Paloma del Río: "Vivir el deporte es la mejor manera de comunicarlo" - television | Kane 3

Paloma del Río: "Vivir el deporte es la mejor manera de comunicarlo"

Todos la conocen, pero nadie sabe quién es. O viceversa. Su voz se asocia inmediatamente con el patinaje artístico o la gimnasia rítmica en esas retransmisiones de Televisión Española que han hecho que, hasta los menos interesados por el deporte, acaben disfrutando de unas disciplinas en las que la belleza estética del cuerpo y su posibilidad de expresión a través del movimiento son las protagonistas. Además, dirige el programa Olímpicos, en La 2 de TVE.

Por Carlos de Matesanz. Fotografías: Marisa W. Ringer

—Paloma del Río Cañadas (Madrid, 1960) ha dedicado toda su vida profesional a los deportes. ¿Qué fue primero: el interés por los medios o el interés por el deporte?

—Los dos a la vez, juntos y unidos. La televisión en blanco y negro —que en los años sesenta no estaba al alcance de todos— y mi padre viendo las transmisiones de fútbol es el origen de todo. Cuando repetían una jugada, en el ángulo de la pantalla ponían "REPLAY", y yo creía que era el nombre del jugador; y me tenía fascinada el tal Replay que estaba en todas las jugadas de interés. Desde siempre, recuerdo ver deportes en la televisión, así que ambos están unidos en mi memoria. Y, es más, creo que, a fuerza de eso, desarrollé una cierta facultad de adivinar —deducir, más bien— las normas que regían un deporte a fuerza de ver transmisiones. Y, claro, esto es algo que, después, me ha servido mucho. Por cierto, debo admitir que hay un deporte que, a este respecto, se me ha resistido: el cricket; no puedo con él.

—¿Cómo llegó al periodismo?

—Cuando acabé el bachillerato, no tenía nada claro y no me decidía a entrar en la Universidad, así que hice un curso de auxiliar de clínica y empecé a trabajar en la UVI de la Clínica Ruber. Tenía turno de noche, que me daba bastante tiempo libre, porque sólo se trabajaban noches alternas y, cuando decidí finalmente hacer el COU y empezar la carrera de Periodismo, no dejé el trabajo.

—¿Cómo fue la experiencia universitaria?

—Pues hombre, estudié bastante para sacar buenas notas, tener un buen expediente y que me costase menos la matrícula; aprender, lo que se dice aprender, poco; y es que, de las 29 asignaturas que tenía la carrera, sólo tres o cuatro estaban relacionadas realmente con la profesión. Todo lo que aprendí en los años universitarios, que fueron muy divertidos, no fue en la Universidad, sino paralelo a la Universidad.

—No obstante, aquella generación que comenzó la carrera a principios de los ochenta en la Complutense madrileña, es de lo mejor del periodismo actual.

—Nuestra promoción, desde luego, fue buenísima. Todos los de mi entorno de entonces han desarrollado carreras magníficas: Ramón Tijeras, investigador de Tiempo; Teresa Viejo, a la que hacíamos muchas perrerías; Fran Sevilla, que es enviado especial de Radio Nacional y que consiguió la beca a la vez que yo; Ramón Rubiales, que estuvo en el Qué me dices; Fran Llorente, de informativos de la 2; Ángela Rodicio; Susana Pfingstein, que está en Telemadrid; Almudena Solana, de El País... Estudiábamos mucho, pero también nos lo pasábamos muy bien, teníamos nuestras juergas e incluso hacíamos partidos de fútbol de chicos contra chicas y cosas así.

—Toda su trayectoria profesional está ligada a Televisión Española.

—Sí, porque cuando acabé la carrera, como había tenido buen expediente —el segundo de los que se habían presentado— pude optar a una de las becas del Instituto de Radiotelevisión Española para hacer prácticas en radio o en televisión. Yo opté por la tele; me incorporé a informativos y, como me gustaban los deportes, me asignaron a esa sección desde el principio.

