Revelations. El diablo, concretamente... - television | Kane 3

Revelations. El diablo, concretamente...

Un vuelo nocturno de Chile a EE.UU. Un profesor de Harvard, Richard Massey (Bill Pullman) lleva esposado a Isaiah Haden (Michael Masee) el psicópata que asesinó y se comió el corazón de su hija durante un ritual satánico. Así se inicia la miniserie Revelations que Antena 3 emitió en días consecutivos como dos largometrajes bajo el título de El fin de los tiempos.

Por Nacho Cabana

El fin de los tiempos (Antena 3)
El fin de los tiempos (Antena 3)

Revelations intenta conjugar las visiones religiosa y científica del Diablo a través de dos personajes: el citado profesor Massey y una religiosa de nombre Hermana Jo (Natasha McElhone). Al igual que en El exorcismo de Emily Rose a cada hecho sobrenatural se le intenta dar una explicación racional (el descubrimiento repentino de una nueva estrella es presentado simultáneamente como una rareza científica y como una segunda estrella de Belén). Según avanzan los capítulos, la visión mística se va imponiendo a la científica, a la vez que Massey va acercándose a los planteamientos de la monja a quien acompaña sin demasiada convicción pero con creciente curiosidad.

Los largometrajes y series sobre el satanismo se enfrentan por lo general, al mismo problema. Tienen un planteamiento que consigue inquietar y crear grandes expectativas que luego son defraudadas a la hora de concluir la historia (si no antes). Mientras el espectador va descubriendo junto a los protagonistas señales de lo que está ocurriendo (la presencia de Satán entre nosotros, la tierra como futuro campo de batalla entre las fuerzas del Cielo y el Infierno) todo va bien. Incluso las batallas parciales contra el Diablo suelen tensar el arco narrativo haciendo presagiar un tercer acto apocalíptico..., que nunca llega o no lo hace con la fuerza que lo esperamos.

El problema suele plantearse cuando surge la necesidad de concretizar en acciones y personajes esa presencia del mal. Aquí suelen caber dos opciones: el recurso a los efectos especiales para tapar la pobreza de esa concretización(Constantine de Francis Lawrence) o intentar conseguir a un malo que realmente lo sea tanto como para que parezca la encarnación misma de Satán (The End of the Days de Peter Hyams).

Revelations opta durante cinco de sus seis episodios por el segundo camino aunque el antagonista no es el Diablo ni alguien poseído por él, si no su profeta. Cuando Isaiah Haden ingresa en prisión se dedica a convertir a los demás presos al satanismo, a la vez que hace un llamamiento a toda la población carcelaria mundial para que se unan a la causa demoníaca. De esta forma, consigue que asesinos, pedófilos, violadores etc. abracen la nueva religión y formen un poderoso ejército de las tinieblas. El satanismo triunfa allí donde fracasa la religión católica: en despertar la fe. Con este recurso los responsables de Revelations hacen tangible y violenta una amenaza de naturaleza inmaterial y espiritual. Y lo hace con una idea que es la esencia del culto al Diablo: "¿Por qué son válidas las leyes del Cielo y no las del Infierno?" Lo que, en la mente de los reclusos se traduce en "Son las leyes del Cielo las que nos han metido en la cárcel, abracemos entonces las leyes del Infierno que nos darán la libertad".

"Contiene, además, una de las imágenes más perturbadoras que nunca se hayan ofrecido de Satán: la de una ecografía realizada a una mujer embarazada con tremendos dolores que muestra a un feto con cabeza de carnero"

Mientras esto ocurre, ciencia y religión apuran una carrera contra reloj para averiguar primero el paradero del bebé que podría ser el mismísimo Jesucristo y después detener el nacimiento del Anticristo. Las tramas del bien y del mal se entrecruzan con acierto y excelentes golpes de efecto a partir del secuestro por parte de la secta satánica del hijastro de Massey. Detener el nacimiento del Diablo supondrá a la vez la salvación del retoño del protagonista.

Revelations acierta, por tanto y durante sus cinco primeros episodios, allí donde fallan largometrajes de temática similar: en concretizar el mal para que los protagonistas puedan combatirlo.

El problema surge con la necesidad de forzar un clímax en el que los héroes se enfrenten cara a cara con el mal (no con su intermediario) y (al menos parcialmente) le venzan. Esto provoca que el profeta del Diablo y su ejército pasen en el capítulo sexto y último a un segundo término, a favor de unos encapuchados que huyen por oscuros pasadizos en Tiberias. Las expectativas creadas previamente son enormes. Y aún más si consideramos que la idea que el espectador se ha formado de esa llegada del Anticristo será siempre mucho más poderosa (porque estará influida por los temores particulares de cada uno) que la que director, guionistas, productores ejecutivos y responsables de efectos especiales acierten a visualizar. Revelations se cae en su desenlace y olvida parte de los aciertos anteriores que lo han provocado. El episodio sexto es tópico, pobre, falto de tensión y da la impresión de que han querido terminar la serie rápidamente porque ya no sabían qué hacer con todas las líneas dramáticas que con tanto acierto habían manejado anteriormente.

De cualquier forma, si nos quedamos con las cinco primeras horas, Revelations queda como una muy acertada aproximación televisiva al tema del satanismo. Contiene, además, una de las imágenes más perturbadoras que nunca se hayan ofrecido de Satán: la de una ecografía realizada a una mujer embarazada con tremendos dolores que muestra a un feto con cabeza de carnero.

Artículo publicado en el número 6 de KANE 3 (marzo 2006)

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