera extraordinaria a la gente —realmente, es un medio cálido— y, probablemente por eso, permite también exponer y desarrollar argumentos, y a la vez entretener.

—César Vidal, que es una auténtica máquina intelectual, tiene cuatro carreras universitarias, pero ninguna de ellas es la de Periodismo ¿cómo ha venido a parar en él?

—En España, empecé a hacer colaboraciones de prensa para equilibrar el presupuesto familiar, sobre temas derivados de mi formación académica: literatura, historia..., y grafología, que es una de mis aficiones más exóticas, pero con la que he llegado a tener un par de secciones en diversos medios.

—¿Cómo fue el salto a la radio?

—Aunque ya había colaborado en alguna tertulia en Zaragoza, fue La Linterna de la COPE la que, precisamente, me introdujo en la radio española. Federico Jiménez Losantos había leído un libro mío sobre la Revolución Rusa que le había gustado mucho y, aunque no me conocía personalmente, me invitó a participar en una tertulia. Creo recordar que fue en torno a 1998 y ahí podía haber terminado todo, pero a Federico le gustó y de participar una vez a la semana en la tertulia política, pasé a hacerlo dos y, luego, a llevar secciones culturales: libros de historia, literatura juvenil, etc.

—¿Y el salto a la dirección de La Linterna?

—Yo jamás pensé en dirigir La Linterna. Jiménez Losantos le había dado un impulso tremendo al programa, había ampliado sus contenidos más allá de la política y lo había convertido en algo vivo y muy importante, con gran impacto social. Cuando Federico pasó a dirigir La Mañana, se hizo cargo del programa José Apezarena, que decidió prescindir de mis servicios..., aunque yo seguí colaborando con Federico en La Mañana y siendo contertulio político con Cristina López Schlichting en La Tarde. Pero durante el año en que Apezarena dirigió La Linterna, la audiencia se desplomó y llegó a un nivel punto menos que catastrófico. De hecho, el contrato con Apezarena parece que era por más temporadas, pero antes de acabar la primera, ya se estaba pensando en su sustitución. Yo estaba para marcharme de vacaciones cuando me dijeron que pasara, antes de irme, a hablar con Federico... Pues no sé, será que quiere despedirse antes de las vacaciones, pensé. Y cuál no sería mi sorpresa al anunciarme que la casa quería que asumiera la dirección de La Linterna. Yo, antes de responder nada al respecto, le mencioné media docena de nombres que podían ser mejores alternativas; pero Federico me las fue descartando una a una, así que al final, acepté.

—Y la cosa fue bien.

—Pues sí: nada más comenzar, el primer Estudio General de Medios registró una subida de un 40% sobre la audiencia anterior con Apezarena. Desde entonces, tanto el EGM como el Estudio General de Audiencias, han registrado subidas constantes, rebasando en algún caso a la Cadena SER. A ese respecto, que es lo que realmente importa, todo ha ido siempre bien. En otro orden de cosas, mi nombramiento no ha dejado de levantar alguna ampolla dentro incluso de la misma emisora; ha habido gente realmente mediocre desde el punto de vista laboral que ha querido utilizar muy intencionadamente su confesionalidad católica para intentar apoderarse del puesto de alguno de los profesionales de esta casa. A mí me llama poderosamente la atención que este tipo de gente ataque a un profesional de la altura de Jiménez Losantos por el hecho de que no es un católico practicante o, como fue el caso, a mí por ser protestante.

—Así, de entrada, parece que, efectivamente, esto es algo que en la COPE puede chocar.