—Todo esto hace justo 20 años.

—Sí, este año los cumpliré. Empecé con la beca, que me la renovaron un par de veces y debí de gustarles porque, antes de terminarla, me ofrecieron un contrato de seis meses renovable y, al poco tiempo, salieron unas oposiciones, me presenté y saqué plaza en Televisión Española. Es, sin duda, uno de los mejores lugares para crecer como especialista en deportes por la cantidad de eventos en vivo que cubre.

"La imagen es el auténtico soporte de la transmisión, no necesitas estar contándolo absolutamente todo, porque ya se ve"

—¿Cómo pasó de la información diaria a las transmisiones deportivas, que es lo que centra su actividad actual?

—Fue cuando se separó Deportes-Informativos de Deportes-Programas, un par de años después. Los de Programas empezaron a pedirme que hiciera cosas con ellos y fueron los que me propusieron mi primera transmisión: la de un encuentro de tenis de mesa en Sevilla. Fue un reto importante y un susto considerable; la organización del viaje, aprender a coordinarse con el productor y el realizador y, por supuesto, enfrentarse a la transmisión propiamente dicha.

—¿Qué tal resultó aquella primera transmisión?

—Bien, debió de gustarle a la gente de programas. Tanto que me encargaron, para el mes siguiente, el Campeonato de España de Gimnasia Rítmica. Sería por la voz, o por la cadencia, pero, la verdad, por la transmisión en sí, no creo. Conservo la cinta y, sinceramente, la transmisión en sí fue horrorosa; estaba tan nerviosa que no atinaba a decir lo que tenía que decir, quería que aquello saliera lo mejor posible, pero también que acabase cuanto antes. Se me escaparon algunas meteduras de pata de antología, como que "el jugador se ha dejado las pelotas en la red"... En fin, la falta de técnica.

—Así que, también desde casi el principio, la gimnasia rítmica está presente en su actividad.

—Sí, la heredé de María Escario, que es quien la transmitía por entonces; pero en aquella época, María estaba empezando a presentar telediarios y decidieron descargarla de algunas tareas de deportes. Es justo lo mismo que me pasó con la gimnasia artística: la heredé de Olga Viza, que empezó a presentar poco después Estadio 2 en Barcelona. Ella me dio las primeras clases de gimnasia artística, los trucos de transmisión, las reglas del deporte... Visioné muchos, muchos vídeos de transmisiones de María y de Olga antes de empezar a hacer las mías. También muy pronto empecé a hacer hípica y, desde 1994, el patinaje artístico. Como se ve, deportes minoritarios, que son mi especialidad.

—¿Cómo se hace para enfocar correctamente una transmisión?

—Lo primero, lógicamente, es conocer muy bien el deporte, y eso se consigue viendo muchas horas de vídeo y, si se puede, yendo a los gimnasios especializados y que alguien te vaya contando el desarrollo de los entrenamientos. Una vez que tienes bien asumidas determinadas dinámicas, tienes que saberte al dedillo el reglamento de cada deporte, lo que no deja de ser muy trabajoso, porque rara vez viene en español y hay que estudiarlo en inglés o en francés. Pero es que, además, los deportes a los que me dedico no son como el fútbol, en el que los reglamentos apenas cambian; en la gimnasia, por ejemplo, cada ciclo olímpico —es decir, cada cuatro años— cambia el reglamento: no cambian los elementos, pero cambia la manera de combinar la tortilla. Y eso, con un reglamento para rítmica, otro para artística masculina y otro para artística femenina, es un trabajo considerable. De hecho, en uno de estos cambios, pedí que me dejaran asistir a un cursillo para jueces que dio la Federación, y así conseguí enterarme de todo. Lo demás, como en cualquier otro tipo de información, es cuestión de seguir la actualidad y de estar bien documentado: saber quién es quién, cuál es su trayectoria, cuáles son sus puntos fuertes y débiles, etcétera.

