
Con el final del verano, comienza otra temporada televisiva y las cadenas anuncian con despliegues cada vez más complejos sus nuevas propuestas.
En su presentación a los medios, Alberto Carullo, director de Antena de Telecinco, destacó la importancia que la ficción propia seguirá teniendo en la estación y matizó que una de las claves de Hermanos y detectives es la definición, el diseño de los personajes y la interpretación que los actores hacen de ellos. En colaboración con la argentina Cuatro Cabezas, responsable de los programas Caiga quien caiga, U24 y 1 Equipo, también versionados en España, Telecinco produce su adaptación a partir del formato original que firman Patricio Vega y Damián Szifrón (Los simuladores, Cuatro, 2006).
Por Nuria Dufour

Un apático oficial de policía de la División de Homicidios de una comisaría cualquiera española, Daniel Montero, recibe una doble noticia que le deja tan indiferente como conmocionado. La muerte de un padre casi olvidado y su última voluntad: hacerse cargo de Lorenzo, el hijo que tuvo en Argentina, un niño de once años, cuyo coeficiente intelectual de doscientos y una inteligencia lógico-matemática fuera de lo común, le convierten en prodigio. Éste es el punto de partida de Hermanos y detectives, comedia de corte policíaco, que protagonizan Diego Martín (el pijo insufrible de Aquí no hay quién viva) y Rodrigo Noya (El sueño de Valentín, Alejandro Agresti, 2003), el mismo actor porteño de la original.
¿Qué tiene de diferente Hermanos y detectives para que el espectador español la acoja con el interés del que no gozaron otros remakes argentinos (El Grupo, Desenlace, Ciudad Sur, Los simuladores)? Tiene ritmo, una realización sincopada, una más que notable producción y una sencilla línea argumental, con diálogos eficaces de sonrisa, no de carcajada.
La relación de los dos hermanos, fluida desde el principio, y de éstos con el resto de los miembros de la Comisaría (destacaría la interpretación de Alex Angulo como el cínico Subcomisario Serrano), arquetipos vistos en cualquier serie policíaca, se presentan sin artificios. Al menos en El profesor Fontán, primero de los diez episodios previstos para esta temporada. Sin embargo, la serie tiene también sus peros. Carece a priori de la intriga, la acción y/o el suspense que tienen otras producciones similares. La situación central de la trama, el crimen, se plantea en los veinte primeros minutos, cimentándose prácticamente la investigación policial, el resto del capítulo, en las astutas observaciones de un pequeño superdotado, que pueden resultar cansinas y no por la interpretación de Rodrigo Noya, excelente, sino por el recorrido que tenga su personaje.

El rotundo éxito de audiencia obtenido en Argentina no creo que sea exportable a España, donde el género detectivesco por parejas (muy laureado en su momento con títulos made in USA como McMillan y esposa, Remington Steele, Hart to Hart o Luz de luna), de producción propia, apenas ha contado con el respaldo de una audiencia poco acostumbrada a seguir los avatares de personajes sombríos y un tanto solitarios. Robles, investigador privado, con Antonio Resines en cabeza de cartel, pasó a finales de 2000 por la parrilla de TVE1 sin pena ni gloria; las desventuras de un espía torpe y seductor en la comedia Agente 700 (TVE1, 2001), tampoco fidelizaron a la audiencia y la adaptación del formato alemán, ficción-realidad, Suárez y Mariscal, caso cerrado, que Grundy produjo para Cuatro en 2005, no despertó ni su curiosidad.
Pero el panorama televisivo ha cambiado mucho en los últimos dos años. Los gustos de un público diseminado y expuesto a una oferta ilimitada no son los que eran y los éxitos o fracasos ni siquiera se miden con las mismas cifras de temporadas pasadas. Ahora un 20 por ciento de cuota de pantalla no hace saltar las alarmas en las plantas nobles de las cadenas.

Lo que sigue siendo implacable es el tiempo, que no da tregua. El primer gran duelo de la temporada tiene ganador, aunque la ventaja haya sido mínima. Un 17.7% de cuota de pantalla y algo más de dos millones ochocientos mil espectadores dieron a la comedia detectivesca Hermanos y detectives el liderazgo de su franja horaria (22’00-23’30h.), que no del día, donde ocupó un discreto quinto lugar después de espacios tan consolidados como Yo soy Bea, Los Simpson y Aquí hay tomate o del programa revelación del verano Escenas de matrimonio.
La otra ficción en liza, Quart*, producida por Endemol y Origen PC para Antena 3 e inspirada en los personajes de la novela de Arturo Pérez Reverte La piel del tambor, apenas alcanzó un 15’2 por ciento de share rozando los dos millones cuatrocientos mil espectadores. Con estos datos y un primetime nacional tan igualado sería osado aventurar por dónde van a ir ambos estrenos en sus próximas entregas.
*Quart contó con su preestreno 24 horas antes en Antena Neox (TDT de Antena 3).05/09/2007
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