Susana Criado dirige y presenta, desde hace más de una década, el único programa dedicado a la bolsa en la radio española: Cierre de mercados. De lunes a viernes, a las 4 de la tarde, en Radio Intereconomía, le da la vuelta al mundo de los mercados financieros con la ayuda de un competente equipo, los mejores analistas bursátiles y un público muy parcitipativo.
Por Carlos de Matesanz. Fotografía: Javier Rodríguez Barrera

—Susana Criado (Madrid, 1970), aunque actualmente participa también en la tertulia económica de La Linterna de la COPE, tiene una trayectoria profesional muy ligada a Radio Intereconomía ¿Es que siempre tuvo una clara vocación de periodista financiera?
—En absoluto; cuando esta emisora comenzó su andadura yo me presenté con un proyecto de programa de medioambiente y fue el director el que se fijó en mí para los informativos económicos. Aunque he realizado cursos específicos desde entonces y le he dedicado tiempo y estudio a los mercados, puede decirse que lo que sé lo he aprendido fundamentalmente de la bolsa y del contacto directo con el mundo financiero y sus protagonistas a través de la radio.
—Desde entonces y hasta hoy está al frente del que sigue siendo un programa único en su especie.
—Sí, porque, aunque hay bastantes emisoras generalistas -SER, COPE, Onda Cero- que tocan la economía, lo hacen siempre en secciones o microespacios. Lo que nosotros hacemos es un magazine bursátil, con cuatro horas diarias, que no es poco.
—¿Da la bolsa para tanto?
—Bueno, Cierre de mercados es bolsa y mucho más. De las cuatro horas, la bolsa ocupa las dos centrales, de 5 a 7, porque a las 5 de la tarde es justo cuando concluye la jornada bursátil; la primera hora la dedicamos a política económica y, en la última, tocamos diversos temas según el día de la semana: sector inmobiliario, pymes, comunicación empresarial, recursos humanos, etc.
—La expresión popular habla de "jugar a la bolsa", pero ¿es la bolsa un juego?
—No, la bolsa es, antes que nada, un instrumento de inversión y de ahorro, una manera de mantener activo y productivo lo que tú has ganado. Pero sí lo es, en tanto en cuanto hay alternativas para elegir y hay un riesgo en cada alternativa. Pero es un juego muy serio; si participas en él por lo móviles e impredecibles que son los mercados, ciertamente puedes encontrar emoción.

—La información, a la hora de entrar en el mundo de la bolsa, es fundamental.
—Lo es porque, además de esa dimensión lúdica de riesgo y exploración que tiene adentrarse en el proceloso mar bursátil, en la bolsa lo que se hace, básicamente, es comprar y vender. Y lo mismo que uno al comprar un ordenador o un coche, si quiere hacer una buena compra, se pone al tanto de los distintos modelos y de sus prestaciones, en la bolsa se informará de la marcha de las empresas en las que va a invertir, lo que han sido y lo que pueden llegar a ser.
—La Economía es una ciencia, pero en la bolsa, en los mercados, no existen fórmulas exactas para saber cuándo y cómo invertir.
—Eso es porque los mercados son irracionales, nunca sabes por dónde van a salir realmente. Están totalmente influidos por lo que los expertos llaman "sentimiento de mercado", que puede hacer que una empresa, aun con los mejores resultados, no suba en bolsa tanto como sería lógico. Sucede ahora mismo con Telefónica: una empresa bien conocida y consolidada, una de las mejores del Ibex, que es líder en nuestro país y que recientemente ha conseguido excelentes logros en países como Inglaterra o la República Checa... pero ha sido la gran decepción del año 2005 en la bolsa española. ¿Por qué? Pues porque ese sentimiento no le ha sido propicio para esta empresa, porque los mercados están a otros asuntos, porque hay otros focos de atención. Esto es lo bonito de la bolsa, lo que implica un riesgo, lo que la une al mundo del juego, lo que hace que unas veces se gane y otras se pierda. Los mercados, además de irracionales, son imprevisibles.