—Creo que en mi elección se impuso, ante todo, un criterio de carácter profesional; está claro que, para dirigir La Linterna, la COPE no buscaba responsables de catequesis, sino buenos comunicadores. Pero incluso desde el punto de vista confesional, los valores básicos de todas las confesiones cristianas parten de la misma base y no entran en conflicto en absoluto. De hecho, la muestra está en que el oyente católico medio de la casa tiene una gran identificación tanto con La Mañana como con La Linterna, son seguidores más que oyentes. Estas decisiones honran a la COPE por mantener una coherencia profesional: el ir a misa todos los domingos y cumplir con otros deberes piadosos es algo muy loable, pero no te convierte necesariamente en un profesional solvente. Si tienes que cambiar un grifo en tu casa, lo que te interesa del fontanero que viene a arreglártelo es si sabe hacerlo bien, no si conoce los Evangelios, por más católico que tú seas. El caso es que yo, además de buen fontanero, conozco los Evangelios y puedo defender sus principios con total convicción, porque los comparto.

—Hablando de convicciones ¿cómo ve la politización actual de la radio española?

—Personalmente, me resulta algo muy aburrido; la radio convertida en propaganda me aburre espantosamente. La política tiene interés durante un cierto número de minutos, más allá a mí me parece que es agobiante. Esto en La Linterna siempre lo hemos tenido claro: la radio tiene muchas posibilidades que podrían ser explotadas y no se explotan habitualmente. Yo no concibo La Linterna sin hablar de literatura infantil, de economía, de música clásica, de informática, de teatro... Y, en el terreno de la misma política, tampoco concibo el programa como una mera repetición de las posturas de los partidos políticos; escuchando muchas tertulias, parece llegar uno a la conclusión de que el mundo se reduce a lo que pasa en el Parlamento... ¡Y eso es una falsedad! Seguramente, esa imagen interesará a las fuerzas que nos representan en el Parlamento, pero no es la realidad.

—Pero La Linterna tiene una línea política...

—No, tiene una línea editorial, que es muy distinto. Yo siempre he insistido en no tener, en absoluto, contertulios que tengan vinculación con un partido político. La única excepción a esa regla, actualmente, es Gotxone Mora, que es una rara avis... y es del PSOE.

—Entonces lo diremos de otra manera: las dos grandes emisoras españolas —SER y COPE— mantienen líneas paralelas a la de los dos grandes partidos políticos: PSOE y PP, respectivamente.

—Podemos decir que son dos radios referentes: la SER, esto es obvio, es el referente de la izquierda española y de los nacionalismos; pero no creo que esto sea tan claro en el caso de la COPE, porque puede ser tremendamente crítica con el Partido Popular. La SER salva las posiciones del Partido Socialista; a veces, incluso, las indica antes de que el propio PSOE las señale. En el caso de la COPE, se ha tendido más a apoyar una serie de principios, que pueden coincidir en un momento determinado con los del PP; pero cuando los populares se han desviado de esos principios, la COPE es la primera que ha lanzado su crítica. Uno de los editoriales más críticos de esta temporada, se lo dediqué a Mariano Rajoy no hace mucho. Jiménez Losantos le ha dirigido algunas críticas, por ejemplo, a Piqué que, más que silbarle los oídos, le deben de haber tronado.

—Para terminar con La Linterna ¿cómo definiría el programa?

—Es un magazine que procura hacer preguntas más que dar respuestas; que pretende, por tanto, que la gente piense. No tanto que piense lo mismo que nosotros, sino que piense partiendo de las mismas preguntas que nosotros nos hacemos. Para eso nos servimos del análisis de cuatro áreas de la vida que son sus cuatro contenidos básicos: la política, la cultura, la economía —porque el programa incluye una de las pocas tertulias económicas de la radio española— y el entorno social.

—Sin embargo, no es éste el único producto radiofónico que realiza para la casa...

—No, aunque no tiene nada que ver con la política. En cuanto me hice con el ritmo y la dinámica de La Linterna, propuse un programa musical para Cadena 100: Camino del Sur, dos horas semanales de música americana, música sureña en su más amplia acepción, que está aún en su primera temporada, que se emite los domingos de nueve a once de la noche y que, hasta ahora, ha funcionado muy bien. Para mí, es la guinda de la semana.

Entrevista publicada en el número 8 de KANE 3 (mayo 2006)

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