Perdidos: El serial del futuro - television | Kane 3

Perdidos: El serial del futuro

En una remota isla del Pacífico los supervivientes de un espantoso accidente aéreo, cuarenta y tantos perfectos desconocidos hasta ese momento, deben aprender a convivir formando una nueva comunidad estable. Obligados por el desastre, se ven forzados a relacionarse pese a sus muy diferentes personalidades, intereses y estilos de vida, y, a partir de ahí, descubrirán numerosos secretos, tanto referentes a la isla, como también de ellos mismos y sus (a veces oscuros) pasados.

En ese entorno totalmente ajeno a la civilización, en el cual lo paradisíaco se mezcla con lo amenazador, los pasajeros de dicho avión (que cubría la ruta de Sydney a Los Ángeles) afrontarán peligros de toda índole; desde los derivados de la difícil adaptación a un medio salvaje, hasta los surgidos de las fricciones dentro del propio grupo, pasando por ciertos misterios de cariz aparentemente sobrenatural (ruidos extraños, presencias intuidas, etc) que, al poco de llegar, ya comienzan a manifestarse a su alrededor.


© Fox Tv
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Antonio Trashorras

Éste es el punto de arranque de Perdidos, la serie emitida por la ABC que, desde su estreno hace dos años, se ha convertido en la producción televisiva actual más fervorosamente seguida por los estadounidenses. Creada por J.J. Abrams y Damon Lindelof, Perdidos fue concebida ya de entrada como un gran acontecimiento, de ahí que contase con el piloto más caro en toda la historia de la televisión. Nada menos que 12 millones de dólares fue el presupuesto de dicho episodio inicial, en el cual, además de con un centenar de extras, se contó con efectos especiales cuya calidad nada tenía que envidiar a los de cualquier superproducción cinematográfica.

Perdidos

Toda esta inversión fue recompensada con unos soberbios resultados de audiencia, al ser sintonizado aquel primer episodio por unos 19 millones de televidentes. Guionista y productor ejecutivo de las series Alias y Felicity, y de películas tan dispares como Armageddon o A propósito de Henry, Abrams ha logrado gracias a Perdidos convertirse en uno de los nombres punteros de la industria audiovisual norteamericana, lo cual le facilitó la obtención del codiciado cargo de director en la esperadísima Misión Imposible 3.

El primer personaje que conocemos nada más comenzar el episodio piloto es Jack (Matthew Fox), un médico que de inmediato se convertirá en el líder del grupo, y que, además de curar las heridas de los demás, velará para que no estallen las rivalidades entre los distintos supervivientes.

Pese a todo, este supuesto héroe vive agobiado por la inseguridad después de una relación de lo más conflictiva y castradora con su padre alcohólico.

"Muchos temen que la explicación final (caso de existir) difícilmente satisfacerá a todos los actuales apasionados de la serie"

© Fox Tv
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Otros personajes importantes son la preciosa Kate (Evangeline Lilly), quien pronto se convertirá en el interés amoroso de Jack, si bien, pese a su dulzura aparente, en realidad, resulta ser una fugitiva de la justicia que viajaba en el avión escoltada por el policía que la arrestó; Charlie (Dominic Managhan, famoso por su papel del hobbit Merry en la trilogía de El Señor de los Anillos), drogadicto a escondidas y antiguo miembro de una banda de rock en decadencia, Sayid (Naveen Andrews), ex-militar iraquí experto en comunicaciones y en torturas; el misterioso John Locke (Terry O’Quinn), quien antes del accidente era parapléjico, pero que desde que llegó a la isla vuelve a caminar inexplicablemente y se ha convertido en el más hábil cazador del grupo; Michael (Harold Perrinau), y su hijo Walt (Malcolm David Kelley), de quien acaba de recibir la custodia y con el que apenas tiene relación; James Sawyer (Josh Holloway), un personaje conflictivo con quien todos encontrarán muchos problemas de convivencia y que hasta ahora vivía de seducir y estafar a mujeres adineradas; Hurley (Jorge García), un bonachón y obeso joven que ganó la lotería gracias a una misteriosa combinación numérica que le reveló un paciente del psiquiátrico donde él mismo estaba internado y que parece ser perseguido por la mala suerte desde que obtuvo el premio; una pareja de coreanos, Sun y Jin (Yunjin Kim y Daniel Dae Kim), quienes se aislarán de los demás al no hablar inglés (o al menos eso parece); Claire (Emilie de Ravin), una joven australiana embarazada de ocho meses; los hermanastros Boone (Ian Somerhalder) y Shannon (Maggie Grace), quienes no hacen más que pelearse aunque en su día vivieron un romance secreto.

Tras agitarse debido a las tensiones surgidas por la precaria situación que atraviesan, esta explosiva reunión de caracteres tan diversos acabará convirtiéndose en un auténtico cóctel Molotov. Pero, por si fuera poco, en la isla no están solos. Para empezar, una extraña y gigantesca criatura, a la que no consiguen ver, pero que presienten y oyen con frecuencia, causará alguna baja entre los supervivientes.

© Fox Tv
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Además, se toparán con fenómenos perturbadores, como que, por ejemplo, les ataque un oso polar, cuya existencia en un paraje de clima tan cálido rechaza cualquier explicación racional. Otros misterios de la isla serán, por un lado, la presencia, al principio discreta pero después directamente amenazadora de "los otros", personas que ya habitaban allí antes de la llegada de los accidentados; y, por otro, el descubrimiento de una señal de radio con un mensaje de personas atrapadas en la isla que se ha repetido constantemente durante 16 años sin ser respondida.

