Galáctica: Dios nos va a dar nuestro merecido - television | Kane 3

Galáctica: Dios nos va a dar nuestro merecido

En un futuro lejano, en el que la humanidad se encuentra repartida en 12 colonias planetarias (cada una nombrada según un signo del Zodiaco) en un lejano rincón de la galaxia, el hombre logra crear una criaturas robóticas capaces de realizar los trabajos más básicos de la sociedad, así como de servir a sus padres humanos en todas aquellas tareas desagradables que éstos no consideren dignas de ellos. Al principio toscos e incapaces de razonar por ellos mismos, pronto estos robots de servicio llamados cylones, comenzarán a cuestionarse su posición respecto a los humanos y a considerar injusto el estado de esclavitud al que se hallaban sometidos.

Por Antonio Trashorras

Como resultado de esto estalla la primera Revuelta Cylon, auténtica guerra entre seres orgánicos e inorgánicos, que se salda con una apuradísima victoria por parte de los humanos y cuyo epílogo es la expulsión de los cylones supervivientes (o, mejor dicho, intactos) hasta más allá de los límites cósmicos controlados por el gobierno de las 12 colonias. Este conflicto bélico es seguido por un periodo de paz y prosperidad durante el cual los humanos no recibirán la menor de señal de existencia de los cylones más allá de sus fronteras. No obstante, justo cuando se cumplen cuatro décadas después de aquella guerra, los cylones reaparecen de la manera más mortífera imaginable, es decir, realizando un ataque sorpresa a los hombres, que borra de un plumazo todos sus ejércitos y casi aniquila por completo a la población humana.

Por pura suerte, una única estrella de combate (como enormes portaviones espaciales, para entendernos) evita ser destruida en este ataque; se trata de la nave Galáctica, una auténtica reliquia de la flota estelar, que, bajo las órdenes del veterano héroe de la primera guerra cylon, el comandante Adama, antes de producirse el ataque estaba al borde de la jubilación, para pasar a convertirse en un simple museo del ejército.

Tras escapar in extremis de los letales cylones (cuya tecnología, para espanto de los humanos, parece haberse desarrollado exponencialmente durante esas décadas en que se mantuvieron ocultos), un rosario (por desgracia, no demasiado numeroso) de pequeñas naves se reúnen alrededor de la Galáctica tratando de recibir protección de ésta, ante lo que temen sea el intento definitivo de los cylones de exterminar a la especie humana. Ante semejante crisis, Adama se ve obligado a renunciar al contraataque, y ordena una huida inmediata del sector espacial antes habitado por los humanos y ahora regido por sus enemigos. A partir de ahí, la Galáctica y todo el convoy de pequeñas naves que la siguen no sólo se verán obligados a escapar de las frecuentes acometidas de los cylones, que no renuncian a eliminarlos, para acabar así definitivamente con todos los seres humanos del universo, sino también a buscar desesperadamente un nuevo planeta, apto para la vida, dónde instalarse y comenzar de nuevo la historia de la humanidad. El único modo de no caer en la desesperanza será creer en la existencia de un planeta mítico llamado Tierra, del cual hace millones de años partieron los colonos que más tarde se establecieron en las 12 colonias.

"Lejos de ser una secuela o un remake al uso de la serie de los setenta, esta nueva Galáctica resulta toda una inteligentísima reinvención del concepto original"

Sin embargo, una noticia quizá más terrible aún que la de saberse integrantes del último resquicio de supervivencia humana, es la que corre como la pólvora a bordo de la Galáctica cuando se difunde que los cylones de última generación, en lugar de tener el aspecto robótico de antes, son, en realidad, androides semiorgánicos imposibles de distinguir de las personas.

Lejos de ser una secuela o un remake al uso de la serie de los setenta, esta nueva Galáctica resulta toda una inteligentísima reinvención del concepto original, repleta de contenidos político-metafísicos por completo ajenos al simpático y ligero material aventurero manejado por Glenn A. Larson hace tres décadas. El resultado, orquestado por el guionista y productor ejecutivo Donald D. Moore, es de una intensidad emocional pocas veces vista (por no decir nunca, si exceptuamos el Babilón 5 de Straczynski) en el género de la space opera. Si a ello añadimos los no pocos paralelismos de algunas de sus tramas con hechos bélicos y sociales recientes (hay ingredientes argumentales inconcebibles antes del 11-S y la guerra de Irak) y una madurez en el tratamiento de la sexualidad tampoco frecuente en el género, obtenemos una de las teleseries más gratamente sorprendentes de los últimos años, cuando, a priori, casi todos esperábamos otro perezoso y superficial intento de explotación de la nostalgia sesentera.

Artículo publicado en el número 11 de KANE 3 (septiembre - octubre 2006)

PUBLICIDAD
BOLETÍN

¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?

> Regístrate

CONCURSO
Concurso
Kane3 y Avalon sortean DVD de Un soplo en el corazón (Louis Malle, 1971) y El señor de las moscas (Peter Brook, 1963), disponibles en venta.

La pregunta es muy fácil...
RADIO

No te pierdas la programación de las principales emisoras de España

Ver la parrilla de radio
CINE y DVD

Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD

Ver todas las películas
Copyright 2007 La hija de Laughton S.L.- Contacto - Publicidad - Nota legal