—En Cierre de mercados se intenta guiar al oyente a través de ese mundo imprevisible con el consejo de importantes analistas de mercados, ¿cómo se consigue su participación, que es muy apreciada por los seguidores del programa?
—Pues es difícil, porque no todo el mundo se atreve a dar por la radio recomendaciones que tienen que ver con el dinero de los oyentes y porque no todos los analistas conocen al dedillo los fundamentos de todos los valores: sólo en el Ibex, el índice selectivo de la Bolsa de Madrid, hay 35 valores; y más de 100 en el mercado continuo español. Además, y esto los analistas lo saben, los oyentes son muy exigentes y quieren que les proporcionen los datos más exactos: cuándo y a cuánto comprar, cómo y en qué momento vender... es mucho. Por cierto, y así como el que no quiere la cosa: el nuestro fue el primer programa de la radio española en tener un consultorio de este tipo.
—¿Y los famosos rumores que, según las películas de financieros, tanto influyen en los mercados?
—La verdad es que a los mercados les influye todo, desde una ola de frío en Estados Unidos a la gripe aviar. Pero un rumor no deja de ser un rumor y sus consecuencias se dejan sentir más en unos valores que en otros; a una gran empresa del Ibex, con muchas acciones en circulación, no se le mueve la cotización fácilmente, y menos con un rumor. Ahora, los valores pequeños y con pocas acciones circulando en bolsa, los llamados "chicharros", pueden subir un 7, un 8 o un 20 por ciento en pocas horas porque hay un rumor favorable... Ahora que, tan rápido como suben pueden caer, y hay que ser muy experto y tener mucho ojo para saber aprovechar esas subidas rápidas.
"Esto es lo bonito de la bolsa, lo que implica un riesgo, lo que la une al mundo del juego, lo que hace que unas veces se gane y otras se pierda. Los mercados, además de irracionales, son imprevisibles"

—¿Cómo se hace para conseguir que cuatro horas de bolsa en la radio no acaben siendo un suplicio?
—Siendo siempre muy didáctica y preguntando todo lo que no entiendo, como si fuese una más entre los oyentes. Intento ser muy clara tanto en mis preguntas como en las informaciones que doy, evitar términos raros y tecnicismos y, además, siempre combino los datos (los precios de las acciones) con la información (las noticias que generan las empresas que cotizan en los mercados). Además, no hay que olvidar que nuestro programa está siempre abierto al público, que es un factor dinamizador fundamental.
—¿Y cuál es el perfil medio del oyente de Cierre de mercados?
—Es muy variado; el dinero es algo que, se diga lo que se quiera, nos interesa a todos... y saber rentabilizarlo debería interesarnos aún más. El número de pequeños inversores ha crecido mucho en nuestro país; quien más y quien menos tiene algún producto financiero en su vida: unas acciones, un plan de pensiones... A nuestro programa llaman estudiantes -relacionados o no con la Economía-, jubilados, profesores, amas de casa -que se presentan como "ejecutivas del hogar"- o presidentes de compañías que han oído que voy a entrevistar a alguien de la competencia y quiere que le haga determinadas preguntas comprometedoras. La verdad, hay de todo.

—Realmente es infrecuente encontrarse con mujeres en el mundo de la bolsa ¿Es un mundo muy masculino?
—Mucho. Pero para mí es una ventaja; me tienen muy consentida: a mí, que me gusta mucho mandar y ordenar, me lo permiten todo; creo que les hace gracia que sea una mujer la que disponga, aunque no sea más que para variar. Me siento cómoda y me tratan muy bien.
—Y mucho más ahora, porque en el momento de realizar esta entrevista, a Susana Criado le quedan pocas semanas para dar a luz. ¿Va a ser un niño muy económico?
—Pues no, va a ser una niña... y creo que sí, que va a salir con instinto para los negocios. Yo creo que ya piensa que le voy a llamar Ibex, porque es la palabra que más me oye decir a lo largo del día.
—Para terminar: ¿cuáles son los mejores momentos de la bolsa?
—Para cualquier inversor, los mejores momentos son los de subida, claro. Pero para el periodista son los de crisis, aquellos que demuestran los imprevisibles que son los mercados, lo humanos que se muestran a veces, cómo tienen sus euforias e incluso sus vanidades. El momento más espectacular fue el pinchazo de la burbuja tecnológica hace un lustro; el máximo que el Ibex había alcanzado superaba, por entonces, los 12.500 puntos; ahora, años después, no alcanza los 8.000; acciones, como las de Terra, que llegaron a cotizarse a 130 euros, cayeron a tan sólo 3. La economía entera estuvo en danza y ahí se demostró que, si la bolsa es un juego, es, como decía antes, un juego muy serio.
Artículo publicado en el número 4 de KANE 3 (enero 2006)
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