Casi todos los capítulos cuentan con el protagonismo claro de uno de los personajes fijos, cuyas circunstancias iremos poco a poco conociendo mediante una serie de intrincados flash-backs. Así nos vamos enterando de sus respectivas vidas antes de embarcar en el avión y el porqué de su estancia en él (la mayoría de ellos por causas dramáticas). Además, Perdidos ofrece la particularidad de ser la primera serie en toda la historia de la televisión cuyo reparto de personajes fijos se eleva nada menos que a 14.

"Toda la serie podría interpretarse como un proceso de despojamiento interno de las culpabilidades acumuladas, adicciones padecidas y errores cometidos en una vida, hasta el momento en que un abrupto golpe del destino les obliga a todos ellos a cambiar"

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Por si fuera poca dicha rareza (pensemos en lo complicado que es manejar tramas de 40 minutos por episodio con un reparto tan abultado), pese a que la mayoría de dichos personajes pueden considerarse principales, al mismo tiempo también casi todos ellos resultan prescindibles. Ello es debido a la existencia de un argumento coral que va mucho más allá de la participación individual de cualquiera de los integrantes del grupo. De ahí esa sensación que percibe el público de que en cualquier momento casi cualquiera de los protagonistas podría morir o incluso desaparecer durante varios episodios; cosa que llega a ocurrir en más de una ocasión.

Si en algo coinciden tanto los fanáticos de la serie, como aquellos que cuestionan su narrativa entrecortada y repleta de malabarismos o los detalles puramente comerciales como el considerable atractivo físico de todos sus intérpretes, es en reconocer su asombrosa capacidad para provocar adicción, así como su poderoso acabado visual. Muchos creen que el éxito de una serie se basa en la innovación, pero lo cierto es que el verdadero mérito de sus responsables radica en el virtuoso reciclaje de conceptos ya conocidos y, cómo no, en su hábil mezcla y dosificación en aras de una serialidad cuyo poder de enganche alcanza cotas pocas veces vistas en la historia del medio.

Los seguidores de la anterior serie escrita y producida por Abrams, Alias, conocen ya perfectamente esa sensación argumental de huida hacia delante, de continua acumulación de misterios, que deja incluso algunos abandonados por el camino, sin que la memoria del espectador acabe por asimilar del todo, debido al mare magnum narrativo creado, qué se ha explicado del todo y qué no.

Con el ingrediente enigmático de un Expediente X y el encanto añadido de las más ladinas teleseries románticas, esta ingeniosa fusión de melodrama, comedia, ciencia ficción, suspense y terror ha cristalizado en un cóctel perfecto, capaz de enganchar por igual a franjas de público tanto masculino como femenino, así como de las más diversas edades. Producto de laboratorio que no reniega de cierto talante culebronero, uno de los principales hallazgos de la serie es la certeza que va naciendo, a medida que uno se familiariza con los personajes, de que todos ellos se encontraban en ese avión huyendo de algo relacionado con sus antiguas vidas. Curiosamente, según avanzan los capítulos y los peligros mediante los cuales la isla va poniendo a prueba la entereza de los supervivientes van haciéndose más y más letales, de manera paralela asistimos a una suerte de liberación de las angustias del pasado por parte de los protagonistas.

Así, de manera metafórica, toda la serie podría interpretarse como un proceso de despojamiento interno de las culpabilidades acumuladas, adicciones padecidas y errores cometidos en una vida, hasta el momento en que un abrupto golpe del destino les obliga a todos ellos a cambiar, a evolucionar, a afrontar las prioridades de una supervivencia que requiere de ellos actitudes y cualidades que hasta entonces permanecían ocultas o voluntariamente reprimidas. A la postre, Perdidos escenifica, de manera entretenidísima pero no por ello menos profunda, las eternas dudas que todo ser humano tiene ante una posible oportunidad de empezar desde cero, hacer tabula rasa, en definitiva, renacer, ser otro; a ser posible (aunque no necesariamente) mejor.

"El verdadero mérito de sus responsables radica en el virtuoso reciclaje de conceptos ya conocidos y, cómo no, en su hábil mezcla y dosificación en aras de una serialidad cuyo poder de enganche alcanza cotas pocas veces vistas en la historia del medio"

A estas alturas, las teorías abundan respecto a qué es en realidad la isla, dónde se encuentra o qué significa. Algunos fans especialmente imaginativos creen que se trata del purgatorio, por lo que los supuestos sobrevivientes estarían realmente muertos. Algunos aventuran que todo puede ser el sueño de alguno de los protagonistas, mientras otros, piensan que es un experimento llevado a cabo por extraterrestres...


Lo cierto es que el listón de las expectativas se ha colocado ya tan alto que muchos temen que la explicación final (caso de existir) difícilmente satisfacerá a todos los actuales apasionados de la serie. Al final, sería deseable que no cayera en saco roto el consejo que Stephen King, ferviente seguidor de Perdidos, hizo a sus guionistas. Y ese consejo no fue otro que supieran terminar a tiempo.

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Artículo publicado en el número 3 de Kane3 (diciembre 2005)

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