En unos tiempos en los que las palabras "propiedad" e "intelectual" parecen repelerse, no cuesta creer que una productora (Ida y Vuelta [1]) haya colado a Tele5 una copia de otra serie (que no nos vendan la excusa del homenaje, por favor). Tan afín es Acusados a la norteamericana Damages (Daños y perjuicios en Canal+), que lo que una siente, de secuencia a secuencia, es vergüenza. Después, estupor cuando, al repasar los créditos, confirma que han ignorado mencionarla (ni siquiera en los agradecimientos). En lugar de ello, un rótulo ("idea original") y dos guionistas. Qué desfachatez y, aunque la cadena niegue el supuesto plagio asegurando que "todas las series de determinados géneros tienen similitudes", lo cierto es que en Acusados esas "similitudes" son demasiado fieles a la original.

Nuria Dufour
El tratamiento del color (saturado en los flashforwards, convencional en el resto), la estructura narrativa (en Acusados la acción retrocede 20 días, en Damages 6 meses), el trepidante ritmo visual o el número de personajes y las relaciones entre ellos [2], coinciden con la protagonizada por Glenn Close en proporciones más que sospechosas.

Partiendo de la idea, discutible o no, de que dos proyectos de serie puedan desarrollarse paralelamente concurriendo, luego, sus líneas argumentales en puntos comunes, resulta inverosímil creer, en el caso de la nueva producción de TL5, que tanta analogía en los planos o tanta semejanza en el storyline de los protagonistas y secundarios sea sólo fruto de un (casual) parentesco. Durante los 73 minutos que dura el capítulo inicial de Acusados es imposible no rememorar Damages, aunque sea precisamente en el metraje donde no hay sincronía: la americana funde a negro en el minuto 54 (a partir del segundo la duración no sobrepasa los 45; en la de Ida y Vuelta seguro que cada capítulo rebasará los 70, publicidad aparte).
Blanca Portillo es Rosa Ballester una jueza implacable empeñada en desenmascarar a Joaquín de la Torre, un bronceado José Coronado, político destacado que oculta su vinculación en la propiedad de una discoteca en la que perecieron seis jóvenes y otras tantas familias perdieron sus viviendas, para ahorrarse el escándalo y las millonarias indemnizaciones. Glenn Close es Patricia "Patty" Hewes, una abogado implacable empeñada en hundir al empresario Arthur Frobisher (Ted Danson), una especie de Bernard Maddof, que también quiere eludir suculentas compensaciones económicas.
"Demasiadas coincidencias (¿el azar puede se tan travieso?) a la serie de Sony Pictures TV, creada por Glenn Kessler, Todd Kessler y Daniel Zelman, aunque, claro, por aquello del disimulo, los creativos españoles le han metido algo de tuning y, como en muchas otras series patrias, en esta también hay bastante de caricaturesco en los personajes"

Por oscuras razones que se irán descubriendo en futuras entregas, tanto la jueza Ballester como la abogada Hewes (sus atractivos maridos guardan hasta cierto parecido físico) contratan a jóvenes abogados cuyas parejas, fotógrafa de prensa en el caso de la española, médico residente en el de la norteamericana, se verán sobrepasadas por los acontecimientos (secuestro en una, asesinato en la otra) y sus vidas (los envidiables apartamentos que alquilan en Madrid y Manhattan respectivamente se los facilitan las poderosas jefas) controladas. Incluso, y por si los vínculos no eran ya suficientes, al poco de comenzar el capítulo, Rosa Ballester recibe el imaginario Premio Zorita a la personalidad del año. En Damages, Glenn Close recoge agradecida el de la Asociación de Abogados Americanos.
Y así, con parecidos misteriosos podríamos continuar durante varias líneas más. Demasiadas coincidencias (¿el azar puede se tan travieso?) a la serie de Sony Pictures TV, creada por Glenn Kessler, Todd Kessler (Los Soprano, temporadas 2 y 3) y Daniel Zelman, aunque, claro, por aquello del disimulo, los creativos españoles le han metido algo de tuning y, como en muchas otras series patrias, en esta también hay bastante de caricaturesco en los personajes (la secuencia del ayudante del político -Aitor Mazo-, amenazando al juez -Alberto Jiménez-, que lleva el caso de su cliente, para que la pétrea Rosa Ballester no meta las narices, resulta burda en los diálogos y en la ambientación porque ¿a qué vienen esas gafas a lo gángsteres de medio pelo?).

Además, en Damages, los cartuchos estaban dosificados a lo largo de los 13 episodios que conforman la primera temporada. Aquí, muchos ya se han quemado en el episodio de presentación. La realización es densa. Las acciones se dilatan demasiado. Algunas de las (muy) buenas interpretaciones se las carga el guión con momentos insostenibles forzando acciones (la de las llaves en el bar, por ejemplo) o tratando de justificar reacciones inexpresivas (la del chico ante el desmedido interés que muestra la jueza hacia él).
En cuanto a los datos de audiencia, Acusados, tercer estreno de la cadena en los últimos meses (los otros cinco han sido regresos) no ha cubierto expectativas, colocándose con un discreto 16,2% de cuota de pantalla a dos décimas por delante de A ver si llego (curiosamente la producción que mejor ha debutado esta temporada en TL5, Mi gemela es hija única, 19,7%, se fue desinflando hasta su cancelación hace unos días).
Leonardo Baltanás, director de Producción de Contenidos de TL5, manifestó, durante la presentación de la serie judicial, su enorme confianza en el proyecto, del que dijo "estamos seguros de que nos encontramos ante una de las de largo recorrido en la cadena". Por su parte, Blanca Portillo, refiriéndose a la riqueza argumental de la trama principal, afirmó "raras veces te ofrecen un trabajo en televisión tan rico y tan intenso (...) Estoy segura de que proporcionará interesantes temas de conversación para debatir al día siguiente". A lo que José Coronado añadió "en los 20 años que llevo en televisión, nunca me había encontrado con una serie como esta". Claro que cuando se presentó Código Fuego (A3-2003) el actor dijo "es un bombón muy bien envuelto y muy rico" (se emitieron siete episodios), con Los 80 (TL5-2004) aseguró "esta serie es un caballo ganador" (se canceló tras el capítulo 6º) y ante el estreno de RIS científica (TL5-2007), alegó "una serie que apela a la inteligencia del espectador (...) un deleite para la vista y el oído" (se emitió una temporada sin grandes resultados).

Pero, ¿por qué en Acusados el desarrollo de los hechos resulta tan irracional y exagerado, dejando el truco al descubierto, y en Damages, habiendo tanta complejidad argumental, la historia y los personajes se digieren con naturalidad desde el principio? Si TL5 hubiese adquirido el formato de la norteamericana, ahora estaríamos comentando, discutiendo o criticando las c(u)alidades del remake. Pero como no parece que esto haya sido así, a tenor de las declaraciones de Goyo Quintana, director general de Ida y Vuelta ("El libreto original que hicieron Xosé Morais y Darío Madrona gustó mucho a TL5 y, a partir de ahí, lo más complicado fue buscar a unos actores a la altura del proyecto"), ¿nos tendremos que creer que ninguno de sus responsables sabía de la existencia de Damages?
Sería interesante conocer si el "libreto original" se escribió antes de 2007, año en que el canal de cable norteamericano FX estrenó Damages (la segunda temporada se inició el pasado 7 de enero y ya han firmado la tercera). A ver si al final va a resultar que la original es la nuestra.

31/01/2009
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