Ramón García, el rostro más popular de la Navidad en los medios españoles, es famoso por sus shows televisivos, pero tiene sus orígenes en la radio. Recientemente ha vuelto a este medio con el magazine dominical Punto en boca que dirige y presenta en Punto Radio. Además, es socio de la productora de sus programas, Europroducciones S.A., desde hace una década.
Por Carlos de Matesanz. Fotografía: Miguel Balbuena

—Ramón García Hernando (Bilbao, 1961) ha vuelto a la radio porque, a pesar de que esto es poco conocido, es el medio en el que empezó.
—Fue hace más de 20 años, en 1984, en Los 40 Principales de la Cadena SER de Bilbao. Y fue por casualidad, por haber ganado un concurso de disc-jockeys de la SER al que me había presentado el año anterior; me enteré la misma mañana de mi cumpleaños escuchando la radio mientras me duchaba: había quedado el primero de 157 concursantes.
—Así que, en origen, es usted un chico de radio fórmula...
—Sí, sí; como otra gente que te sorprendería: Ana Blanco, que también empezó en Bilbao; Ely del Valle, que ahora está en Telemadrid; Paco Lobatón... De todos modos, aunque yo no soy de los que sienten la vocación de la radio desde niño, ya tenía de algún modo relación con el mundo del espectáculo musical, porque mis padres eran dueños de algunas de las discotecas y salas de fiestas más antiguas de Vizcaya. Es más; teníamos relación como clientes con "Los 40", que por entonces era la única cadena musical de España. Así que no es tan raro que acabase presentándome al concurso y, después, entrando en la radio.
—Sin embargo, es más conocido como presentador de televisión ¿Cómo cambió de medio?
—Tras la SER pasé a Radio Euskadi, que acababa de comenzar, porque entró allí el que había sido mi jefe en "Los 40" y nos "arrastró" a unos cuantos de su antiguo equipo. Como él acabó entrando también en la televisión autonómica, en ETB, algunos seguimos su camino. A mí me llamó como coordinador de programas, y así es como empecé en la televisión: aprendiendo todo sobre el medio desde detrás de las cámaras.
—¿A qué se debió el salto ante las cámaras?
—A la insistencia constante del director de programas, Mikel Ejarza, que después llegaría a ser director general de Tele 5. Yo no quería, en absoluto: pero más por amistad que por el gusanillo de salir en la tele, acepté presentar un programa de parejas que se llamaba Tal para cual y que casi desde mi incorporación fue cogiendo un peso tan considerable que, desde entonces -entre el 89 y el 91- ha sido el programa más visto de la ETB. Así que, así empecé en televisión, casi sin querer y sin ninguna pretensión.
—Y dónde mejor ¿delante o detrás de las cámaras?
—Es totalmente diferente; pero no excluyente, sino complementario. Yo aprendí el oficio detrás de las cámaras y eso ha sido decisivo para mi desenvolvimiento delante de ellas, porque no sólo miro a la cámara, sino que, a la vez, veo todo lo que pasa alrededor y lo controlo, porque realmente sé lo que está pasando en mi entorno. Me resulta mucho más fácil hacer el programa así; la presentación me sale casi sola.