—¿Y para hacerla amena?

—Una vez realizada toda la tarea previa, que no sólo es bastante tremenda sino, además, incesante —no puedes dejar de estar al día en ningún momento— hacer la transmisión propiamente dicha, es fácil. Y lo es porque la televisión no es la radio: la imagen es el auténtico soporte de la transmisión, no necesitas —hombre, algunos lo hacen y qué pereza da— estar contándolo absolutamente todo, porque ya se ve. Así que, hablar, hay que hablar lo justo para que alguien que no sepa nada del deporte que está viendo no se pierda: hay que indicar por qué el gimnasta entra de una determinada manera, por qué el jurado puntúa o penaliza determinadas cuestiones, por qué un patinador tiende a repetir más unas figuras que otras... Y todo eso tiene que estar servido en su momento, no hay que estar mareando con datos innecesarios por el mero hecho de llenar silencios.

—El telespectador quiere escuchar el sonido ambiente.

—Efectivamente, no hay que tenerle miedo al silencio; en deportes como el tenis —que yo he transmitido en varias ocasiones— escuchar el golpe de raqueta, los sonidos que emiten los jugadores, la voz del juez... Todo eso se disfruta, hace que la atención del espectador se fije más y, además, convierte la transmisión en algo más vivo, más participado. Por otro lado, tenemos los deportes con música, como el patinaje o la gimnasia, en los que no puedes intervenir más que en momentos puntualísimos y con observaciones muy breves, para no interrumpir esa música que es parte esencial del ejercicio.

—Las transmisiones que hace Paloma del Río son generalmente alabadas por el común de los mortales, que acaban enganchados a ellas aunque no les gusten los deportes.

—Sin embargo, más de un especialista me ha criticado alguna vez por no ser estrictamente técnica. Pero, evidentemente, yo no hago las transmisiones para ellos, sino para ese "común de los mortales"; bastante difícil es conseguir audiencia transmitiendo un deporte minoritario, si encima te pones técnico... apaga y vámonos. Eso sí, no hay que ser vulgar o inexacto, pero sí próximo. Esto es algo a lo que te ayuda mucho a vivir el deporte; si te gusta lo que estás viendo y si lo conoces bien, enseguida lo narras como si fueras, no te voy a decir que el gimnasta, pero casi como su entrenador. Y, entonces, cuando hay un fallo, una caída, lo sientes tanto que hasta se te escapa el mecachis en antena. Ese vivir el deporte es algo que se comunica a la transmisión y digo yo que ése será el secreto de que la gente se interese.

—Cuando comparte una transmisión con otra persona (un deportista, otro experto) ¿resulta más fácil o más difícil?

—Mucho más fácil, porque suelo dejarle al invitado, sobre todo si es deportista, que comente los aspectos técnicos de la ejecución y yo me dedico a lo que yo llamo el Hola: que si éste está enfadado con el entrenador, que si éste y aquélla salen juntos... Y así es todo más fácil y más divertido; también para los oyentes.

—Ahora que está a punto de terminar su andadura por esta temporada, cuéntenos cómo es el programa Olímpicos, que se emite los jueves a las ocho de la tarde por La 2 de TVE.

—Está dedicado a deportistas con beca ADO y en cada programa incluimos dos reportajes biográficos de dos deportistas de una misma especialidad. Son reportajes realmente biográficos, no relativos a su trayectoria deportiva; cómo una jugadora de tenis de mesa proviene de una familia humilde cuyos padres no comprenden cómo alguien puede obtener una beca por jugar al pim-pón, cómo un gimnasta ha aprendido a despiezar reses porque es el oficio de su padre... Es gratificante, además de mostrar a los deportistas en acción en las transmisiones, poder también darles a conocer como personas.

Entrevista publicada en el número 9 de KANE 3 (junio 2006)

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