"Yo siempre me estudio los programas antes de comenzar, aunque lleve con ellos 11 años, como hago con El Gran Prix"
—Actualmente, Ramón García ha vuelto a la radio, para presentar Punto en boca, los domingos por la mañana en Punto Radio. ¿Había que descansar de la televisión, había añoranza de los micrófonos o es que la proposición de la emisora fue demasiado tentadora?
—Sobre todo las dos últimas cuestiones, porque en la televisión, aunque es verdad que llevaba 10 años de trabajo constante y muy intenso, no eres tú el que decide cuando descansar. Ahora no estoy en televisión porque prácticamente no hay programas que requieran un presentador de mis características, esos espectáculos de gran formato, estilo el ¿Qué apostamos?, que resultan muy bien en cuanto a audiencia, pero que son muy, muy caros. Con muchísimo menos dinero, las televisiones montan un reality-show y llenan franjas enteras de programación. Así que me encontraba con más tiempo disponible cuando me llegó la oferta de hacer algo para Punto Radio, que pertenece al grupo Vocento, que a su vez es accionista de Europroducciones.
—¿Quién ha marcado las directrices del programa?
—Por expreso deseo de la emisora, yo. Cuando me hicieron la propuesta, lo único que me dijeron es que querían tener un programa de Ramón. Yo propuse la fórmula de magacín familiar, porque es lo que realmente está en mi línea, pero también porque creo que es lo más lógico para una franja larga. Así que empezamos con una primera hora más informativa, incluyendo resumen de prensa -para que la gente, cuando vaya al kiosco ya sepa con qué se va a encontrar-, y luego vamos aligerando a base de incluir un poco de todo, desde salud a motor, pero en espacios cortitos; de tal manera que, a quien no le interese especialmente alguno de los tramos del programa, sabe que no tiene que esperar más que 10 o 15 minutos para que pasemos a otra cosa.
—Los niños, con los que tan buena mano ha demostrado tener Ramón García, tienen también su rincón en Punto en boca.
—Sí, y es un rincón muy grande: empezamos con una hora y este año les dedicamos ya hora y media. Es algo que yo propuse a la emisora y que, al principio, miraron como diciendo ¿pero algo así puede funcionar? Y vaya si funciona. Todo el mundo habla de que los niños están abandonados en los medios, que no hay programaciones infantiles, que no se piensa nada para los más pequeños... y nadie hace nada; a mí me parece realmente vergonzoso. Bueno, pues nosotros tenemos una hora y media de interés para todos, también para los mayores, pero en la que los protagonistas son los niños. Y los tratamos como personas que son; son pequeños, pero no tontos; los niños se preparan sus temas a lo largo de la semana, los traen al programa con toda la ilusión y, para mí, es una gozada ver cómo analizan la actualidad y cómo entienden el mundo que les rodea.
—Ramón García es, sin duda, el rostro mediático de la Navidad en nuestro país...
—Soy la única persona que ha retransmitido las campanadas de Nochevieja tantos años seguidos; las empecé en 1995 con Ana García Obregón y las últimas, curiosamente, han sido también con ella; entre medias han estado Nuria Roca, Carmen Maura, Paloma Lago, Carmen Sevilla, Raffaella Carra...

—Pues eso será que le gustan mucho las Navidades, claro.
—Pues no, no me gustan nada las Navidades. Pero nada. Son fiestas que pueden llegar a ser muy nostálgicas si falta alguien y, lo peor, es que parece que tienes que ser feliz por decreto. Pero laboralmente es aún peor. Tú imagínate que las galas de Nochevieja -que yo he presentado durante 10 años- hay años en que comienzan a prepararse en octubre; si ya estás durante los 3 meses anteriores con el esmoquin y el matasuegras diciendo "Feliz Año Nuevo", cuando llega la Nochevieja de verdad, volver a decirlo es que ya te mata, quieres clavarte el cuchillo de la pularda o lo que sea.
—Si es que no hay nada como trabajar en fiestas para perderle las ganas a la Navidad.
—Y a mí me viene de antes, porque al tener mis padres salas de fiestas, todos los cotillones de fin de año se los tragaba este servidor; cuando era más pequeño yo hacía las bolsas de cotillón y, algo más mayor, hacía de camarero y, mira, tengo en esta mano un callo perfecto para abrir botellas de champán.
—¿Cuál es el secreto de Ramón García para hacerse simpático a una audiencia tan amplia como la que han tenido siempre sus programas?
—En primer lugar, hay que hacer las cosas bien porque, sino, nada funciona por simpático que seas. Yo siempre me estudio los programas antes de comenzar, aunque lleve con ellos 11 años, como hago con El Gran Prix; discuto con el director, procuro enterarme de todo; y, entonces, cuando controlo es cuando salgo a divertirme, y ya, si hay que improvisar, se improvisa... pero sabiendo siempre que la mejor improvisación es la improvisación bien preparada.
—¿Y esa capacidad de comunicar?
—Eso si que no es ningún secreto: consiste no tanto en ser natural o simpático, sino en que yo soy una persona muy normal. Y eso, que es algo que las audiencias han demostrado apreciar, es algo que se transmite. Hay presentadores que crean un personaje para su programa, algunos -como Anabel Alonso o el desaparecido Jesús Puente- por ser actores. Yo, como ves, soy aquí lo mismo que en la televisión o en la radio, hablo igual y me muevo igual... y eso es lo que la gente aprecia de Ramón García.
Entrevista publicada en el número 3 de KANE 3 (diciembre 2005)
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